MÉXICO -- Combinaba el Futbol y la vigilancia. Tipo escurrido de 1.76 metros y 60 kilos de peso. Daniel Álvarez López vivía 90 minutos de futbol desde las tribunas. No, no como aficionado. Sino como guardia de seguridad.
Tenía 15 años y mientras veía como Rubens Sambueza se hacía de un lugar en el futbol mexicano, con la extinta Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), él cuidaba una de las puertas del Estadio 3 de Marzo.
El ‘Fideo’ se sabe cada uno de los accesos y recovecos tanto del estadio universitario como del Estadio Jalisco, que 12 meses después se convirtió en su centro de trabajo por dos años.
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"Estar trabajando como ‘portero’ a jugar en el campo es algo inexplicable"
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-- 'Fideo Álvarez, Delantero del Atlas
Nadie se imaginaría que ese muchacho delgado sería hoy uno de los seleccionados que se encuentran en los Juegos Panamericanos en busca de la gloria futbolística. “Estar trabajando como ‘portero’ a jugar en el campo es algo inexplicable, un sueño hecho realidad”, asegura el veloz volante nacido en Guadalajara en 1994.
En sus sueños, Daniel nunca se imaginó llegar a tocar la gloria. Incluso a sus 19 años pensó en el retiro, cuando consideró que su estancia en los Vaqueros de Ixtlán de Tercera División había terminado. Según él, su ciclo como futbolista había llegado a su fin. Sin embargo, fue doña Luz María, madre de Daniel, quien lo motivó a aceptar el llamado de Jorge ‘el Raquetas’ Domínguez, uno de los visores de Atlas.
ATLAS, SU SALVACIÓN
El ‘Pollo’ como le decían en el futbol amateur, se integró de inmediato al equipo del ‘Misionero’ Castillo para adueñarse de la titularidad. Tardó dos meses para que su desempeño en la Sub 20 acaparara la atención de Tomás Boy. El ‘Jefe’ lo llamó a entrenar a Primera División, donde saboreó su sueño.
Álvarez conoció de cerca las mieles del máximo circuito, pero le llegó la difícil prueba de la Primera División. Ya entrenada a lado del ‘Negro’ Medina, jugador a quien admiraba desde que comenzó su carrera con los Zorros, sin embargo, todavía no podía compartir la cancha con él. Debía trabajar más fuerte.
Hace seis meses, el ‘Fideo’ sufrió su primera pretemporada bajo las órdenes del PF Sergio Martín. A pesar de que convence a Boy, no logra tener continuidad de un inicio y regresa a la 20.
EL DEBUT
Se encontraba a la misma distancia de ver o no realizado su mayor anhelo, debutar en el primer equipo. Su paciencia tuvo recompensa y fue mejor de lo que él pensaba. Sus primeros minutos no fueron en el torneo local, sino en certamen continental, teniendo como marco la Copa Libertadores y al Santa Fe como rival.
“Fue algo también inesperado, pensé que iba a debutar en Liga y no fue en Libertadores, cinco minutos”, recordó. En Liga, Veracruz fue su primer adversario, pasan tres encuentros donde no ve actividad y luego ya no desaparece, incluso le hace su primer gol al América de Gustavo Matosas.
La vida de Daniel ha dado tantas vueltas, que el técnico uruguayo es el nuevo guía del juvenil. Este es apenas el comienzo para Daniel Álvarez, los años le seguirán poniendo retos y obstáculos, desde aprender a vivir con sus papás separados hasta lograr consolidarse y ser un referente en el futbol. Sin embargo, él ya cumplió una de sus metas más importantes, pues cuando voltea a la tribuna desde el terreno de juego, no ve al vigilante de la puerta; él, observa a sus padres juntos pidiendo para que le vaya bien.
