Las lecciones del caso Marlos Moreno en Man. City

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En lo que respecta a los prometedores talentos sudamericanos, los grandes clubes europeos parecen haber llegado a una conclusión. El mejor negocio es comprarlos jóvenes, y hacerlos cruzar el Atlántico lo más pronto posible.

El lado positivo es evidente. El fútbol europeo de primer nivel ofrece un desafío diferente: Los partidos se juegan con un mayor nivel de intensidad, con menos espacio disponible en el campo de juego. Y cuanto antes pueda adaptarse el jugador a este contexto, mejor.

Pero el proceso no está exento de riesgos, tanto dentro como fuera de la cancha. Un futbolista adolescente puede ser inmaduro para su edad, al haber estado alejado de las típicas experiencias de la adolescencia por haberse enfocado en el deporte. Todavía le falta crecer mucho. Esto ya de por sí no es un proceso fácil, y se complica aún más cuando el joven debe hacerlo en un nuevo país, donde tal vez no maneje el idioma.

Y luego está la cuestión de la profundidad de los planteles europeos. El joven se ganó el pase por haber entregado actuaciones prometedoras, y deja un ambiente en el que era considerado especial para insertarse en otro donde es uno más del montón. Puede sufrir una crisis de confianza.

Seguramente algo de esto le haya sucedido a Marlos Moreno, el joven delantero colombiano adquirido por Manchester City en 2016. Moreno hoy se encuentra en un limbo, y, como ha señalado la prensa colombiana, su carrera ha sido un caso de 10 meses de éxito seguidos por tres años de frustraciones.

Resulta fácil olvidar los triunfos que logró durante esos 10 meses. Entre su debut en la liga con Atlético Nacional de Medellín en septiembre de 2015 y su venta a City el siguiente mes de agosto, no hubo montaña que no pudiera escalar.

Primero fue decisivo en la liga colombiana, entregando grandes actuaciones en partidos claves camino al título de Nacional. Y luego se destacó aún más cuando su club ganó la Copa Libertadores 2016. Además de todo esto, se las arregló para tener un gran impacto en las eliminatorias mundialistas.

Debutó con la selección de visitante ante Bolivia en marzo de 2016. Entró de suplente cuando quedaban 10 minutos de partido. Colombia había dejado escapar una ventaja de dos goles en el primer tiempo. En la gran altitud de La Paz, lo más probable habría sido que Bolivia completara su remontada con el gol del triunfo. Pero Moreno cambió el partido desde su posición, abierto por la izquierda. Le sirvió un gol en bandeja al delantero Luis Muriel, pero el arquero atajó. Así que Moreno lo volvió a hacer, y asistió el gol de Edwin Cardona para el triunfo de Colombia. Sin esos dos puntos adicionales, los colombianos no habrían llegado a Rusia.

Poco tiempo después, llegó su primer gol internacional, que anotó contra Costa Rica en la Copa Centenario 2016. Y luego, con la Libertadores en el bolso, Moreno hizo su movida a Manchester City, quienes en realidad no lo querían para su primer equipo, por lo que fue enviado en calidad de préstamo.

Este tipo de movida puede ser complicada. El club que lo iba a recibir, en este caso Deportivo La Coruña, no tenía interés en su desarrollo a largo plazo. Moreno había hablado de su ambición de ser la primera exportación colombiana a Europa. Pero no lo estaban esperando con la alfombra roja, y después de 23 partidos y ningún gol, pasó a otro equipo en préstamo, con otro equipo de la liga, en esta oportunidad, Girona. Aquí, la situación fue aun peor. Después de apenas cuatro apariciones en media temporada, se tomó la decisión de reunirlo con Reinaldo Rueda, el entrenador que lo había ayudado a hacerse de renombre en Atlético Nacional. Rueda estaba a cargo de los gigantes brasileños, Flamengo, por lo que Moreno regresó felizmente a Sudamérica, deseoso de recuperar su impulso.

Pero antes de su llegada, Rueda se había marchado, tentado por el seleccionado de Chile. Los entrenadores subsiguientes de Flamengo parecieron no conocerlo o no estar interesados en él. El club luego incorporó a Vitinho, un jugador que operaba en la misma posición… Era claro, una vez más, que las oportunidades de Moreno se iban a ver limitadas.

Ahora dejará el club después de un año en el que tuvo 33 apariciones – la mayoría como sustituto -- y sólo anotó un gol, la única vez que logró pegarle al fondo del arco desde que dejó Atlético Nacional. E incluso ese gol es un caso de “tan cerca, pero de todas maneras tan lejos”. Era el

partido a fines de octubre que pasó a definir el destino del campeonato brasileño. El equipo en segundo lugar, Flamengo enfrentaba a los líderes, Palmeiras, en el Maracaná. Una victoria en casa iba a recortar la ventaja de Palmeiras a un solo punto. Flamengo estaba un gol abajo cuando un lesionado Vitinho fue reemplazado por Moreno, quien pasó a darle al lateral derecho de Palmeiras una pesadilla que duró 20 minutos. Arrasó con la defensa para lograr el gol ecualizador en el poste más cercano. Volvió a mostrar su toque y enlazó con Lucas Paqueta, quien falló con su disparo cuando parecía que era más fácil anotar. Una victoria de Flamengo hubiese abierto la carrea por el título y le hubiese dado la chance a Moreno de sentirse querido en Río. En su lugar, Palmeiras avanzó sin dificultades hacia el título y Moreno pasó a disposición una vez más.

De modo que ahora su destino está en manos de Manchester City. ¿Qué hará City con un joven que está en medio de una búsqueda desesperada por un hogar en donde pueda demostrar la habilidad de esos mágicos diez primeros meses, y de esos 20 minutos contra Palmeiras?

Lo cierto es que, con 22 años, Marlos Moreno está ansioso por demostrar que su mejor momento aún está por llegar.