Carrick y una misión imposible en United tras fallar en fichajes

El club no concretó los refuerzos prioritarios de su técnico y lo dejó con una plantilla llena de carencias


Michael Carrick está fracasando en el Manchester United porque sus jefes le han encargado una tarea imposible.

Un contrato de dos años como entrenador, con opción a una extensión de 12 meses, fue la recompensa que recibió Carrick este verano por rescatar la temporada del United de los escombros del desastroso mandato de 14 meses de Ruben Amorim y conseguir la clasificación a la UEFA Champions League. Pero, después de darle el puesto que siempre quiso, el United lo obligó a desempeñarlo con una mano atada a la espalda al no concretar ninguno de sus principales objetivos de fichaje y dejar importantes carencias en la plantilla sin resolver.

Bienvenidos a la realidad del Manchester United actual: un club que lleva tanto tiempo cometiendo errores bajo la propiedad de la familia Glazer y del accionista minoritario Jim Ratcliffe que el equipo es ahora el equivalente a una casa con goteras en el techo, tuberías rotas y humedad en las paredes, con apenas una brocha para intentar que todo luzca mejor.

Carrick, un mediocampista que ganó todos los grandes títulos al menos una vez durante sus 12 años como jugador en Old Trafford, disfrutó de los buenos tiempos con Sir Alex Ferguson y presenció el comienzo del declive con David Moyes, Louis van Gaal y José Mourinho. Pero, aunque el técnico de 45 años ha vivido tanto los buenos como los malos momentos, está claro que heredó un desastre mayor que cualquiera de sus antecesores.

El empate 1-1 del domingo ante el Fulham, conseguido gracias a un gol de Matheus Cunha en el minuto 89, dejó al United con cinco puntos en cinco partidos antes de la fecha FIFA, igualando su peor inicio de una temporada de la Premier League. Y la presión sobre Carrick sigue aumentando.

Con menos de tres años de experiencia como entrenador tras su etapa con el Middlesbrough en la segunda división inglesa, Carrick no tiene suficiente trayectoria para un cargo tan exigente y difícil como el del United, pero se ganó el derecho a asumirlo de forma permanente al llevar al equipo al tercer puesto la temporada pasada.

Sin embargo, después de que la gestión de fichajes del club lo dejara tan desamparado durante el verano —el propio Carrick se ha apegado diplomáticamente al discurso institucional de buscar una buena relación calidad-precio y sensatez financiera en el mercado—, se ha quedado con una plantilla que no está preparada para triunfar y que también fracasará con quien lo sustituya si termina perdiendo pronto su empleo.

Con la salida de Casemiro al Inter Miami como agente libre y la consideración de que Manuel Ugarte, ahora lesionado, no tiene el nivel necesario para el United, Elliot Anderson y Mateus Fernandes eran los dos principales objetivos de Carrick para reconstruir el mediocampo este verano. Pero Anderson dejó el Nottingham Forest por el Manchester City en una operación de 116 millones de libras, mientras que Fernandes prefirió salir del West Ham rumbo al Tottenham, en lugar del United, por 85 millones.

El United también consideró a los mediocampistas del Newcastle Sandro Tonali y Bruno Guimarães, pero descartó rápidamente sus fichajes por los montos involucrados. Ambos terminaron en el Tottenham y el Arsenal por 92.5 y 75 millones de libras, respectivamente.

En su lugar, el United pagó la cláusula de rescisión de 35 millones de libras de Youri Tielemans, jugador de 29 años del Aston Villa, y cerró un acuerdo de 48 millones por Andrey Santos, del Chelsea, quien solo fue titular en 13 partidos de la Premier League la temporada pasada. Carlos Baleba también llegó del Brighton por 65 millones de libras el mes pasado, pero el internacional camerunés todavía no ha jugado porque se incorporó con una lesión de tobillo.

Carrick también quería un nuevo lateral izquierdo, pero el club no logró fichar una alternativa ni un sustituto a largo plazo para Luke Shaw, de 31 años.

Los fichajes de Tielemans, Santos y Baleba costaron, en conjunto, unos 150 millones de libras, y esa fue toda la inversión del United durante el verano: menos de la mitad de lo que gastaron el Tottenham, con 315 millones, y el Chelsea, con 348 millones, y un tercio del desembolso de 451 millones del City. El Liverpool, con 227 millones, y el Arsenal, con 195 millones, también gastaron más que el United, al igual que los recién ascendidos Ipswich, con 190 millones, y Hull City, con 151 millones.

Así que, después de devolver al club a la Champions League, Carrick fue recompensado con un presupuesto para fichajes inferior al de todos los rivales del United en el llamado “Big Six”, e incluso al de dos clubes recién ascendidos.

La postura del United es que la administración de Ratcliffe, encabezada por el director ejecutivo Omar Berrada y el director de fútbol Jason Wilcox, intenta devolver la estabilidad financiera al club después de años de despilfarro y excesos bajo los Glazer.

Pese a su reputación de austeridad, los Glazer han autorizado enormes gastos en traspasos y salarios. Solo el Chelsea y el City han superado los 1,800 millones de libras invertidos por el United durante los últimos 10 años. Jugadores como David de Gea, Alexis Sánchez, Jadon Sancho, Casemiro y Marcus Rashford recibieron salarios elevadísimos, y únicamente Rashford, con 325,000 libras semanales, sigue percibiendo una remuneración de ese nivel.

La combinación de la mala gestión de los Glazer y los recortes de Ratcliffe ha dejado a Carrick con una plantilla que necesita urgentemente una renovación. Solo el Aston Villa, con 28.8 años, ha presentado una alineación titular con una edad promedio superior a la del United, de 28.3, esta temporada. Sin embargo, sus superiores no tienen intención de invertir en los jugadores que el equipo claramente necesita.

Berrada está ejecutando los dolorosos ajustes financieros de Ratcliffe y Wilcox debe encontrar jugadores con un presupuesto limitado, mientras Carrick y el equipo sufren directamente las consecuencias.

No hay nadie que compita con los laterales Shaw y Diogo Dalot; solo hay dos centrales experimentados y disponibles, Harry Maguire y Lisandro Martínez; el mediocampo carece de velocidad y creatividad; y la línea ofensiva se ha visto alterada por el regreso de Rashford, quien no suma goles ni asistencias en cinco partidos esta temporada, después de pasar 18 meses cedido entre el Aston Villa y el Barcelona.

Así que, incluso si Carrick perdiera su puesto mañana y fuera reemplazado por un entrenador de trayectoria probada o por una figura emergente de la Premier League, como Fabian Hürzeler, del Brighton, o Keith Andrews, del Brentford, los problemas seguirían ahí.

Sencillamente, los jugadores no tienen el nivel suficiente y el club no está haciendo lo necesario para corregirlo. Entre los trabajos imposibles, el del United es de los más difíciles que existen.