La incipiente relación amistosa entre Efraín Álvarez y Zlatan Ibrahimovic

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Lo mejor de Efraín Álvarez en la MLS (1:02)

El jovencito de apenas 17 años ha mostrado su gran potencial en su primera temporada con el LA Galaxy. (1:02)

LOS ÁNGELES - El delantero del LA Galaxy Efraín Álvarez, de 17 años, salía del Dignity Health Sports Park mucho después que Zlatan Ibrahimovic, el futbolista sueco que es toda una leyenda, el centrocampista de la selección mexicana Jonathan dos Santos y la cotizada estrella de pop Becky G, que está saliendo con el volante del LA Galaxy Sebastian Lletget, habían abandonado el estadio.

Álvarez se duchó y cambió de vestimenta después de la derrota 2-1 del LA Galaxy contra el Cruz Azul en una jornada de la Leagues Cup, antes de hacer el viaje en auto por 30 minutos hasta su hogar en el Este de la ciudad de Los Ángeles, donde también residen sus padres. Pocas horas después, su padre "Chencho" (diminutivo de "Cresencio") y su madre Alicia se despertaban a las 3:40 a.m. para comenzar a preparar su turno de las 5 a.m. en una carnicería.

Álvarez, hijo de inmigrantes mexicanos nacidos en Estados Unidos, constantemente se mueve entre dos culturas e idiomas distintos como parte de su vida diaria, aunque los mundos diferentes entre los cuales Álvarez orbita han marcado sus límites cada vez más desde que se convirtiera en parte integral del primer equipo del Galaxy este año. Se ha dicho mucho sobre Álvarez, con expertos deshaciéndose en elogios, tanto por su actuación con el Galaxy (con el cual firmó un contrato como profesional a los 15 años) y a nivel de selecciones juveniles con México y Estados Unidos (lo cual ampliaremos posteriormente); no obstante, después de haber causado grata impresión tras haber logrado una asistencia en su debut en la MLS en marzo pasado, mucho de lo que se ha dicho y escrito a nivel nacional en Estados Unidos ha girado en tornoa su incipiente relación amistosa con Ibrahimovic.

A simple vista, Ibrahimovic y Álvarez parecen tener pocas cosas en común. El primero es 20 años mayor, casi un pie de estatura más alto; además, tiene consigo una colección de trofeos digna de un museo. Por su parte, Álvarez apenas está haciendo sus primeros pasos de bebé en el ambiente de un primer equipo profesional. A pesar de ello, Ibrahimovic ha visto algo en Álvarez y no teme elogiar al joven.

"Existen jugadores que juegan al fútbol y tienes jugadores que piensan el fútbol", expresó el sueco en julio pasado. "(Álvarez) es un jugador que piensa el fútbol, y estos son mejores jugadores, porque los que sólo juegan al fútbol, son entrenados para jugar al fútbol. Los jugadores que piensan el fútbol fueron hechos para jugar al fútbol. Esa es una diferencia importante".

El padre de Álvarez dice que Ibrahimovic, quien es conocido por su gusto a referirse a sí mismo como un león, dice que Zlatan cuida de su hijo "como si fuera su cachorro". Y tal como lo haría cualquier chico de 17 años, "Efra" trata de absorber la mayor cantidad de información posible de Zlatan.

"Él es un tipo tan genial", comentó Álvarez en una entrevista con ESPN FC a las afueras del vestuario del Galaxy. "Desde el primer día que lo conocí, él siempre ha querido ayudarme. Le conocí y él comenzó a darme consejos y una vez que empiezas a escuchar sus consejos, quieres aprender de él. Él sabe bien lo que se necesita (para tener éxito en el fútbol)".

El delantero prosiguió: "Incluso, llego a decirme: 'Si necesitas ayuda, te ayudaré. Sólo quiero lo mejor para ti. Sé el potencial que tienes por eso voy a ayudarte, no te voy a hacer daño ni te voy a herir. En el caso de otros jugadores, los voy a matar, pero contigo, veo potencial, por eso intentaré ayudarte".

A pesar de las apariencias, quizás hayan más cosas en común entre Álvarez e Ibrahimovic de lo que muestran las apariencias.

