El Club Nacional de Football vivió un 2025 complejo, en el que pasó por emociones de todo tipo, contó con tres cuerpos técnicos y no ganó ninguno de los torneos cortos en disputa y, a pesar de todo ello, cerró el año festejando por lo alto el Campeonato Uruguayo.
El 2024 para el Bolso cerró con el pesar por el título obtenido por Peñarol, y con la noticia de que Ricardo Vairo y Flavio Perchman iban a ocupar la presidencia y vicepresidencia del club. La llegada de esta nueva dirigencia puso sobre la lupa el lugar de Martín Lasarte como entrenador del equipo, ya que durante la campaña electoral, la dupla había manifestado que el escenario más probable era que no continuara y que fueran por Jorge Bava para el cargo.
Bava no terminó cerrando, así como tampoco lo hicieron otros objetivos que tenía la nueva dirigencia, por lo que se terminó acordando la renovación de Martín Lasarte para empezar la temporada, aunque la situación había hecho mella en la interna tricolor y en el vínculo entre el DT y Perchman.
Se produjo un importante recambio en el plantel para 2025. Llegaron Rómulo Otero, Diego Romero, Franco Catarozzi, Julián Millán, Yonathan Rodríguez, Emiliano Ancheta, Lucas Villalba, Eduardo Vargas y Luciano Boggio, y se fueron nombres como Lucas Sanabria, Leandro Lozano, Bruno Damiani o Mateo Antoni, entre muchos otros.
En enero comenzó el calendario deportivo y Nacional empezó con dos derrotas en los primeros amistosos de pretemporada. Sin embargo, llegó el clásico contra Peñarol por la Serie Río de la Plata y el Bolso celebró un triunfo por 3 a 1. Seis días después, la temporada oficial comenzó con la disputa de la Supercopa Uruguaya, nuevamente ante Peñarol, y también se dio una victoria tricolor por 2 a 1. Los triunfos clásicos le daban aire al Bolso para comenzar el año y remarcaban la racha invicta que tenían ante su eterno rival.
Pero al dar el primer paso en el Torneo Apertura, hubo un nuevo tropezón: el recién ascendido Montevideo City Torque le ganó 1 a 0 en la primera fecha y las alarmas se encendían, ya que el siguiente juego era el clásico en el Gran Parque Central. Ese encuentro ante Peñarol terminó 1 a 1, resultado que no parecía favorable para los dueños de casa.
El equipo sumó tres victorias en los siguientes cuatro juegos, hasta que llegó una racha de dos empates el hilo ante Plaza Colonia y Liverpool, seguidos de una derrota en casa contra Juventud en la fecha 9. Este partido marcó el final de la era de Martín Lasarte al frente del Bolso, y Martín Ligüera asumió de forma interina por dos partidos.
A su vez, otro hecho golpeó la interna del club: el capitán Diego Polenta anunció su retiro de forma sorpresiva, tras haber sido expulsado en el partido contra Juventud, en una temporada donde le estaba costando obtener minutos en cancha.
En ese punto del año dio comienzo una nueva “novela” para determinar al nuevo director técnico. De nuevo se barajaron muchos nombres, varios rechazaron la propuesta -entre ellos, Jadson Viera- y el elegido terminó siendo Pablo Peirano, que llegaba siendo poco conocido para la mayoría de los hinchas.
Bajo las órdenes de Peirano, Nacional fue arrollador a nivel local, pero tuvo tropiezos clave en la CONMEBOL Libertadores. A pesar del mal comienzo, llegó a la última fecha del Apertura con chances de ser campeón, pero Liverpool se terminó llevando el título. En lo internacional, quedó eliminado en su grupo una fecha antes, y tampoco pudo lograr el tercer puesto para entrar en la CONMEBOL Sudamericana, hecho que marcó ese primer semestre del año.
