Sebastián Soto, la estrella en ascenso de Estados Unidos que busca brillar en el Mundial Sub 20

A principios de 2018, Sebastian Soto viajó con el primer equipo del Real Salt Lake para participar en la pretemporada del club. Como fue el caso de todos y cada uno de los jugadores que hicieron el viaje, se le entregó un sobre con los viáticos para cubrir gastos de alimentación por aproximadamente $600. Luego de haber subsistido con $12 diarios en los viajes con la academia del RSL, esa cifra constituyó todo un shock para él.

“Dije: ‘Oh, Dios mío. Fui a mi habitación en el hotel y lo esparcí sobre la cama”, recuerda Soto. “Le dije a uno de los miembros del staff: ‘Esta es la mayor cantidad de dinero que jamás he sostenido en mi mano’”.

Considerando que la mayoría de los jugadores ingerían sus comidas dentro del hotel, Soto se preguntó qué hacer con el dinero recién obtenido. Luego le llegó una idea. Le dijo a ese miembro del staff a quien le comentara su dicha: “¡Me voy a comprar un auto!”.

Dieciocho meses después, Soto no necesita preocuparse con respecto a su próximo sueldo o su medio de transporte, considerando su rápido ascenso. A principios de este año, después de regar goles para el equipo sub-19 del Hannover 96, el delantero hizo su debut en la Bundesliga con apenas 18 años. Con un año antes de vencer su actual contrato, se encuentra en discusiones con el Hannover para firmar un pacto mejorado, aunque varias fuentes indican que equipos de la talla del Borussia Dortmund (ansioso de encontrar otro talentoso joven norteamericano después del traspaso de Christian Pulisic al Chelsea) están rondando alrededor de el, en caso de que las discusiones terminen cayendo en punto muerto.

Lo más importante de todo: Soto y el resto de sus compañeros de la selección nacional sub-20 de Estados Unidos están prestos a comenzar su actuación en el Mundial de su categoría, con su primera actuación del torneo pautada para este viernes contra Ucrania, en el Stadion Miejski de la ciudad polaca de Bielsko-Biala.

“Con este equipo sub-20, hay algo realmente especial”, expresó Soto vía telefónica. “(El DT de la selección sub-20 de Estados Unidos Tab Ramos) puede instruir algo que hacer en la cancha y cómo lo desea ver hecho y todos lo pueden hacer. Queremos el balón y queremos presionar frente al balón. Eso se ajusta a mi juego. Me encanta perseguir el balón, me encanta robar el balón y mantenerlo. Tab es así. Es similar a un perro cuando no tenemos (el balón). Mi frase favorita entre las que suele decir es: ‘Lo tenemos, vamos al arco’. No le gustan los rodeos. Vamos a anotar. Eso va conmigo perfectamente”.

Dentro de una selección sub-20 de Estados Unidos que cuenta con jugadores de la talla de Justin Rennicks, del New England Revolution, y especialmente Tim Weah, quien milita en el París Saint-Germain, Soto tiene competencia. Sin embargo, mientras Rennicks y Weah pueden jugar por las bandas, Ramos percibe a Soto exclusivamente como centro delantero.

“Soto tiene la habilidad de encontrarse en el box en el lugar exacto en el momento preciso y rematar sus oportunidades. Cuenta con buen tiempo en sus carreras”, expresó Ramos vía telefónica. “Él realmente nos ha sorprendido en lo que respecta a su fortaleza. Hace un trabajo sumamente bueno de mantener el balón con un hombre marcándole, lo cual era una de sus mayores debilidades en el pasado. Se trata más de un delantero que consigue pases a sus pies y con quién puedes jugar, sabiendo que va a superar al rival con velocidad”.

Pasar la temporada 2018-19 con el Hannover le ha dado a Soto cierta experiencia valiosa. Sus 17 goles en 24 apariciones con el equipo sub-19 del club lo puso en un empate como tercer mejor goleador en juego abierto en la División Norte de la A-Junioren Bundesliga.

