La posibilidad de que las Eliminatorias sudamericanas se disputen en Europa podría profundizar las diferencias

Sudamérica espera por el inicio de las Eliminatorias ESPN.com

Si hace poco menos de dos años, cuando la pandemia del covid-19 todavía era el argumento de una película de ciencia ficción, el partido más importante de América se trasladó a Madrid, los rumores actuales que sitúan al inicio de las Eliminatorias sudamericanas para la Copa del Mundo en Europa lejos están de ser descabellados y deben ser tomados como una posible solución para los problemas que hoy afronta la Conmebol.

La final de la Copa Libertadores 2018 entre River Plate y Boca Juniors se disputó en el Santiago Bernabéu cuando nadie jamás habría imaginado semejante sacrilegio en la región más futbolera del planeta. Por primera vez en la historia, un clásico mundial definía el título más prestigioso del continente, que tuvo que ver por televisión como otros disfrutaban de ese evento. Si todo eso ocurrió, por razones que no vienen al caso, con más razón podría suceder el traslado del comienzo de los partidos de clasificación para el Mundial, algo mucho menos problemático.

Conmebol ya confirmó que su idea es comenzar las Eliminatorias en octubre, cuando en realidad debieron haber arrancado en marzo. El calendario lo permite, ya que Qatar 2022 se disputará a fines de ese año y esto ayuda. Si se cumplen los tiempos, no habría necesidad de cambiar el formato y se podrá mantener el todos contra todos que existe desde 1998. Hoy, América Latina es el epicentro de la pandemia y, aunque algunos países ya parecen haber superado el pico, otros todavía no lo han hecho y la situación a futuro es imposible de prever incluso para los ministerios de salud nacionales.

Por eso, afirmar que dentro de tres meses se podrán disputar diez partidos en los diez países de la región, con los viajes y la logística que esto implica es cuanto menos una temeridad. Entonces, aparece la posibilidad de jugar en Europa, donde se desempeñan una buena cantidad de futbolistas de los seleccionados implicados (aunque no la mayoría, como se explicará). Por lo menos, de ese modo se evitarían algunos viajes y hasta se podría apretar el calendario y jugar, en lugar de dos jornadas, tres o cuatro.

A las especulaciones periodísticas se le sumaron en los últimos días voces oficiales. El gerente de selecciones de Chile, Ian Mac Niven, afirmó: “Es una especulación. No lo encuentro anormal, en esta época hay pocas cosas concretas y es difícil avanzar. Podría ser perfectamente llevada a la práctica, no es ideal, pero en estos escenarios uno quiere avanzar. Hay que tener calma, está dado este trascendido por la experiencia que se dio en la final de la Copa Libertadores entre River y Boca en Madrid”. Entonces, lo que parecía tan solo un rumor se convirtió en algo con más sustento, que podría ganar cuerpo en los próximos meses,

No hace falta hacer un análisis demasiado detallado para comprender que a quienes más afectará un posible traslado es a los equipos menos poderosos, a aquellos que más necesitan de la localía para hacerse respetar. Y estos son los que menos poder tienen a la hora de tomar decisiones. Por eso, hoy están en una situación delicada, más allá que desde lo numérico sean mayoría, porque aunque los nombres más importantes de Sudamérica estén acostumbrados a brillar en las canchas europeas, muchos de los participantes de las Eliminatorias se desempeñan lejos de esas luces.

Se pueden marcar dos grupos muy claros: los seleccionados que tienen mayoría de elementos jugando en Europa y los que tienen menos del otro lado del Atlántico que en estas tierras. Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y la sorpresa Venezuela se encuentran entre los primeros, mientras que Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Paraguay forman el otro grupo. La desigualdad es clara.

Para estas cifras se tomaron en cuenta las convocatorias de la última fecha FIFA disputada, en noviembre de 2019. Argentina y Brasil son los que mayor porcentaje de convocados de equipos europeos tuvieron, con 22 de 25 y 18 de 25 respectivamente. No sorprende ver que casi todos los futbolistas de los dos seleccionados más importantes del continente se desempeñan en las ligas más importantes. Serán ellos los que más se beneficiarán si se traslada la sede de las Eliminatorias. Sí, como si lo necesitaran.

Colombia y Uruguay no están muy lejos. Incluso sin Radamel Falcao García y Duván Zapata (lesionados), la Tricolor tuvo 16 de sus 23 convocados del fútbol europeo. En tanto, la Celeste contó con 15 de 25. Ambos, a pesar de que Barranquilla y el Centenario son dos reductos que han sabido hacerse respetar a lo largo de la historia, podrían ver con optimismo el cambio de sede. Algo similar sucede con Venezuela, que podría empezar la búsqueda de su primer Mundial lejos de su casa, donde le ha costado sacar diferencia pese al crecimiento de las últimas décadas. La Vinotinto tuvo 14 de sus 24 últimos citados de clubes europeos.

El resto sufrirán mucho más los viajes y la salida de sus territorios. Los que más se opondrán serán, sin dudas, Ecuador y Bolivia. Ambos han sabido aprovechar tan bien la altura de Quito y La Paz que hasta han logrado jugar Copas del Mundo con esa virtud como principal argumento. El seleccionador de Bolivia, César Farías, realizó una convocatoria multitudinaria antes de la pandemia para preparar las Eliminatorias. De los 47 nombres, 42 jugaban en Bolivia y solo Danny Bejarano (Lamia FC, Grecia) en Europa. Por su parte, Ecuador está en plena renovación y aún no tiene entrenador, pero Jorge Célico convocó a 17 futbolistas del medio local en la última fecha FIFA. De todos modos, los "europeos" Pervis Estupiñán, Carlos Gruezo, Cristian Ramirez, Leonardo Campana y Gonzalo Plata estarán en la próxima lista.

Perú, actual subcampeón de América, solo tuvo 5 convocados que se desempeñan en Europa, los mismos que Paraguay. Un poco más tuvo Chile, con 9. Los tres no dependen en forma exclusiva de su localía, aunque los viajes podrían perjudicarlos, porque tienen muchos elementos en México, Estados Unidos, además de en sus respectivas ligas.

Todo está por definirse, pero la posibilidad de que se disputen las primeras fechas de Eliminatorias muy lejos de Sudamerica parece real. Si eso ocurre, encuentros como Bolivia-Argentina, Perú-Brasil, Uruguay-Chile y Colombia-Venezuela se jugarían sin varios de los elementos que transforman a esta competencia en una de las más difíciles del mundo. Quizás la más difícil.