Entendiendo la razón del formato

ESPN

Como las mascarillas, el alcohol gel y reuniones en Zoom con los compañeros de colegio, la incertidumbre se instaló en todos los ámbitos de nuestra vida. Bajo esta tormenta han trabajado las confederaciones de fútbol, obligadas a ponerle pausa a la planificación de sus procesos de clasificación a la Copa del Mundo, ajustando permanentemente los calendarios de competencias y en constante diseño de formatos opcionales si fuera necesario modificar los procesos originales.

Y tras cambios de formato, como cambios de estilo tuvo David Beckham, CONCACAF aterriza en el “octogonal” y/o “octagonal”, ambas expresiones aprobadas por la Real Academia Española (aunque la RAE considera “octogonal” de uso más frecuente). Ocho equipos por tres boletos y medio al Mundial de Catar 2022 en un proceso que comienza en junio 2021. Llegar a esto ha significado una ola crítica muy normal en el pensamiento de la región que, desconfiando, cuestiona todo lo que no le beneficia, aunque carezca de justicia, maldiciendo aún sin entender el verdadero sentido de lo que se está criticando.

Habrá que entender que ante el impacto extraordinario que la pandemia ha provocado en el calendario deportivo, era urgente y necesario cambiar el formato de clasificación al Mundial. Primero porque no hay fechas en el calendario que permitan el desarrollo del diseño original que terminaba en un Hexagonal, manteniendo la relevancia del ranking FIFA en la ecuación y favoreciendo el equilibrio y la justicia competitiva. Si bien el nuevo formato tiene más fechas desde el punto de partida, el antiguo modelo no podría arrancar hasta el ranking se defina, ahorcando el calendario. La pandemia impide que se juegan dos fechas FIFA, o cuatro potenciales partidos con impacto en el ranking. De CONCACAF mantener el Hexagonal tendría que, por principios de competencia justa y equitativa, haberse inclinado por disputar las fechas FIFA en cuyos partidos se podría haber modificado el ranking. Al menos en los puestos en los que podría haber una modificación de ranking en el espacio de cuatro partidos. Como el sexto puesto del ranking, que era el último boleto al Hexagonal.

El Salvador está actualmente 14 puntos del ranking arriba de Canadá y en el sexto lugar. Esta diferencia se ponía claramente en riesgo al programar partidos para las fechas de marzo y junio, como ya le había hecho El Salvador. La sexta posición del ranking se habría afectada de haber disputado cuatro partidos de esas dos fechas FIFA canceladas. Por lo mismo, de continuar con el formato original era necesario, por justicia, contar con esas dos fechas ante el escenario generado por la pandemia y el nuevo calendario.

Sería incorrecto decir que le han robado una plaza a El Salvador cuando esta selección aún tenía que proteger la corta ventaja lograda en 2019 al ganarle a dos partidos a Montserrat y Santa Lucía y uno a República Dominicana. Esas dos fechas FIFA deben tomarse en cuenta para definir los clasificados si se mantiene el espíritu por el que fue diseñado el anterior formato. Si CONCACAF mantenía el Hexagonal sin jugar esas fechas FIFA, en Canadá podrían argumentar “robo” a su selección al limitarle la posibilidad de remontar su posición y subir al sexto puesto. Cosa que, cuando menos, era aún posible. Como también que El Salvador se quedará en el sexto lugar. Lo que es seguro es que ese puesto no estaba definido. Así de claro.

Como es también claro que la gran perjudicada por este cambio de formato es la selección salvadoreña. No hay duda alguna de eso. Pero esto no puede llevar a nadie a afirmar que ese sexto lugar del ranking lo tenía asegurado, o que le corresponde cuando ya no se puede jugar de acuerdo con el anterior formato. Hay variables de peso en la decisión del cambio y una de ellas es la diversidad de nivel deportivo de la zona, el equilibrio competitivo, además de ofrecer a todas las selecciones opciones de clasificación. Ser equitativo y justo se complica en una región como la de CONCACAF.

Treinta y cinco selecciones ahora conocen el calendario que CONCACAF diseña ante el nuevo escenario. Algunas de estas selecciones provienen de países cuya realidad ahora mismo está muy alejada del fútbol y muy cercana al combate del virus. Al final CONCACAF puede hacer el calendario, pero quien define si así se juega es el COVID-19. Se lo pregunté a Víctor Montagliani, presidente de CONCACAF y me dijo: “ahora tenemos un formato, pero la salud es lo más importante. Si perdemos octubre y noviembre por la pandemia, evaluamos con FIFA para tener ventanas por el próximo año o el 2022”.