Soto terminó haciendo tres apariciones con el primer equipo del Hannover, siendo su debut en la Bundesliga el partido contra el Wolfsburg el 6 de abril pasado. Soto afirmó “no tener idea alguna” de que era candidato por convocar a ese partido ya que no había entrenado con ellos esa semana. Fabrizio y Mónica, padres de Soto, estaban en la ciudad para verle jugar con la oncena sub-19. Su idea era ver el cotejo del primer equipo al día siguiente, antes de que Soto fuese convocado. Ver que su sueño se hizo realidad le puso los nervios de punta.

“Durante 24 horas, mi corazón estaba acelerado. No podía respirar normalmente”, indicó.

Mientras Soto calentaba durante la segunda mitad del partido, podía percibir la atmósfera, al igual que entendía el hecho que sus padres se encontraban en algún rincón del estadio. Poco antes del minuto 78, el cuerpo técnico le informó que ingresaría a la cancha.

“Es la ocasión en la cual he estado más nervioso en mi vida. Estaba atemorizado”, recuerda Soto. “Pensaba: ‘No puedo entrar a la cancha y equivocarme’. Similar al pensamiento de cualquier jugador antes de hacer su debut. Y luego, fue sumamente raro cómo todo ocurrió. Me puse la camiseta y mi corazón se desaceleró, mi respiración recobró la normalidad y cuando los entrenadores me decían lo que iba a hacer, pensaba: ‘Perfecto, eso está bien’.

“Lo bloqueé todo. Realmente no podía seguir escuchando la atmósfera a mi alrededor; sólo estaba concentrado. Pisé la cancha y pensé: ‘Tengo que hacer lo que sé hacer’”.

Su aparición fue un punto culminante de un trayecto que comenzó en Carlsbad, California, cuando los primeros roces de Soto con el fútbol se produjeron tan pronto como él fue capaz de caminar.

Fabrizio, nacido en Chile, jugó en la Chapman University en California y el tío de Sebastián, Eddie Soto, es ex entrenador de la selección juvenil de Estados Unidos y universitario. Y en cada ocasión en la cual recibía un obsequio, sea Navidad, cumpleaños, etcétera, Sebastián tenía una simple petición: un balón.

“En un momento decidimos inventariar todos los balones que había en la casa y el jardín, que estaban por todos lados, y creo que sumamos 120”, expresó Mónica Soto. “Yo era una madre que me quedaba en casa con él y en el 90 por ciento del tiempo en un día cualquiera, les juro: si él estaba en casa, jugábamos al fútbol”, indicó. “Íbamos a los parques… él siempre quería jugar”.

Ser padre requiere lidiar con toda clase de retos; sin embargo, entre los más difíciles se encuentra dejarlos ir gradualmente, esa etapa cuando permites a tu hijo cometer sus propios errores y hacerse más independiente. En el caso de la familia Soto, eso les ocurrió mucho antes que a la mayoría de los progenitores. Cuando Sebastián tenía 15 años, jugaba con el San Diego Surf y fue descubierto por el entonces director de la academia del Real Salt Lake y ex asistente de la selección nacional de Estados Unidos, Martín Vásquez. Vásquez quedó tan impresionado con Soto que terminó ofreciéndole un cupo en la academia del RSL. La oportunidad de proseguir el desarrollo de Soto en una academia profesional era una idea atractiva, pero implicaba dejar San Diego y mudarse al desierto en Casa Grande, Arizona, a cinco horas de distancia en carretera. Fabrizio y Mónica estaban renuentes, pero Sebastián terminó convenciéndoles.

“Sebastián estaba determinado a ir”, recuerda Fabrizio. “Nos dijo: ‘Tengo que hacer esto. Quiero hacerlo’. Todo lo que le pedimos fue que mantuviera altas calificaciones. Fue probablemente la mejor decisión que jamás haya tomado, pero fue difícil para nosotros dejarlo ir”.

Fuera de la cancha, Soto se adaptó rápidamente; pero dentro de ella, en la cantera del RSL, se enfrentó a un nuevo reto. Su contextura con 5 pies, 6 pulgadas de estatura, le hizo jugar previamente como extremo, pero Vásquez pensaba en él como delantero. “Soto era inteligente, llegando a buenas áreas frente al arco, atacando espacios abiertos, corriendo sin el balón de formas que tenían mucho sentido”, dijo Vásquez.

