Salem Al-Dawsari: el rostro de la expansión saudí

“¿Sabés por qué, aunque hizo goles en todos lados, nadie lo llevó a Primera? Porque es un González más y todo el mundo se olvida. Con otro apellido hubiera jugado en Europa”. El entrenador de un equipo del Ascenso en Argentina trataba de explicarle a un periodista por qué el talentoso delantero de su equipo había pasado por debajo del radar en el universo futbolero. Algo similar se podría pensar, desde un Occidente que suele mirar sólo a Europa y a América, acerca de la carrera de Salem Al-Dawsari. Un jugador que tuvo que esperar hasta Qatar 2022 para que buena parte del mundo, gracias a su golazo en la histórica victoria de Arabia Saudita ante Argentina, se diera por enterado de quién era y pudiera empezar a diferenciarlo de sus compatriotas.

El delantero se transformó con el tiempo en representante de una verdad incómoda para los países acostumbrados a manejar el escenario del fútbol: si se quiere ver a grandes estrellas y espectáculos de calidad, no siempre es necesario apuntar a la Champions o la Copa Libertadores. Apuntalada por un poderío económico brutal, la liga saudí brinda esas posibilidades a fuerza de crecimiento y aprendizaje constantes, y empuja para posicionarse como una de las más importantes del mundo, aunque la afirmación a alguno aún le pueda resultar una osadía. Tanto el seleccionado como Al-Dawsari son parte de ese fenómeno. Y también, cómo no, Al-Hilal, el único equipo para el cual jugó Salem, con una breve excepción.

A los 34 años, el extremo izquierdo nacido en Yeda es un referente del club de la capital, Riad, con el cual tiene un lazo desde las divisiones juveniles. Así, no extraña que sea el capitán inamovible pese a que comparte plantel con futbolistas de renombre que podrían jugar en los equipos más importantes del mundo, como Bono, Kalidou Koulibaly, Theo Hernández, Sergej Milinkovic-Savic, Rúben Neves, Karim Benzema y Darwin Núñez.

Al-Dawsari tuvo impacto de entrada

Al-Dawsari llamó la atención en Arabia Saudita por sus condiciones desde que le tocó debutar, en 2011. No era para menos: con 20 años, se anotó con un gol en la victoria 3-0 en el clásico de Riad ante Al-Nassr (el equipo donde hoy milita Cristiano Ronaldo). Claro que la trascendencia internacional, desde ahí, era bastante más complicada que si hubiera sido brasileño, francés o argentino. Aunque un año después de su aparición ya había sido convocado al seleccionado de mayores, recién a comienzos de 2018 le llegó la oportunidad de una transferencia al exterior. En el marco de un acuerdo entre federaciones, emigró al fútbol español para un préstamo en Villarreal.

“Doy gracias a Dios por esta oportunidad que tengo. Todos en Arabia Saudita están muy contentos de verme acá. Tanto el entrenador como mis compañeros me hicieron sentir como en casa, como uno más desde el primer momento”, comentó en la conferencia de prensa en la que lo presentaron como refuerzo. Algo no funcionó: estuvo apenas media temporada y sólo jugó 33 minutos en un 2-2 contra Real Madrid. De todas maneras, con esa experiencia que consiguió en la Liga volvió más fuerte a Al-Hilal y al seleccionado.

Ese mismo año, Al-Dawsari vivió su primera experiencia mundialista con una Arabia Saudita que por aquel entonces tenía como director técnico al argentino Juan Antonio Pizzi. El equipo, después de caer 5-0 en el partido inaugural frente a Rusia y 1-0 contra Uruguay, quedó rápido sin chances de clasificarse a octavos de final. Quedó, eso sí, una alegría grande en el cierre al vencer 2-1 al Egipto de Mo Salah, y el gol del triunfo lo consiguió Salem en el minuto 95, con una gran definición cruzada desde un ángulo complicado.

Al-Dawsari, un crecimiento sin freno

Si en algún momento se pudo pensar que su llegada a la Liga de España podía ser la plataforma de lanzamiento para una carrera internacional, o incluso para que otros jugadores saudíes emigraran hacia Europa, ambas posibilidades quedaron, de mínima, en suspenso. Aunque eso no implicó de ningún modo un estancamiento, ni para él en lo personal ni para el fútbol de su país.