Zlatan creció en el notorio barrio Rosengard de Malmo, producto de la relación de padres oriundos de Bosnia y Croacia, utilizando el fútbol como una vía de escape. Por su parte, los inicios de Álvarez en el balompié fueron inspirados por el deseo de sus padres de alejarlo de las calles del vecindario City Terrace del Este de Los Ángeles.

"[El barrio City Terrace] daba un poco de miedo, no podías caminar por allí después de las 8 de la noche aproximadamente", dice Álvarez. "Podías hacerlo, pero era arriesgado."

"Teníamos muchas pandillas a nuestro alrededor, por eso (mi padre) intentó ayudarnos a evitar eso, siendo el fútbol la prioridad para sacarnos de allí", prosiguió.

Decir que la familia de Álvarez es "apasionada por el fútbol" sería un eufemismo. Su padre "Chencho" es un gran hincha de las Chivas y emigró a Estados Unidos hace 35 años, proveniente del pueblo de Jocotepec en el estado de Jalisco, en la ribera del lago Chapala. Conoció a quien sería su esposa, Alicia, nacida en Zacatecas, en Los Ángeles en 1987, se asentaron en City Terrace en 1992 y tuvieron seis hijos, de los cuales cinco están involucrados en la actividad futbolística. Incluso, Chencho llegó a ser entrenador y ha invertido mucho para dedicar a sus hijos a la práctica del balompié.

"Es agotador, porque tienes que dedicarles mucho tiempo", expresó Chencho. "Todo tu tiempo queda dedicado al fútbol: desayuno, almuerzo y cena. Ir de un lugar a otro, entrenar de lunes a jueves, descansar los viernes y jugar partidos sábados y domingos y también debo ir a trabajar a una carnicería".

"Así nos mantenemos, así vivimos", agregó. "Tenemos que trabajar fuerte".

Álvarez, quien solía compartir habitación con sus cuatro hermanos, no parece ser un jovencito sobre la cancha. Su robusta contextura significa que es apto físicamente y cuenta con una audacia que le lleva a intentar cosas nuevas y que refleja un sentido de confianza en sí mismo. Durante el transcurso de una extensa entrevista, el inquieto adolescente tuvo tiempo suficiente para confesarse.

Álvarez comenzó a jugar a la edad de cuatro años, originalmente como portero, aunque lloró cuando el balón le golpeó el estómago durante su primer partido "de verdad" y pronto aprendió que su posición natural se encontraba del otro lado de la cancha. "Después de ello, el entrenador me dijo: 'Te voy a poner en la cancha'", dice Álvarez. "Recuerdo que me enfadé un día porque estábamos perdiendo; por eso, tomé el balón y comencé a enfrentarme a todos y fue allí que entendí: 'wow', esa es mi posición'".

El joven delantero avanzaba rápidamente, jugando de forma regular contra otros jugadores que le superaban en edad Álvarez llamó la atención de Eric Cantona en una sesión de entrenamientos del New York Cosmos West con el francés, quien en ese entonces era Director Deportivo del Cosmos, y quien se encontraba interesado en su capacidad técnica.

Sus estadías con el Cosmos, la Total Futbol Academy y Chivas USA lo llevaron, eventualmente, al Galaxy y como es natural, la selección de Estados Unidos empezó a hacerle seguimiento. La carrera de Álvarez con el combinado juvenil nacional de Estados Unidos comenzó a los 12 años y fue capitán del equipo sub-15 en 2016. No obstante, el jugador mostró su descontento por la forma como fueron tratados él y sus compañeros, algo que fue aprovechado por la Federación Mexicana.

"Después de la concentración de la selección estadounidense, no me gustó para nada la forma como me trataron, no sólo a mí sino a otros jugadores", indica Álvarez. "No sé cómo se enteraron en México, pero se enteraron, vinieron a hablar conmigo; de hecho, fueron a mi casa".

Álvarez estaba durmiendo cuando Juan Carlos Ortega, quien fungía como director de selecciones juveniles de la Federación Mexicana y ahora es Director de Metodología y Desarrollo del Galaxy, tocó a su puerta y trató de convencerle para jugar con México. "Estaba durmiendo en la habitación de mis padres y la sala está justo al lado; por eso, me desperté y estaba en camiseta y boxers y me puse unos shorts y caminé hasta allá descalzo. No reconocía quién era, pero mi papá dijo: 'trabaja con la selección (de México)'".

