México Sub 17: El Subcampeón robado, herido y orgulloso

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Brasil le arrebató la corona a la Selección Mexicana (1:03)

El equipo brasileño ganó la Copa del Mundo Sub17 en los últimos minutos. (1:03)

COLUMNA ‘EL PULSO’

CIUDAD DE MÉXICO -- En 2014, Arjen Robben fue declarado enemigo público número uno de México, tras advertirse que fingió un penalti en los Octavos de Final de la Copa del Mundo celebrada en Brasil.

Cuatro años más tarde, el villano fue Neymar, luego de que el Tri quedó eliminado a manos de Brasil en Rusia 2018, pues se le calificó de “payaso” por exagerar cada que recibía una falta.

Ciertamente en este país se pondera el pretexto sobre el análisis, y el futbol es el medio perfecto para encontrar culpables que justifiquen el fracaso.

Sin embargo, en esta ocasión, y ante el renacimiento del #NoEraPenal por la Final del Mundial Sub 17 que México perdió ante Brasil por una polémica decisión arbitral cortesía del VAR, es imposible omitir que el conjunto azteca fue afectado a unos minutos de convertirse en Campeón del Mundo.

No se trata de envolverse en la bandera, si no de apelar a lo sucedido, y el Tricolor fue superado en el balance general del partido; sin embargo, Brasil adoleció de contundencia y los del ‘Chima’ Ruiz tuvieron pegada en una de las escasas oportunidades que generaron.

Las estadísticas que no siempre retratan la realidad de un encuentro, fueron abrumadoramente favorables al anfitrión en posesión, tiros a la portería y llegadas al arco, pero aún así, a menos de 10 minutos del final México era un ganador a toda ley.

Algunos exárbitros mexicanos —la mayoría de ellos con carreras bastante medianas y en algunos casos de dudosa reputación—, quienes hoy ejercen como jueces de televisión, señalaron que “sí fue penal” la acción del defensa azteca Alejandro Gómez sobre Verón, el mejor futbolista brasileño.

El debate puede resultar interminable por lo subjetivo de la acción, pero lo cierto es que en una justa organizada por Brasil, con Ronaldo y Cafú en la tribuna, listos para entregar el trofeo al monarca mundial, parece complejo creer que la FIFA permitiría a otro ganador que no fuera el anfitrión.

Lo denunció nada menos que Lionel Messi en la pasada Copa América que tuvo al mismo local: “La Copa está hecha para que la gane Brasil”... Y no mintió, pues el arbitraje fue descaradamente localista.

Tan solo en esa semifinal frente a Argentina, curiosamente no se revisaron en el VAR dos acciones que, en las repeticiones de televisión, eran claramente penales en favor de la albiceleste.

Dice el escritor mexicano Juan Villoro que “un partido de futbol ocurre dos veces: en la cancha y en la mente de los aficionados”, y esta vez no es la excepción: para unos fue un “robo” a México, y para otros, el penalti encontrado con microscopio, resultó bien marcado.

Hay poco o nada que cuestionarle al Tricolor, más allá de que en el segundo gol la defensa cometió un grave error al dejar solo en él área a un rival en tiempo de compensación.

Resultó conmovedor y doloroso el llanto incontenible de algunos futbolistas nacionales tras el silbatazo final del árbitro lituano y sus secuaces holandeses del VAR, que proclamó ganador a Brasil.

Queda curar las heridas y valorar lo hecho. Trabajar para que esta nueva generación de chamacos talentosos no se pierda como tantas otras.

Ilusionan los Eduardo García, Eugenio Pizzuto, Alejandro Gómez, Josué Martínez, Rafael Martínez, Santiago Muñoz, Bryan González, Víctor Guzmán y compañía... Está en ellos y en sus equipos encauzar sus carreras.

No fueron Campeones del Mundo, pero siempre supieron sufrir, soportar y resurgir. México es potencia mundial en selecciones con límite de edad y estos chamacos, olvidados incluso por una de las televisoras más grande del país, se encargaron de reafirmarlo.