Mundial 2026: Austria, Alemania y la historia de una hermandad atrapada entre el fútbol, la guerra y un pacto

ESPN.com

Una frontera, un idioma, siglos de cultura. Austria y Alemania siempre compartieron un gran número de características y cualidades, desde muchos años antes de que se conformaran como estados modernos y aunque sin perder su identidad nacional única. Y como fiel y perenne reflejo de la sociedad que lo rodea, el fútbol no podía ser la excepción.

En casi 130 años de historia y desarrollo del deporte en paralelo, la conversación entre las dos naciones ha sido constante, y contempló jugadores, entrenadores, filosofías, sucesos e incluso, durante el primer siglo de su existencia, sus colores de indumentaria: recién en 2005 los austríacos adoptaron el rojo y blanco de su bandera para distinguirse. Hoy, por primera vez en el siglo estas selecciones compartirán participación en un Mundial.

El "equipo maravilla" de Austria... absorbido por Alemania

Cuesta imaginarlo al observar las cuatro estrellas que adornan el escudo de la selección alemana, pero durante las primeras décadas de la existencia de ambos equipos, fue Austria el más destacado por amplio margen. Mucho tuvo que ver Hugo Meisl, el artífice del llamado "Wunderteam", un histórico plantel que revolucionó Europa Central con un juego basado en llegar al área rival en pocos toques rápidos, inspirado por el inglés Jimmy Hogan.

La emergente selección austríaca comenzó a generar ruido en la región a principios de la década del 1930, cuando encadenó un invicto de 14 partidos, en una época en la que se disputaban mucho menos partidos internacionales que en la actualidad, entre abril de 1931 y diciembre de 1932. En esa racha destacaron goleadas sobre Alemania, Hungría y Suiza, todas de entre 5 y 6 tantos de diferencia, y obtuvieron la Copa Internacional de Europa Central, una competición precursora a la Eurocopa.

Frente a este ascenso, el Mundial 1934 en Italia llegó como el momento en que los austríacos podrían demostrar su dominio frente al resto del planeta. En el primer torneo con presencia europea predominante, el Wunderteam volvió a despertar admiradores por la calidad de su fútbol, pero cayeron en una polémica semifinal ante Italia, y luego también en el tercer puesto... frente a Alemania.

El equipo de Meisl sí consiguió acceder a la definición dos años más tarde en los Juegos Olímpicos de Berlín, antes de ser vencido una vez más por los italianos. Sin embargo, aquello resultaría la antesala de un oscuro episodio de la historia mundial que tuvo su correlato en el deporte. El fallecimiento del entrenador en 1937 marcó el principio del fin de aquel equipo legendario, que a pesar de clasificar a Francia 1938 se vio obligado a abandonar el torneo por la anexión a la Alemania nazi en marzo de ese año. Por pedido de Adolf Hitler, nacido en Viena, nueve jugadores austríacos, incluyendo varios del Wunderteam, fueron convocados al plantel alemán en lo que culminó en uno de los peores rendimientos de la historia de Die Mannschaft.

Quien rechazó el llamado, no obstante, fue la gran estrella de la nación, Matthias Sindelar. Reconocido como un precursor de la demarcación del "falso 9", utilizó su pequeña contextura física a comparación de sus contemporáneos, que le valió el apodo de "el hombre de papel", para escabullirse entre las defensas rivales con gran éxito. Pero cuando ocurrió el llamado Anschluss, el futbolista alegó su edad y lesiones como motivo para no disputar la siguiente Copa del Mundo. Tan solo un año más tarde, él y su pareja aparecieron muertos en su domicilio, en circunstancias que jamás se pudieron esclarecer.

La Desgracia de Gijón, un episodio mundialista que sentó precedentes

Desde aquel primer cruce en 1934, y una vez recuperada la independencia austríaca tras el final de la Segunda Guerra Mundial, los destinos de Austria y la ahora renombrada y recompuesta Alemania Federal a nivel internacional cambiaron drásticamente. Basta con observar la segunda vez que chocaron en la competición, que se convertiría en un partido bisagra. En las semifinales de Suiza 1954, los teutones aplastaron a sus rivales por 6-1, de camino a obtener un título mundial que nadie vio venir y que comenzó a escribir la historia del país como potencia futbolística. Por contraste, Austria sufrió una regresión notable en las décadas posteriores, que la vieron perderse cuatro Copas del Mundo al hilo.

