Nizhni Nóvgorod y su eterno resplandor

ESPN Digital

La ciudad de Nizhni Nóvgorod, en el Oeste de Rusia, parece detenida en el tiempo. Se aferra a los restos de la extinta Unión Soviética, como si se negara a dejarla ir. Como si se alimentara de su recuerdo. Viajamos en coche desde Saransk hasta este punto, recorriendo unos 487 kilómetros en poco más de cuatro horas. La carretera está rodeada por llanuras de un verde irreal, que nos recuerdan que estamos en el país con mayor extensión terrestre del mundo.

Llegamos a un paisaje con panorama amplio, escoltado por dos ríos, el Volga y el Oká. El primero, a nuestra izquierda. El otro, cortando el horizonte y enmarcando por arriba las cúpulas negras y doradas que arropan la catedral Alejandro Nevski, que data de 1880. Un tono metálico impecable que ya vimos sobre la iglesia de Theodore Ushakov, en Mordovia. Una seña de identidad de los templos ortodoxos.

Más abajo, el puente Kanavinski y un poco más acá, la estatua de Lenin. Una de las más de 6 mil de toda Rusia que sobrevivió a desmantelamientos y traslados. Una que da nombre a una plaza rodeada de gris y concreto. Una que mira de reojo a ciertos rasgos capitalistas, traducidos en un shopping mall. Una de las muchas que hemos visto en nuestro traslado por Saransk y Sochi.

Desde nuestra terraza en el Marins Park Hotel, sacado de alguna película de Kubrick, se aprecia alguna pincelada aleatoria de modernidad. El estado Nizhni Nóvgorod se erige con tonos de luces, irónicamente, albicelestes. Allí cayó ayer la Argentina de Messi ante la Croacia de Modric, demostrando que persisten las rivalidades, aún, en algunos escenarios paralelos. Ese recinto recibirá a Panamá ante Inglaterra, el domingo, en su segunda jornada mundialista.

Llegamos entre el caos de algunos argentinos que siguen en la zona. De uno que otro croata que hará espacio a los canaleros. Por aquí podría pasar la historia, de un primer gol mundialista para los del “Bolillo”. O por qué no, de unos primeros puntos. Por aquí pasarán los intentos de balón parado de Harry Kane y compañía. Los varios esquemas alternos de Southgate y la defensa hecha en Centroamérica. Por aquí pasará Latinoamérica, y nosotros la seguimos.