Redruello y Albertario, las guardianas de un Lomas que no para de crecer

Hay una ley invisible en Arenales 663 que solo entienden quienes caminaron el año más oscuro. En 2014, a Lomas Athletic le tocó morder el polvo y descender a la "B". De aquella herida quedan pocas sobrevivientes en el plantel actual, pero entre esas pocas están ellas: Agustina Albertario y Bárbara Redruello. Hoy, con los brazos cargados de títulos y podios, miran el pasado sin drama y el presente con una exigencia feroz. En una charla donde la complicidad se filtra entre chistes, la ex delantera de Las Leonas y la mediocamista, madre de dos nenas, desarman la estructura del campeón para hablar de lo único que verdaderamente importa: el respeto sagrado por los colores.

El ADN Tricolor: Donde nadie tiene el puesto comprado

Lomas no necesita colgarse de los laureles del pasado para motivarse. Para Albertario, la mística no es un relato heredado, sino la carnicería sana que se vive cada semana en los entrenamientos. Con un semillero que empuja desde abajo y cuatro líneas competitivas (de la "A" a la "D"), la competencia interna es el verdadero motor de Las Conejas. "El club tuvo un momento duro en 2014 y de las que estamos acá somos pocas las que nos tocó vivir ese descenso. Fue duro, pero por suerte pudimos volver rápido. Yo siento que cuando uno se pone esta camiseta no hace falta ningún legado, es por los colores todo. Nos entrenamos como si estuviésemos jugando un partido, todas al 100%. Hay tanto nivel que es difícil armar el once titular; cada semana todo el mundo deja la vida para poder estar. Las más chicas vienen a incentivarnos a las más grandes, que por ahí uno piensa que por trayectoria va a tener un lugar asegurado y no, no es así. Eso está buenísimo".

La actitud no se negocia (y el disfrute tampoco)

Bárbara Redruello comparte con Mili Forcherio un rol invisible pero titánico: el de ser madres y atletas de élite. Dejar a sus hijas para ir a entrenar bajo el frío o el calor requiere un combustible especial. Para Barbie, ese esfuerzo se paga en el vestuario, compartiendo con un grupo al que intenta contagiarle la misma obsesión por la entrega que las sacó del pozo hace doce años. "Para mí, venir y estar con las chicas es un disfrute enorme. Ellas hacen que todo el esfuerzo de dejar cosas de lado valga la pena. Como dice Albert, lo que siempre repetimos es que la actitud no se negocia. Cualquiera que le toque entrar tiene que darlo todo, no podemos dejar de correr. Cada una se tiene que ganar su lugar a base de dejar la vida en la cancha, y eso es lo que tratamos de inculcarle a la camada que viene subiendo".

El futuro gigante: Unificar el club en el agua

Lomas Athletic transita un proyecto de infraestructura sumamente ambicioso que busca unificar definitivamente el hockey y el rugby en una nueva sede. Mientras se ilusionan con el crecimiento institucional y sueñan con ver a las "mini Barbie" jugar en carpetas de agua desde las infantiles, las dos referentes se ríen sobre su propia longevidad en las canchas. "Es un tremendo proyecto, enorme, pero yo no sé si llego a jugarlo (risas). Uno no sabe cuánto más va a jugar, así que intentamos disfrutar la cancha de agua que ya tenemos hoy. Está buenísimo para que el club siga creciendo a futuro y, más que nada, para unificarlo; que esté el rugby y el hockey juntos, que haya más gente los sábados. Para las más jóvenes, empezar a formarse en canchas de agua es vital. Yo por ahora estoy disfrutando a full, esperando ver cuándo jueguen las dos mías".

La cocina del vestuario: El peso de la 10 y la rebeldía de la 7

Detrás de la que fue jugadora de Selección, hay una Agustina que respeta las jerarquías de su club como el primer día. Entre chascarrillos personales, Albertario confesó el insólito motivo por el cual llegó a usar la camiseta número diez en su regreso, un dorsal que le quedaba demasiado grande para su gusto. "Que conste que la '10' fue porque cuando volví, todas eligieron número primero y yo fui última. Además, la '7' era de Juli Di Menno y yo decía: 'Cuando Julen no esté más, la voy a usar'. Quedó la '10' que nadie la quería y yo la agarré, pero la verdad es que no me sentía representada, era mucha presión en mi espalda (risas). Así que apenas Juli se fue, vi que nadie agarraba la '7' y me la adueñé. Ahí la tengo", selló la multiple medallista olímpica.