El 24 de junio de 1950, Brasil enfrentó a México en el primer partido de Copa del Mundo en más de doce años. La Segunda Guerra Mundial puso en pausa el campeonato que ya había empezado a despertar el interés del planeta entero y se necesitó un torneo con cierre legendario para recuperar ese interés.
Tras el final de las acciones bélicas, Jules Rimet y la FIFA no tardaron en poner manos a la obra para restablecer el campeonato. En 1946 se planteó la posibilidad de jugarlo en Suiza en 1949, pero el país europeo, neutral en la Guerra, no contaba con la infraestructura y entonces se decidió regresar a Sudamérica, donde había comenzado la historia en 1930.
Brasil logró la sede con el apoyo de Argentina, que luego desistió de participar. La mayoría de las naciones europeas abandonaron la ronda previa por motivos económicos, pero Inglaterra, la nación donde nació el juego, por fin participó de un Mundial. La acompañaron Yugoslavia, Suiza, España, Suecia y el campeón reinante Italia, además de Estados Unidos, México, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y los anfitriones.
Brasil era el gran favorito. Había ganado el Sudamericano como local el año anterior y nadie esperaba que perdiera la oportunidad de lograr el título como local. El final es conocido, pero el comienzo fue auspicioso.
Hace 70 años, el Scratch goleó 4-0 a México en el estadio Maracaná. Más allá de la clara victoria, las crónicas indican que la torcida no quedó conforme con la actuación del equipo, en un especie de presagio funesto de lo que vendría.
Tras una primera parte tediosa pero con victoria de 1-0 gracias gol de Ademir, Brasil marcó tres tantos más en el complemento sin mostrar un juego seductor. Jair anotó el segundo a los 25 y la hinchada no sólo no festejó sino que comenzó a abandonar el estadio.
Muchos periodistas brasileños, incluso, también criticaron el hecho de juntar 22 jugadores sin poder formar un verdadero equipo que los lleve a ganar el primer Campeonato del Mundo.
Fue el comienzo de un Mundial que terminaría con el título de Uruguay y una de las grandes sorpresas de todos los tiempos: el Maracanazo.