La historia de Al-Dawsari es un buen resumen de lo que ocurre con otros futbolistas talentosos en la región: con un mercado local tan fuerte y un apego marcado a sus costumbres, se hace más difícil que una oferta sea lo suficientemente tentadora como para partir al exterior, incluso cuando proviene de las ligas más poderosas de Europa. Aunque parezca paradójico, ahí radican una fortaleza y una debilidad del seleccionado: todos los jugadores están a mano cuando es necesario, pero a la vez carecen del roce internacional que suele precisarse en las grandes citas.

Después del Mundial de Rusia 2018, Salem regresó entonces a un Al-Hilal que empezaba cada vez más a apostar agresivamente a la incorporación de figuras internacionales, y que era el lugar ideal para cobijarlo. El progreso, inadvertido para Occidente, no hizo más que continuar.

Un artículo del sitio “The Asian Game” presentaba una advertencia el 30 de octubre de 2022, con el título “Al-Dawsari se convierte en el arma no tan secreta de Arabia Saudita”, que no dejaba mucho lugar a dudas. “Pregúntele a cualquier aficionado al fútbol asiático quién fue el mejor jugador del continente en los últimos años, a nivel de clubes o internacional, y la mayoría probablemente destacará a la estrella saudí Salem Al-Dawsari”, proseguía. A pesar de eso, la amplia mayoría de los argentinos ignoraría quién era hasta 23 días después, cuando un remate suyo viajó al ángulo del arco de Dibu Martínez para el 2-1 que representó una de las mayores sorpresas de la historia de los Mundiales.

Al-Dawsari, figura en la Selección de Arabia Saudita y en el club

Arabia Saudita consiguió en Qatar 2022 su victoria más importante, ante una Argentina que luego se consagraría campeona. Sin embargo, después perdió 2-0 sin merecerlo ante Polonia, en un partido en el que Wojciech Szczesny le atajó un penal a Salem que habría representado el empate parcial. Y la caída 2-1 en el cierre ante México, en la que Al-Dawsari anotó su tercer gol en Copas del Mundo, representó la temprana despedida para un equipo que había arrancado con todo.

De vuelta a su club, por si hacía falta, terminó de mostrar que lo bueno que había mostrado ante los ojos del mundo no había sido casualidad. Pocos meses después, cuando en febrero de 2023 se jugó el Mundial de Clubes del año anterior, fue protagonista de la histórica llegada a la final de Al-Hilal tras derrotar 3-2 en la semi a Flamengo, campeón de la Libertadores, con dos goles suyos de penal y uno de Luciano Vietto. En el encuentro decisivo, le plantó cara nada menos que a Real Madrid, ante el que cayó 5-3.

Ya en 2025, en el Mundial de Clubes ampliado que se disputó en Estados Unidos, Al-Hilal volvió a sorprender -¿qué debería hacer para ya no ser sorpresa?- con una llegada a cuartos de final que incluyó un 1-1 frente a Real Madrid, el triunfo 2-0 contra Pachuca, con gol de Al-Dawsari, decisivo para pasar de ronda, y una deslumbrante victoria por 4-3 ante Manchester City en octavos de final. Ya en cuartos y sin Salem, lesionado, llegó la eliminación en una caída 2-1 ante Fluminense, cuando ya todos se preguntaban dónde encontraría el equipo su techo.

En materia de logros individuales, en octubre de ese año Al-Dawsari recibió por segunda vez el premio al mejor futbolista del año de la AFC. “Es un gran honor entrenar a un jugador como él. Espero más de él, y los jugadores jóvenes deben seguir su ejemplo porque es un modelo a seguir dentro y fuera del campo", contó luego de la entrega del galardón el francés Hervé Renard, que fue su DT en el Mundial anterior y lo será en este.

Los rivales de Arabia Saudita en primera ronda del Mundial 2026 serán Uruguay, España y Cabo Verde. A esta altura, todos ellos saben que deben tener un cuidado enorme con Al-Dawsari, el representante más acabado de un fútbol que amenaza con patear el tablero manejado por los grandes históricos.