El día soñado: por qué esta Argentina merecía un partido ante Inglaterra

ATLANTA (Enviado especial) – Como si fuera un guion de Hollywood, a la película de la Selección Argentina le surgió la posibilidad de enfrentar nada menos que a Inglaterra por las semifinales del Mundial 2026. Un clásico histórico. Por más historia, por más épica.

El recuerdo de México 1986, justo a 40 años, es inevitable. Pero este equipo no debe cargar con ese peso del pasado. A lo sumo, la gesta de Diego Armando Maradona y compañía tiene que ser una inspiración, no una mochila.

Para Lionel Messi, quien nunca enfrentó a Inglaterra, no será un partido más. El animal competitivo de 39 años no se conforma. Siempre quiere más. Y qué mejor que alcanzar una nueva final en el duelo que todo un país quiere ganar sea como sea.

Una Selección hecha a la medida de los grandes escenarios

La renovación que encaró Lionel Scaloni luego del Mundial de Rusia 2018 se construyó con jóvenes con ganas de comerse el mundo, la espalda de los más experimentados y una conducción cercana y humana con sus dirigidos. Mensajes claros, simples y, mediante mucho estudio, saber anticipar tácticamente lo que podía pasar en los partidos.

Se generó un ámbito propicio para que Messi se sintiera cómodo. Por un lado, algunos interlocutores que lo supieron incluir tratándolo como uno más. Al bajarlo del póster y humanizarlo, se fortaleció el grupo y se creó el concepto de “familia”. Por el otro, la suma de buen pie redundó en una identidad de juego que terminó por conseguir grandes resultados.

El camino no fue fácil. La designación de un DT sin experiencia provocó desconfianza. El interinato de seis partidos se transformó en una ratificación de confianza. En el 3° puesto de la Copa América 2019 arrancó un histórico invicto de 36 partidos y en el medio, la vuelta olímpica de 2021 en el Maracaná que rompió la pared y otra exhibición frente a Italia en la Finalissima de Wembley. Qatar 2022 fue tocar el cielo con las manos y el bicampeonato en la Copa América 2024, otro hito de un ciclo inolvidable.

Más allá de los títulos, lo más valorable fue haber conseguido un estilo que prevaleció más allá del cambio de intérpretes. Jugar a “la nuestra”, como suele decirse. Pero sobre todas las cosas, la tranquilidad de contar con un grupo de jugadores que, cuando no fluyó el fútbol, impuso su corazón. En esta Copa del Mundo 2026 hay ejemplos de sobra en ese sentido.

Inglaterra, el rival más esperado en un momento cumbre

Al clímax de la película de Argentina le llegó la hora de enfrentar por primera vez a Inglaterra, un villano conocido. Un partido que esta Selección se merecía jugar.

Lo que aparentaba ser un cuadro con cruces peligrosos en lo psicológico y futbolístico ante Uruguay o España en 16avos. y Colombia o Portugal en cuartos, por citar algunas de las especulaciones, terminó por tener a Cabo Verde, Egipto y Suiza como sorprendentes y exigentes adversarios. Nada fue fácil en el recorrido hasta las semifinales.

Ahora el equipo se enfrenta a una nueva muestra de carácter. Con el desgaste lógico de la competencia, con una carga emocional de la que es difícil abstraerse, pero con el profundo deseo de darle una nueva alegría a toda su gente.

Messi se ganó merecidamente un lugar en la mesa de los mejores de todos los tiempos. Lo que suceda este miércoles 15 de julio en Atlanta no cambiará en absoluto ese status.

Solo queda esperar por el desenlace. 46 millones de argentinos tienen una certeza: estos jugadores, que tan bien los representan, no los van a dejar tirados.