Adiós de Alexis agiliza al Barça

BARCELONA -- Alexis Sánchez ya piensa en 'gunner'. El delantero chileno interrumpió sus vacaciones y viajó este jueves a Londres para pasar la revisión médica con el Arsenal, asunto rutinario pero imprescindible antes de concretar su fichaje por el club inglés, que acabará pagando al FC Barcelona, de acuerdo a medios británicos, entre 42 y 44 millones de euros, una cifra sensiblemente más alta de lo esperado.

El delantero chileno, que firmará un contrato de cuatro temporadas de duración, acudirá esta misma noche a la presentación oficial de la nueva equipación del Arsenal, acto en el que se espera ya sea protagonista.

Según publicó la BBC y confirmó a ESPN una fuente cercana al club británico, el acuerdo con el FC Barcelona sería ya firme, dándose por hecho que de forma inminente se anuncie oficialmente el trato por el cual Alexis es nuevo jugador del Arsenal.

Así se cerrará una etapa azulgrana con claroscuros para el tocopillano fichado el primero de julio de 2011 por 26 millones de euros y que en sus tres temporadas jugó 141 partidos, marcando 34 goles. Y dejando una sensación agridulce entre la hinchada del Camp Nou, tan conforme con su brega y entrega como poco convencida en su rendimiento.

AGILIZANDO SALIDAS

La marcha de Alexis se produce un día después del traspaso de Jonathan dos Santos al Villarreal y coincidiendo en el tiempo con la rescisión de contrato de Isaac Cuenca, que este mismo jueves acordó desligarse del Barça un año antes de acabar su contrato.

El delantero catalán, de 23 años, apenas estuvo unos minutos libre por cuanto casi inmediatamente el Deportivo de La Coruña anunció su contratación por una temporada.

Cuenca, producto de la cantera del Barça, no entraba en los planes ni del club ni de Luis Enrique, quien al frente del Barça B, en el año 2010, acordó su cesión al Sabadell. Tras una excelente temporada con el club arlequinado, Guardiola le reclamó para el primer equipo del Barça, con el que debutó el 19 de octubre de 2011 en un partido de Champions frente al Viktoria Plzen.

En esa campaña se convirtió en una de las revelaciones del conjunto azulgrana, acumulando hasta 33 partidos y contemplándose como un valor de futuro para la delantera, como Tello. Sin embargo, con la marcha de Guardiola al acabar el curso comenzó su caída.

Cedido al Ajax, una grave lesión le mantuvo apartado de los campos durante casi toda la siguiente campaña y a su regreso al Barcelona, su recaída, mezclado con el poco aprecio que observó en Gerardo Martino le condenaron al ostracismo.

Al acabar la última temporada el nombre de Cuenca ya estaba en todas las listas de bajas y este jueves acabó por aceptar los términos de la rescisión de su contrato.

El Barça trabaja ahora en la cesión de Cristian Tello al Oporto y se mantiene a la expectativa con Afellay, quien a través de su entorno ha proclamado su intención de no aceptar una cesión y apurar el contrato que vence en 2015.

De momento, el club azulgrana se ha asegurado unos 75 millones de ingresos con las ventas de Cesc (33), Alexis (40) y Dos Santos (2), que cubrirían el importe a pagar por la incorporación de Luis Suárez desde el Liverpool.

Más allá, el gasto aumenta con los fichajes de Bravo (12 millones), Ter Stegen (12), Rakitic (20) y Halilovic (2,5). A estos 46,5 millones de euros falta por añadir lo que se invierta en el refuerzo de la defensa a través de los dos centrales (a día de hoy la lista es amplia pero aumenta la sensación que Marquinhos y Mathieu son los mejor colocados) y de Cuadrado, futbolista que como en el caso de Suárez se presenta como una petición personal de Luis Enrique.

El polivalente jugador colombiano, cuyo precio nunca estaría por debajo de los 35 millones de euros, podría ocupar en la plantilla la plaza de Dani Alves, aunque se mantiene en duda que fuera visto como un sustituto en su puesto de lateral derecho, por su insultante vocación ofensiva.

Así, el Barcelona estaría todavía, sin contar a Luis Suárez, pendiente de invertir entre 80 y 90 millones en las contrataciones pendientes. Una revolución en toda regla.