El sueño de Lamine Yamal de disputar una final de la Copa del Mundo frente a Lionel Messi se hará realidad el próximo 19 de julio en Nueva York. A sus 19 años, la joya del Barcelona tendrá la oportunidad de pelear por el trofeo más importante del fútbol con España, pero del otro lado estará una Argentina que sabe que buena parte de sus posibilidades pasan por un objetivo muy claro: impedir que el extremo español tenga su partido soñado.
España ha demostrado a lo largo del Mundial 2026 que puede ganar incluso sin la mejor versión de su gran figura. Sin embargo, el funcionamiento ofensivo del equipo de Luis de la Fuente sigue dependiendo en gran medida de la capacidad de Lamine para desequilibrar, atraer marcas y generar ventajas para sus compañeros.
Números que no reflejan del todo la influencia de Lamine Yamal
Lamine Yamal apenas suma un gol y todavía no registra asistencias en el torneo, una producción inferior a la que muchos esperaban. Pero reducir su impacto a las estadísticas sería un error. Cada vez que recibe el balón obliga a las defensas rivales a modificar su estructura, libera espacios y condiciona el plan del adversario. Frente a Francia, cuando el partido todavía estaba abierto, fue él quien provocó la acción que terminó en el penal convertido por Mikel Oyarzabal para encaminar el triunfo español. Contra Bélgica también inició la jugada del 1-0, una acción que terminó con la definición de Fabián Ruiz tras la combinación con Pedro Porro.
Cuando no puede superar a su marcador, Lamine ya no insiste tanto en el uno contra uno. Ha madurado futbolísticamente. Frena, espera el movimiento de un compañero y encuentra el pase correcto. Esa lectura del juego lo ha convertido en un futbolista mucho más completo que el que deslumbró durante la Eurocopa.
Además, su capacidad para atraer dos e incluso tres rivales se ha transformado en una de las principales armas ofensivas de España. Sanabria con Uruguay, De Cuyper con Bélgica y Lucas Digne con Francia sufrieron constantemente esa amenaza. Ahora, todo apunta a que Nicolás Tagliafico será el encargado de enfrentarlo, con el permanente respaldo de Lisandro Martínez para evitar que pueda recibir cómodo.
Ante Portugal también mostró otra faceta de su juego. Aunque protagonizó un intenso duelo físico con Nuno Mendes, que terminó lesionado, Lamine alternó las apariciones por la banda con movimientos hacia el centro del campo, un recurso que también utiliza con frecuencia en el Barcelona para escapar de las marcas.
No está al 100%, pero sigue siendo decisivo
Luis de la Fuente todavía no ha podido disfrutar durante este Mundial de la mejor versión de sus dos extremos. Ni Lamine Yamal ni Nico Williams llegaron al torneo en plenitud física, lejos del nivel que mostraron durante la conquista de la Eurocopa 2024.
En el caso de Lamine Yamal, las molestias musculares han sido evidentes. Incluso antes de la final trabajó al margen del grupo y fue visto con un vendaje en el muslo. Su explosividad no ha sido la habitual y eso se ha reflejado en algunos partidos. Sin embargo, incluso lejos de su mejor condición física, continúa siendo el futbolista más determinante de España.
Mientras que Nico sufrió una recaída en el duelo ante Uruguay y ha visto progresivamente más minutos en lo últimos partidos, pero siempre viniendo desde el banco.
Pero volviendo al de Barcelona, la gran incógnita es si la final será el escenario donde aparezca su mejor versión.
¿Cómo puede Argentina frenar a Lamine Yamal?
Scaloni seguramente repetirá una receta que ya intentaron otros entrenadores durante el torneo: impedir que reciba con libertad. El uno contra uno es el escenario donde Lamine Yamal resulta prácticamente imparable, por lo que Argentina necesitará constantes ayudas defensivas.
La prioridad será obligarlo a jugar de espaldas, reducir los espacios y evitar que pueda acelerar en los primeros metros. Otro aspecto fundamental será limitar sus líneas de pase. Lamine posee una capacidad extraordinaria para encontrar compañeros con envíos precisos, especialmente con el característico pase de tres dedos que ya se ha convertido en una de sus marcas registradas. Que no llegue al cien por ciento de sus condiciones físicas representa una pequeña ventaja para Argentina, pero está lejos de ser suficiente.
Scaloni sabe que tiene que cuidar sus mejores sociedades
Lionel Scaloni sabe que Argentina deberá romper algunas de las sociedades más peligrosas del conjunto español. La primera es la que forma con Dani Olmo. Ambos se entienden de memoria y buscan constantemente paredes y movimientos cortos para romper líneas defensivas. También será importante controlar la salida de Pau Cubarsí. El central del Barcelona tiene una precisión sobresaliente en el pase largo y conoce perfectamente los movimientos de Lamine, a quien suele encontrar con cambios de frente que rompen la presión rival.
Otra conexión que puede marcar diferencias es la de Lamine con Pedri. El mediocampista perdió protagonismo en los dos últimos partidos por la presencia de Fabián Ruiz, pero todo indica que jugará así sea de recambio. Otra sociedad peligrosa es con Rodri, que ha venido de menos a más en el Mundial. Si eso ocurre, Argentina tendrá que cortar esa sociedad desde el mediocampo, ya que ambos interpretan el juego con una velocidad superior al promedio.
En cambio, la conexión con Pedro Porro todavía no ha alcanzado el mismo nivel de automatización. La falta de continuidad entre ambos ha provocado que muchas de sus asociaciones no sean tan fluidas, un detalle que la Albiceleste podría intentar explotar.
Argentina sabe que España tiene múltiples recursos ofensivos. Pero también entiende que, cuando encuentra espacios, todo el ataque español funciona mejor. Por eso, más allá del talento de Nico Williams, Dani Olmo, Pedri o Fabián Ruiz, el gran desafío de Scaloni será conseguir que la final no sea el día soñado de Lamine Yamal.
