El tren de los sueños: los festejos de Racing campeón del Apertura 2026

La Escuelita de Sayago celebró en el Parque Roberto su primer título en Primera División. X/RacingClubUru

MONTEVIDEO --- Racing de Montevideo celebró este lunes por la madrugada en el Parque Roberto la obtención de su primer título en Primera división, festejo donde se esperó varias horas el arribo del plantel desde Melo.

El equipo de Sayago se enteró en pleno viaje de que era campeón del Torneo Apertura 2026, dado que por la tarde de este domingo le ganaron a Cerro Largo por 1 a 0 y debían esperar que en la noche Peñarol perdiera ante Wanderers, algo que finalmente sucedió, por lo que a las 21:02 horas se escuchó por vez inédita en la divisional A el grito de ¡Racing campeón!

Los hinchas que no pudieron ser parte de alguno de los cinco ómnibus que viajaron a Melo se juntaron rápidamente en el Parque Roberto del barrio Sayago para festejar con más de su gente y esperar al plantel.

Alberto me dijo que del primero que se acordó fue de su padre. Muchos compartían ese sentir: una especie de alegría nostalgiosa por los hinchas de Racing que ya no están y no pudieron vivir este momento. Como aquella bandera 'E non sanno che se sò perso' (No saben lo que se perdieron) que se colgó en la puerta del cementerio de Napoli cuando el equipo del Sur de Italia ganó la Serie A en mayo de 1987. Una sensación de qué lástima que ya no estés, pero qué bueno que te lo pueda contar.

El cine como distracción y los abrazos de aeropuerto

Aún ya con el título confirmado, a los hinchas de Racing se les hacía difícil disipar los nervios que vivieron durante toda la jornada. Muchos, como Alberto, seguían fumando cigarros.

Otros no paraban de caminar en la vereda de Millán, algunos ni siquiera pudieron ver el partido de Wanderers y Peñarol porque la ansiedad era infinita. Tanta que una pareja me contó que, luego de ver por televisión el triunfo ante Cerro Largo, ¡decidieron ir al cine!

“Fuimos al cine porque dije no quiero saber cómo va el partido. La película empezó 19:30. Pensé: cuando termine la película, prendo el teléfono y veo qué onda. Terminó la película y empezamos a gritar ´Vamos Racing, carajo´ en medio de la sala. La gente no entendía nada”, relató él.

Ella acotó: “Estuvo buenísimo lo del cine. Porque la gente aplaudía la película y nosotros gritábamos ¡Vamos Racing! Y la gente seguía aplaudiendo y algunos pensaban que nosotros estábamos re copados con la película. De ahí salimos corriendo, pasamos por casa, agarramos las camisetas y nos vinimos para acá”.

En ese acá, el Parque Roberto, comenzaban a llegar los primeros ómnibus desde Melo. Eran de los hinchas que habían viajado y entonces en el reencuentro con otros fanáticos se daban esos abrazos que uno ve en Arribos del Aeropuerto, abrazos fuertes, que se sostienen más tiempo del habitual, que felicitan al que llegó y le cuentan al otro cuánto pasó sin vernos.

El arribo del plantel y la imposibilidad de distinguir jugadores e hinchas

El plantel de Racing, que había terminado su partido a las 17:30hs, llegó recién a Sayago a las 00:45hs. “Pasa que paramos cuatro o cinco veces. ¡Veíamos hinchas de Racing en el camino y frenábamos!”, me explicó Felipe Cairus.

Y ahí los futbolistas cantaron y saltaron con los hinchas, se entreveraron tanto que el de seguridad que estaba en un portón pidió ayuda para distinguir a jugadores de simpatizantes, algo que pudo resolver porque los primeros eran los únicos que estaban de short en esta fría noche de mayo.

Que igual esa división entre jugadores e hinchas fue de apenas cuatro minutos, que igual sirvieron para que los jugadores estuvieran del lado de adentro del Roberto y la hinchada pudiera agradecer con diferentes cánticos, algunos individuales como para el Rulo Varela, el Lalo Aguilar, Guille Cotugno, el entrenador Chambian o el Nico Sosa.

Plena y felicidad

Y entonces comenzó la música en vivo (Juanjo Morgade y su banda) y la plena para seguir celebrando hasta después de las dos de la mañana.

Los jugadores simulaban el festejo de título de Lionel Messi en Qatar 2022, pero levantando botellas, y es que el gran ausente de la noche fue el trofeo del Torneo Apertura. Sin copa, pero con alguna botella de plástico cortada a la mitad, las sonrisas continuaban y la alegría era eterna e inexplicable.

Si hasta parecía estar el Loco de la estación de la retirada de Contrafarsa con un exagerado dolor de tobillo, acostado en el piso y al lado de una camioneta como si estuviera en la playa esperando la ambulancia, una absurda imagen que me seguirá causando gracia.

Traté de observar, buscar y retener cada postal de celebración, ese perro con camiseta, esa caída en el árbol, esa foto de padre e hijo. A las 2:12 me pasaba el 526, y entonces comencé mi caminata a Ariel y la Vía escuchando cada vez más bajo la versión plena de Weltita, y viendo hacia atrás esas lágrimas y abrazos (de campeón) que no se van a borrar. Salú.