La historia del fútbol y de los Mundiales dejó grandes capitanes para el recuerdo. El capitán no siempre es el mejor jugador del plantel, pero sí es el que primero aparece en las fotos. A lo largo de más de ochenta años ese rol se transformó en uno de los más importantes para un campeón. El hombre encargado de levantar el trofeo casi siempre se gana ese honor desde la trayectoria, la ascendencia en el grupo y la personalidad. Es el líder absoluto del equipo.
Diego Armando Maradona fue sin dudas uno de ellos. Y tal vez, uno de los más determinantes. Su actuación en el Mundial de México 86 fue consagratoria. Pocas veces un futbolista fue tan influyente en el logro de un título como Pelusa, dejando como marca registrada y para la historia el gol a Inglaterra, el mejor de los Mundiales.
Franz Beckenbauer marcó parte de la historia del fútbol alemán. El Kaiser ganó con la casaca de su país el Mundial de 1974 y la Eurocopa de 1972. Considerado por muchos como uno de los mejores jugadores de la historia, cumplió destacadas actuaciones como líbero y volante central.
Obdulio Varela fue otro de los jugadores que lució la cinta de capitán y marcó la historia. Como líder de la Celeste, el Negro Jefe encabezó la increíble remontada de 1950, en la final ante Brasil, donde Uruguay ganó el segundo título logrando el célebre Maracanazo, con 200.000 personas en las tribunas. "No piensen en toda esa gente, no miren para arriba, el partido se juega abajo y si ganamos no va a pasar nada, nunca pasó nada. Los de afuera son de palo y en el campo seremos once para once”, dijo en la arenga previa, patentando una serie de frases futboleras que todavía hoy perduran.
Giusseppe Meazza ganó dos Mundiales con Italia, en 1934 y 1938 (en el último fue capitán). Es el segundo máximo anotador con la Azzurra, con 33 tantos en 53 partidos. En la década del 30 brilló por su habilidad y su efectividad en el área rival.
El único título del mundo que obtuvo Inglaterra tuvo como capitán a Bobby Moore. Una gloria del fútbol inglés, quien quedó inmortalizado levantando la Copa en la final contra Alemania. Moore está considerado como uno de los mejores defensores de todos los tiempos, al punto que el mismísimo Pelé lo definió como “el defensor más difícil de pasar”. Bobby era muy técnico, y se destacaba por el anticipo y la visión de juego, dos cualidades clave a la hora de que Inglaterra ganara su primera y única Copa.
Brasil tuvo varios capitanes para el recuerdo, como Carlos Alberto en el Mundial de 1970, autor del último tanto del equipo en la final ante Italia, quien se dio el lujo de comandar a una de las selecciones que mejor jugó al fútbol en la historia de los Mundiales. Cafú fue otro histórico: en 2002 llevó la cinta en el título logrado en el Mundial de Corea-Japón. Antes, en 1994, también se había consagrado, en Estados Unidos. Con 142 partidos es el brasileño con más presencias de la verdeamarelha.
Daniel Alberto Passarella, apodado el Gran Capitán, brilló en el equipo argentino que ganó el Mundial de 1978, el primero de la historia del país. Un defensor que en el área propia imponía como pocos su presencia, y era un peligro constante en el área rival, gracias a su gran cabezazo y su fortísimo remate.