Bajo la tutela, Soto pasó los dos años siguientes trabajando en su juego de contención y su capacidad de hacer sociedades con sus compañeros. Le ayudó el hecho de que Soto experimentó un crecimiento que eventualmente le hizo alcanzar seis pies de estatura y le permitió lidiar mejor con los retos físicos que se le atravesaron. Después de ello, los goles vinieron al mayor: convirtió 43 goles en 25 partidos durante la temporada 2017-18 de la Academia de Desarrollo de U.S. Soccer.

Ese éxito condujo a tomar otra decisión importante. Soto pudo haber optado por la ruta universitaria: un cupo en el equipo de Cal-Berkeley era suyo si lo deseaba. Por el contrario, optó por seguir sus sueños y dirigirse a Alemania con el Hannover. Esta vez no sólo fueron Fabrizio y Mónica los que tenían que dejarle ir. También estaban Vásquez y el RSL.

“A nosotros nos dolió porque pienso que se va a convertir en un muy buen delantero y muy buen jugador”, dijo Vásquez. “Aunque a la vez, estamos felices por él. Los jugadores llegan a la academia con objetivos, con sueños y éstos persiguen sus sueños. El trabajo extra hecho por Sebastián (los ajustes, esa consistencia y hambre que nos mostró) lo llevó hasta allí”.

Las incursiones fuera de Estados Unidos han trastocado las aspiraciones y carreras de varios futbolistas norteamericanos. El shock cultural y nivel de competencia pueden terminar siendo demasiado y hacen que muchos decidan volver a casa. Sin embargo, Soto nuevamente hizo gala de su habilidad de adaptación. Después de todo, era algo que había hecho antes.

“Todo lo relativo a la adaptación, esperaba que fuera mucho más difícil”, indicó Soto. “Dejé (mi casa) cuando tenía 15 años, por eso ya sabía cómo se sentía. Obviamente, se trata de un país, idioma y cultura diferentes y esa es la parte difícil. Pero el RSL realmente me ayudó en ese sentido y cuando llegué a Alemania pensé: ‘Oh, no es tan grave’. El idioma constituye un shock. El alemán es difícil. Cuando miro atrás, pensé que no había forma de que aprendiera ese idioma. Aunque ahora han pasado ocho meses y entiendo aproximadamente un 90 por ciento. Me va sumamente bien”.

Mónica Soto agregó: “Le va tan bien en estos ambientes distintos porque se mantiene sumamente concentrado. Las cosas que son difíciles, él no las percibe como difíciles. (Para él) son otro pequeño paso por tomar”.

Actualmente, Soto se apresta a convertirse en la historia de éxito más reciente para un futbolista norteamericano en Alemania, aunque el próximo año jugará en la 2. Bundesliga, después del descenso del Hannover. Sin embargo, hay otra decisión inminente. Gracias a la nacionalidad chilena de Fabricio y ascendencia mexicana de Mónica, Sebastián es elegible para representar a uno de tres países. En el caso de jugadores portadores de varios pasaportes, el deseo de sus familiares puede ejercer una influencia enorme, pero Fabricio y Mónica están decididos a no interferir en ello. “Será decisión de Sebastián en un 100 por ciento”, indicó Fabrizio.

Sin embargo, la magnitud de esa elección fue comprendida súbitamente por Sebastián después de su debut en la Bundesliga. “Hubo aproximadamente 2,000 comentarios en esa publicación y provinieron de aficionados de Chile y México”, expresó. “Fue una locura”.

Al preguntársele si ha sido contactado por las federaciones de Chile o México, Soto responde que esos temas son manejados por su agente. No obstante, la realidad radica en que el jugador está tomándose su tiempo, incluso si dice que en estos momentos “el 100 por ciento de mi atención” está puesta en el Mundial sub-20. “No me encuentro aún en una posición en la cual deba tomar una decisión con respecto a la selección de mayores”, afirmó. “Allí es donde nos encontramos actualmente, no tengo que tomar una decisión sobre ello, por ahora”.

Hasta el momento, todas las decisiones que ha tomado han sido correctas.