"Habló con mi papá y conmigo, yo estaba medio dormido. Él me dijo que quería invitarme a jugar con la selección mexicana y que la próxima concentración se produciría dentro de dos o tres semanas y me preguntó si yo quería asistir".

Álvarez ha formado parte del plantel de la selección mexicana desde entonces y ha mostrado compromiso con El Tri con miras al Mundial sub-17 que se celebrará el próximo mes de octubre en Brasil. No obstante, no hay garantías de que el atacante siempre representará a México, según indica el padre de Álvarez, que dice que Estados Unidos "está esperando a que México cometa un pequeño error" y que "siguen intentando" convencerle de que regrese a defender la causa de Estados Unidos.

Álvarez y su padre se reunieron a principios de año con el seleccionador nacional de Estados Unidos Gregg Berhalter para conversar sobre el proyecto que actualmente tienen en el combinado de ese país. "(Berhalter) es una persona sumamente agradable", dice Álvarez. "Me comentó sobre su proceso y todos sus planes con la selección de Estados Unidos, cómo está involucrando a las jóvenes figuras y su razonamiento. Tienen algo muy bueno en desarrollo".

Sin embargo, en México no se están quedando de brazos cruzados. Gerardo "Tata" Martino tiene previsto incluir a Álvarez en un mini camp para jóvenes jugadores que se llevará a cabo entre el 18 y 21 de agosto en Ciudad de México, pero la idea quedó frustrada ya que el DT del Galaxy Guillermo Barros Schelotto expresó su deseo de que el joven siguiera con la oncena angelina debido a los compromisos del primer equipo. "La prioridad en estos momentos es México", según expresa Álvarez, quien tomará una decisión final con respecto a lo mejor para él y su familia en un futuro.

El padre de Álvarez insiste que si bien su preferencia personal se inclina por El Tri,éste comprende que las raíces de su hijo se encuentran en Estados Unidos y que la decisión final dependerá exclusivamente de él.

"Si él dice que jugará en México, será en México; si él dice que jugará en Estados Unidos, será en Estados Unidos y esto lo digo con todo el dolor del mundo en mi corazón", expresa el padre de Álvarez. "Prefiero México, porque soy mexicano, pero mi hijo tiene raíces aquí, nació aquí".

"A final de cuentas, respetas a ambas (selecciones), pero todo depende de lo que uno quiere". Así opina Álvarez. "Conversarás con tu familia al respecto y verás que les gusta y que no y al final del día, será una decisión del jugador".

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El atractivo de un atacante de la talla de Álvarez es evidente, pero el mensaje enviado por los personeros del Galaxy es que aún falta mucho tiempo para pulir sus elementos en bruto. Dos Santos, quien pasó su carrera como juvenil en la famosa cantera La Masía del FC Barcelona y quien mantiene estrecha relación con Álvarez, afirma que se trata de un futbolista con potencial suficiente para tener una carrera con la selección mexicana. Lo describe como "un diamante sin cortar" quien "tiene aún mucho por aprender y mejorar".

Mientras tanto, el DT del LA Galaxy Guillermo Barros Schelotto trabaja para ayudar a Álvarez a leer las jugadas más rápidamente, a comprender su posicionamiento y cuándo presionar en el momento apropiado. También tenemos la tendencia de Álvarez de quedar alejado de la táctica de su equipo, mostrando una inconsistencia común en jugadores jóvenes que necesita de mucho trabajo para evitar.

El padre de Álvarez no tiene reparos en admitir su preocupación en que la atención y fama relativa de su hijo adolescente terminen subiéndose a su cabeza; no obstante, se tranquiliza gracias a la presencia de figuras como el "Mellizo" Barros Schelotto, Ibrahimovic y Dos Santos, quienes están a la mano para ayudar a mantenerlo en la dirección correcta. La prioridad de Álvarez, lejos del brillo y glamour que constantemente le rodean por estos días, es retribuir a aquellos que han creído más en él, cuando ha sido más importante.

"No hay otra forma de agradecer (a mi familia) que trabajar duro, estar aquí, ser el mejor jugador que puedo ser", expresó Álvarez. "Esa es la forma en la cual puedo demostrar mi agradecimiento. Mostrarles en la cancha lo que ellos merecen ver. Para así llenarles de orgullo".