América muestra el camino, ¿lo seguirá Chivas?

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La carta a Santa Claus de Chivas, América y Cruz Azul (7:47)

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Si el América decidió ir a la Bolsa de Valores y vender 49 por ciento de su cuerpo pero cero por ciento de su alma, otros deberían seguir sus huellas


LOS ÁNGELES -- El Club América no sólo cotiza y vende su pasado, sino también su futuro. Bueno, sólo el 49 por ciento de sus haberes, de su marca, de su alcurnia, de su abolengo.

General Atlantic aportó 490 millones de dólares en una sociedad que pretende ser generosa, fructífera. Ahora ejerce en Coapa, en el Estadio Azteca, y parte de la aledaña geografía opulenta de Emilio Azcárraga Jean. Al menos le respetó La Rosa de Guadalupe.

Emilio sedujo a una de las empresas más poderosas del mundo, una arquitectura financiera de un tipo al que apodaban el “James Bond de la Filantropía”, que se deshizo de su fortuna personal de 8 mil millones de dólares en gestos humanitarios. Chuck Feeney pasó de la exuberancia a lo frugal, de un plumazo. Y murió en paz y dando paz a un sector del universo, en 2023.

Azcárraga Jean ha prometido fortalecer al América y modernizar al Estadio Azteca (hoy Banorte), en algunas labores que ocurrirán hasta después del Mundial 2026. La turba americanista celebra, porque se ilusiona con retomar el protagonismo que le robó el Toluca.

Curioso. América es el tercer equipo de la Liga MX que se involucra con capitales y fondos de inversión extranjeros. Primero Necaxa, después San Luis y ahora el Nido.

El futbol mexicano deja de ser de mexicanos en la cancha y deja de ser de mexicanos en los arcones financieros.

Curioso e irónico porque, mientras tanto, en la voracidad incomprensible y en la mezquindad intelectual hay grupos de Multipropiedad en México que se niegan a desprenderse de sus rémoras, de sus rapiñas, como Grupo Orlegi, Grupo Pachuca y Grupo Azteca. Sí, eligen manejar de a tres o cuatro rastrojos, en lugar de dignificar a uno de sus clubes.

El problema es que sus equipos están tan devaluados, que ni al dos por uno, en las ventas navideñas saldrían de saldo.

Esta decisión histórica del América, seguramente, si se consultara con la Ouija, obtendría respuestas inconformes y refunfuños del más allá, donde sea que El Tigre Azcárraga Milmo se encuentre levantando algún imperio celestial, ante esta aventura de su cachorro.

Pero, la pregunta que salta de manera inminente, ociosa, morbosa y ponzoñosa, es ¿y Chivas para cuándo? ¿Y Amaury Vergara para cuándo?

Si América le muestra el camino a Chivas, si Emilio le muestra el camino a Amaury, ¿deberían seguirlo también?

Chivas no desmerece ante el América. Cierto, el #ÓdiameMás suma más títulos y el Rebaño ya fue alcanzado por Toluca en la suma de damiselas cintilantes en su Sala de Trofeos, pero recuérdese que el activo más poderoso del Guadalajara está disperso, pulverizado, disgregado en cientos de miles de hogares. Jorge Vergara se atrevía a hablar de más de 30 millones de militantes rojiblancos.

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La marca Chivas tiene un peso histórico. Su estadio es más moderno y funcional que el Azteca, excepto, cierto, por las rutas de acceso, cuya fluidez debe ser categorizada como caótica. Los terrenos para entrenamiento y fuerzas básicas son más extensos que los del América, aunque en una zona de menor plusvalía.

Sí, Chivas debería cortarse la barba con el mismo barbero que lo hace el América.

Claro, si Amaury ha flaqueado en rodearse de gente capaz en sus decisiones futbolísticas, necesitará de audaces y honestos lobos para sentarse a platicar con algún fondo de inversión de la dimensión de General Atlantic.

Le puede doler al americanismo, pero en un balompié donde no hay equipos grandes, Chivas puede ser más importante y popular que el América. Eso de equipos grandes en México, recuérdese, fue un mito, una campaña, un ingeniosísimo ardid de José Ramón Fernández a través de Imevisión. Y como las buenas mentiras, se fue heredando de generación en generación. En México enraíza mejor la fantasía que la realidad. Por eso es cuna del padre del realismo mágico, Juan Rulfo.

Si el equipo más poderoso de México, el más ganador, el que tiene el mejor andamio publicitario y de mercadotecnia en el país, decidió primero ir a la Bolsa de Valores y después vender 49 por ciento de su cuerpo, pero cero por ciento de su alma, entonces, otros más deberían andar sobre esas huellas ajenas.

Y Chivas tiene los mismos o superiores argumentos para sentarse a negociar con cualquiera, aunque deberá hacerlo mejor que como lo ha hecho en algunas facetas futbolísticas. Para Chivas es una forma de capitalizarse, como lo hará el América.

Incluso, Amaury Vergara podría renegociar el nombre del estadio. El Guadalajara firmó con Akron por una miseria: 39 millones de pesos (2mdd) al año, durante 10 años. No se trata de exigir lo mismo que el Manchester City a Etihad Airways (20.2 millones de dólares por año), pero seguramente puede negociar algo mucho mejor. La cifra se ridiculiza- al saber que el Atlético Madrid recibe de Riyaid Air 35 millones de dólares por año.

Claro, para conseguir mecenas semejantes, Chivas tiene que ser un equipo ganador, protagonista, y la buena campaña del Apertura 2025 lo despabila, pero no lo catapulta, necesariamente, para el amo y señor del 2026.

Un equipo que ya suma ocho años sin ser campeón, y que tiene dos títulos en 20 años, palidece, se eclipsa ante al soberbia ostentación de un Tricampeonato del América o el mismo Bicampeonato de Toluca.

Hay equipos que tienen limitaciones. Cruz Azul no podría buscar un fondo de inversión semejante por ser parte de una cooperativa. A Pumas lo bloquea sus vínculos con la ubre poco generosa de la UNAM, aunque la institución lo niegue.

Pero, la pregunta ahí queda... Si América le muestra el camino a Chivas, si Emilio le muestra el camino a Amaury, ¿deberían seguirlo también?

Sí, “la imitación es una forma de adulación”, según Óscar Wilde, pero tal vez el Guadalajara a partir del modelo del América, pueda formalizar unza estrategia aún más poderosa, pero, para ello, Amaury deberá salirse de la burbuja de confort de OmniLife.

Y recordar que el proyecto de Juan Carlos La Bomba Rodríguez contemplaba un fondo de inversión de 3 mil millones de dólares para los 18 equipos. Cada club habría recibido 167 millones de dólares, pero, sin ceder, perder o malbaratar activos.

Pero, como ya se sabe, amenazas de muerte a La Bomba y su familia la noche anterior a aquella #YuntaDeDueños (dixit Sven-Göran Eriksson), del 13 de diciembre de 2024, lo obligaron a renunciar al puesto y fugarse del ambiente tóxico, ese chiquero de inmoralidad, donde cohabitan cómodamente los propietarios de equipos del futbol mexicano.