Su regreso se dio recién en Argentina 1978, ya con Die Mannschaft como campeona defensora del torneo con un equipo que gozaba del talento de Sepp Maier, Berti Vogts y Karl-Heinz Rummenigge. El destino quiso que ambosse volvieran a cruzar, y sorprendentemente Austria consiguió la que al día de hoy es su única victoria contra los alemanes en el torneo, un agónico 3-2. La siguiente vez que se enfrenten, sin embargo, sería mucho más memorable, pero por motivos menos nobles.

Alemania y Austria cayeron en la misma zona de España 1982, pero Argelia emergió como la gran sorpresa del grupo 2. El equipo del norte de África, que hacía su presentación en Mundiales, dio el golpe con un 2-1 sobre el entonces bicampeón, y luego obtuvo otro triunfo ante Chile por 3-2. Sin embargo, en tiempos en que se otorgaban dos puntos por ganar en lugar de tres, los registros goleadores de los alemanes y los austríacos arrojaron una conclusión: con el resultado puesto de los argelinos ante los sudamericanos, un triunfo alemán por 1-0 clasificaría a ambos equipos a la siguiente etapa.

En efecto, Horst Hrubesch convirtió un gol de cabeza a los 10 minutos, y desde entonces el partido dejó de tener acciones de juego significativas. El público en Gijón notó de inmediato lo que estaba ocurriendo y comenzó a expresarse con indisimulable desaprobación, y llegó a pedir "que se besen" a modo de burla. La ocasión despertó indignación en el mundo del deporte, y provocó una medida que se respeta a rajatabla en la actualidad para evitar futuras especulaciones: los partidos de última fecha de grupo siempre deben ir en simultáneo.

La revolución táctica que arrojó un campeón austríaco en Alemania

Los más de 40 años que siguieron marcaron un período difícil para el fútbol austríaco, que solo accedieron a dos Copas del Mundo desde aquel episodio en España. De hecho, el país todavía no conoce lo que es jugar un Mundial en el siglo XXI, algo que por fin cambiará en 2026. Y tienen para agradecer a un alemán por ello.

Ralf Rangnick, nacido en un pueblo a 30 kilómetros de Stuttgart, no tuvo una destacada carrera como futbolista, pero sí tendría un impacto trascendental como director técnico. A pesar de no tener un palmarés comparable con muchos de sus contemporáneos, se lo acredita con el abandono de las rígidas estructuras defensivas que dominaban el deporte alemán en favor del llamado "Gegenpressing", un sistema de presión exhaustivo por todo el campo de juego. Y entre sus principales discípulos sí se encuentran entrenadores que cosecharon títulos importantes, como Thomas Tuchel y en particular Jürgen Klopp, un ferviente estudioso suyo.

Esta filosofía despertó también el interés, curiosamente, de Red Bull. A simple vista costaría entender la relación entre una compañía que vende bebidas energéticas y un entrenador de fútbol, pero los ejecutivos austríacos identificaron que ese mismo estilo de juego frenético y devastador podría ser ideal para identificar a sus nacientes clubes en Leipzig y Salzburgo, en un esfuerzo por superar las reacciones negativas provocadas por obtener las licencias de dos equipos preexistentes, Austria Salzburg y Markranstädt.

Rangnick fue nombrado como director de fútbol en la firma, y desde allí implementó una estructura que llevó a que Red Bull Salzburg domine por completo la Bundesliga austríaca, con diez títulos al hilo entre 2013 y 2023, y que RB Leipzig ascienda desde las divisiones regionales de Alemania a la primera categoría y las fases eliminatorias de la Champions League. Incluso en 2022, dos años después de la salida del ejecutivo, se dio un escenario inusitado: RB obtuvo la Copa de Alemania, coronando un campeón de raíces austríacas.

En Austria, este impacto mayúsculo fue recibido con reacciones mixtas. Existe una preocupación por la hegemonía sostenida de Salzburg en el fútbol nacional, que a su vez se extiende a un debate acerca de la identidad de sus clubes, pero también es innegable que la selección salió indudablemente beneficiada de la colaboración entre Rangnick y Red Bull. Gran parte del proceso vino acompañado de un desarrollo de futbolistas bajo esta línea de pensamiento que la nutrió notablemente durante la última década, con talentos como Maximilian Wöber, Alexander Schläger, Marcel Sabitzer, Stefan Lainer, Konrad Laimer y Alexander Prass.

En 2022, a modo de culminación de esa conexión, el DT asumió como seleccionador austríaco para terminar de llevar a la práctica todo lo que pregonó desde los despachos. Ahora, Estados Unidos, México y Canadá se presenta como una oportunidad idónea para demostrar el resultado de años de desarrollo, diálogo e historia entre Austria y Alemania.