¿Qué pasó con Santiago Fernández, exdelantero del América y Barcelona B?

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El exdelantero de 40 años reflexionó sobre su carrera y el impacto que un solo partido tuvo para él


Santiago Fernández, exdelantero del América y del Barcelona B, reapareció el pasado 6 de abril ante el público; lo hizo en redes sociales, luego de su retiro en 2009 en Puebla, solo un año después de aquel juego ante Haití que, a su juicio, cambió su vida por completo.

Tras los eventos vividos durante su carrera, unos agradables y otros no tanto, Santiago Fernández se muestra en etapa de catarsis; según sus publicaciones en Instagram, lo hace con la conciencia de que las experiencias siempre dejan algo positivo y está dispuesto a compartirlas con la gente “con la intención de que algo de lo que he vivido pueda servirte en tu camino”.

“Tal vez me recuerden por aquel juego de México vs. Haití, donde esos minutos cambiaron mi vida por completo. Unos me señalan por haber fallado, otros dicen que no estuve a la altura, pero muy pocos saben lo que realmente pasó ese día y lo que vino después, lo que aprendí, lo que viví y cómo esa experiencia cambió mi forma de ver el futbol y, sobre todo, la vida”, expresó.

Considera que el mayor miedo no debería ser fallar ni preocuparse por la crítica o la vergüenza, sino “vivir nuestra vida entera y no haber intentado alcanzar la mejor versión de nosotros mismos”.

Santiago Fernández fue muy criticado tras ese último juego de México en el Preolímpico hacia Beijing 2008, tras errar oportunidades de gol frente a Haití. De haberlas concretado, México quizá habría conseguido el marcador con diferencia de cinco goles necesario para aspirar al boleto olímpico.

“Un solo gol pudo haber cambiado mi historia”. El juego finalizó 5-1 a favor de México, pero “en ese momento sentía como si el mundo entero se me viniera encima”, agregó.

La crítica fue dura y llegó a creer que la opinión que tenía sobre sí mismo se había visto afectada. "Me fui disfrazando, tratando de evadir la crítica y la vergüenza, mientras mi carrera y mi vida tomaban un rumbo inesperado".

Actualmente considera que los sueños no terminan con un error, sino que se construyen con cada intento, y que “fallar es parte de nuestro crecimiento”.

Tras decir que su historia no terminó aquel día, confiesa que vuelve, tranquilo, por dos razones: quiere que la gente aprenda de sus vivencias y, sobre todo, por sus hijas, a quienes quiere ver crecer fuertes, seguras y valientes.

“Me pregunté: ¿cómo pedirles que sean fuertes y seguras de sí mismas si, cuando fallaste, dudaste de ti? ¿Cómo enseñarles a ser valientes si alguna vez te dejaste vencer por el miedo a fallar?”.

Enfatiza Santiago Fernández que en la vida se debe predicar con el ejemplo y pretende que sus hijas vean a un papá que, aunque tuvo miedo, decidió regresar, enfrentar la situación y seguir adelante.

“A veces ser valiente no necesariamente implica seguir, sino regresar más fuerte y buscar hacer la diferencia en la vida de alguien más. Si yo estoy aquí, estoy seguro de que tú también puedes”.

Piensa que solo se necesita encontrar una motivación y llevarla a cabo. “Para ser un verdadero campeón hay que ayudar a que los demás también lo sean”.

Santi Fernández y pruebas en Bayern Múnich


En una serie de reels, el exfutbolista de 40 años también se refiere a otros pasajes de su historia futbolística, como cuando a los 13 años lo invitaron a probarse al Bayern Múnich. Pasó el examen tras un mes, pero su papá decidió no aceptar la invitación para comenzar una carrera en Alemania. “Mi papá dijo que estaba muy chico”.

En ese tiempo vivía en Canadá, de donde viajaba a Europa con el equipo para jugar torneos, uno de ellos en Gales. Allí recibió el premio como el mejor jugador, como alguna vez lo había conseguido Michael Owen.

Experiencia con FC Barcelona y Messi


También confiesa que llegar al Barcelona B fue la experiencia más increíble de su carrera. “Por más que no jugué con el primer equipo, sí entrené varias veces con ellos. Conocer ese nivel es el orgullo más grande de todo el tiempo que jugué. Fui parte de la mejor academia del mundo”, dijo.

A los 19 años, el atacante mexicano se integró al Barsa juvenil y compartió vestidor con Lionel Messi, recuerdos que valora mucho y le llenan de alegría años después. “Un sueño compartir con Messi dentro y fuera de la cancha; un privilegio”.