Llegó el Torneo Intermedio y el Bolso de Peirano mostró su mejor versión en el año ganando todos los partidos de su grupo para, no solo meterse en la final contra Peñarol, sino también adueñarse de la Tabla Anual, puesto que mantendría hasta el final del 2025. El partido por el título terminó 0 a 0 y el Carbonero levantó el trofeo tras ganar por penales. Más allá del resultado, en filas tricolores se vio preocupación porque el equipo no había jugado bien en el duelo contra el eterno rival, y habría un nuevo clásico un mes después por el Torneo Clausura.
Abrió el segundo período de pases del año y Nacional apostó fuerte: llegaron Maximiliano Gómez (terminó siendo figura), Matías De Los Santos, Nicolás Lodeiro, Lucas Rodríguez, Hayen Palacios, Juan Pablo Patiño y Juan Cruz De Los Santos. A su vez, fueron transferidas algunas promesas como Jeremía Reoba y Gonzalo Petit, mientras que dejaron el club Eduardo Vargas -contratación de alto perfil que no funcionó-, Diego Herazo y Gabriel Báez.
Durante el clásico del Intermedio, una bengala que partió de la hinchada tricolor impactó en un policía ubicado en la Tribuna América. Este hecho le generó una sanción de tres puntos a Nacional en el Clausura, por lo que el equipo tenía poco margen de error.
Tras debutar en el Clausura con una goleada sobre Montevideo City Torque, Nacional sufrió un nuevo golpe durísimo en el año al caer 0-3 en su visita al Campeón del Siglo en el clásico contra Peñarol. Las críticas para Pablo Peirano y el rendimiento del equipo fueron terribles, al punto que buena parte de la hinchada pidió por la destitución del DT.
Una buena serie de victorias mantuvo a Nacional a tiro, pero la eliminación de la Copa AUF Uruguay en casa contra Plaza Colonia fue un nuevo mazazo para Peirano, y se empezó a especular con su salida. Luego de tres empates 0 a 0 entre las fechas 9 y 13 del Clausura, la directiva optó por cesar al entrenador a falta de solo dos jornadas.
El elegido por Vairo y Perchman fue Jadson Viera, que siempre había sido el favorito del vicepresidente, pero que no había podido llegar antes por sus lazos con Boston River. El DT no rechazó el desafío, sabiendo que tenía que sellar la Tabla Anual y luego afrontar finales por el Campeonato Uruguayo.
Lo que vino después no dejó de generar capítulos de curiosidad en un año increíble para los Bolsos. Dirigido por Viera, Nacional empató sus últimos dos encuentros del Clausura, -el último con mucha emoción tras ir perdiendo a poco del final ante Defensor Sporting- y pudo asegurarse la Tabla Anual y su lugar en las finales. Peñarol venció a Liverpool en la semifinal, por lo que habría definición clásica para determinar al campeón del año.
Viera, que mostró en Boston River un estilo de priorizar la posesión de pelota, la salida por bajo y la búsqueda de llegar al área tocando con paciencia, tuvo que cambiar de chip. En las finales mostró un estilo directo, colocó en ataque a Gonzalo Carneiro y Christian Ebere en la ida, y el resultado fue positivo ya que logró un empate 2-2 en el Campeón del Siglo. Todo se iba a definir en el Gran Parque Central, en una final con lluvia, poco brillo y escaso juego. Ebere, ese hombre al que Viera le volvió a dar confianza tras muy poco rodaje anterior, puso un gol a los 114’ del tiempo extra y así Nacional se quedó con el Campeonato Uruguayo festejando en su casa con sus hinchas.
La liberación de tensión acumulada fue enorme para los tricolores, tras un 2025 donde las alegrías habían sido escasas y en el que el panorama pintaba, por momentos, para un final mucho más sombrío. Finalmente, Nacional cerró el año con una enorme sonrisa, venciendo a su eterno rival y sabiendo que comenzará el 2026 con un cuerpo técnico que llegará con menos carga sobre los hombros y que buscará imponer su estilo para apuntar al bicampeonato.
