Nacional campeón, la generación '90 y los amigos como testigos

Nacional ganó el Campeonato Uruguayo 2025 y su generación 1990 pudo finalizar la temporada festejando, con el liderazgo de Sebastián Coates, el retiro de Mauricio Pereyra y el recuerdo del Morro Santiago García.

El escritor argentino Aleandro Dolina ha comentado que uno comienza a generar amistades por cercanías. El vecino de la cuadra, el compañero de banco en la escuela… Son caminos que al coincidir escriben su propia historia, alimentada por las sucesivas vivencias compartidas.

Desde los once años que nos conocimos con un mismo sueño, ser futbolistas. Miles de viajes, anécdotas, lloramos, nos calentamos, nos reímos a carcajadas y también festejamos. Siempre con una sola mirada (dentro o fuera de la cancha) alcanzaba para entendernos”, escribió Coates ante la muerte del Morro García en febrero de 2021.

Aquella generación ‘90 de las juveniles de Nacional fue dando pasos seguros rumbo a Primera, y mientras para el afuera sorprendía el talento y el potencial de sus componentes, en la interna se fortalecían los vínculos de aquellos adolescentes.

“(...) En un mundo sin mis amigos, ¿quién podría confirmarme que yo seguía siendo quien era? Los amigos de la infancia son, entre otras cosas, testigos de nuestras vidas. Escribanos espirituales que ratifican periódicamente nuestra coherencia celular constatando que la carne aún se corresponde con el verbo”, se puede leer en el libro Comentarios al Náucrato de Tomás Rebord.

Esa camada tricolor (que también tenía a Nicola Pérez, Mathías Abero y Facundo Píriz, entre otros) fue acumulando partidos y victorias juntos, incluso algunos fueron sumando algún verano en Valizas, convocatorias a las selecciones juveniles…

El Morro debutó oficialmente en Primera en julio de 2008, marcando el gol ante Defensor Sporting en la final de la Liguilla. Pereyra tuvo su estreno semanas más tarde. Y Coates fue en abril de 2009 (victoria por 2 a 0 ante Bella Vista con doblete de García en el Parque Central), luego de que los tres disputaran el Sudamericano Sub 20 con Uruguay, categoría de la Celeste que también representaron posteriormente en el Mundial de Egipto.

Cada uno fue desarrollando su carrera y a la vez creciendo en su rol de testigo del otro.

Dolina apunta que también existe una amistad que no necesita tantas historias en común, sino que está en compartir una manera de ver, de entender el mundo. Aquí por ejemplo estarían ‘los viejos amigos que uno acaba de conocer’ que señaló el escritor argentino en Bang Bang (Gelatina).

Esa generación ‘90 pudo congeniar estas dos formas de vincularse. “Pasamos de compañeros a amigos, y la vida nos hizo hermanos. Construimos entre todos una familia”, afirmó en su momento Coates.

El defensa ya no solo podía dar fe del pase filtrado que había hecho Mauricio o de la sensacional definición del Morrín en aquel partido en sexta división, y estos dos últimos podían más que aseverar que el quite contado por Coates sobre el final del partido efectivamente había ocurrido.

Porque también fueron conversando sobre lo que les pasaba siendo padres, compartiendo su sentir ante situaciones cotidianas, escuchando qué le hacía ruido a Mauricio de Rusia o Estados Unidos, las enseñanzas del Maestro Tabárez en la Selección Uruguaya que narraba Seba, o cómo el Morro vivió su vuelta a Nacional en 2014.

Soy hincha de Nacional, mi último pasaje no fue bueno, y lo que yo pretendo es llegar y volver a sentirme como el primer Morro, ganando cosas y saliendo goleador. Mi objetivo es volver en forma desde todo punto de vista para volver a salir campeón; no sabría cuándo, porque todo puede pasar”, decía García en charla con Radio Sport 890 en abril de 2020.

El regreso de Coates se concretó el primero de agosto de 2024, y en su presentación en el Gran Parque Central, Pereyra no pudo contener las lágrimas cuando se observó en un video proyectado en pantalla gigante al Morro, quien murió en febrero de 2021.

Coates señaló: “Ver al Morro en imágenes de Los Céspedes, en una bandera en el Parque ahora... Son muchos sentimientos que son lindos. Uno puede tener la tristeza de que no esté con nosotros, pero ya se nos vienen a la mente recuerdos con él y siempre son recuerdos lindos”. El defensa y el mediocampista ofensivo (que había regresado al Bolso en enero de 2024) también debieron superar el golpe de la muerte de Juan Izquierdo en agosto del año pasado.

El 30 de noviembre de 2025, pudieron abrazarse y celebrar el Uruguayo ganado tras vencer en las finales a Peñarol.

Días más tarde, Pereyra anunció el final de su carrera como futbolista profesional.

En la entrevista donde comunicó su retiro, se le preguntó al número 10 cómo se recuperó de la muerte del Morro. “Y con el tiempo. Yo qué sé. Qué decirte. Concentrábamos juntos los tres, siempre. Creo que todavía no me recuperé, pero ta. Uno tiene que seguir adelante. De hecho, capaz que algo que me quedó en el debe fue haber vuelto acá en Nacional con él…”, contestó.

Sobre la idea de los amigos - escribanos, Dolina señaló hace algunos meses en Pase lo que pase (Radio con vos): “El amigo que uno pierde es también un testimonio que se pierde, un testimonio que uno necesita para saber que verdaderamente tu viejo existió, por ejemplo. Cuando se mueren todos los tipos que conocieron a tu viejo, tu viejo empieza a convertirse en un personaje de ficción construido por vos mismo y eso es angustiante”.

Podría apuntarse que aún más doloroso es cuando tu padre es quien certifica la existencia de un amigo. Porque hay algo ahí que no encaja, que está mal.

Pero también hay ausencias que se siguen sintiendo, que siguen estando. Además, todavía se puede festejar para sobrevivir, para subsistir incluso ante la muerte.