Lawrence Taylor redefinió el término de intensidad y excelencia en la NFL

Lawrence Taylor acumuló 132.5 capturas a lo largo de sus 13 años de carrera con los New York Giants. Getty Images

La redacción de ESPN.com.mx eligió a los jugadores más representativos para cada número de jersey, desde el 99 hasta el 1, para dar a conocer sus semblanzas a modo de conteo regresivo hasta el arranque de la temporada regular del 2015. Aquí puedes consultar la lista completa.

MÉXICO -- El apoyador externo Lawrence Taylor personificó la excelencia en su posición desde el momento en el que inició su carrera en la NFL.

Los New York Giants reclutaron a Taylor con la segunda selección global en el draft de 1981, procedente de North Carolina, y jamás se volvió a quitar ese uniforme durante los 13 años que duró su carrera.

Con Taylor en su defensiva, los Giants estuvieron en el top-10 de puntos permitidos en ocho ocasiones, dos de ellas en el primer lugar, convirtiéndose en una de las unidades más temidas de la NFL en la década de 1980 y principios de 1990.

Taylor, quien es considerado por muchos como uno de los mejores jugadores en la historia de la NFL, fue el segundo jugador defensivo en la historia en ser nombrado Jugador Más Valioso de la NFL, detrás del liniero de los Minnesota Vikings, Alan Page, quien lo logró en 1971, además fue reconocido como Novato Defensivo del Año en 1981 y en tres ocasiones se le galardonó como Jugador Defensivo del Año.

Durante sus carrera, Taylor fue elegido en 10 ocasiones al Pro Bowl y también fue seleccionado 10 veces al equipo All-Pro, además de ser parte del equipo de la década de 1980.

La velocidad y la fuerza fueron los mayores activos de Taylor, quien se retiró con 1,088 tacleadas y 132.5 capturas, además de nueve intercepciones y 11 balones sueltos recuperados.

Taylor es recordado como un gran competidor dentro del campo, sin embargo, ese mismo espíritu de competencia provocó que tuviera problemas con sus compañeros debido a la frustración de la derrota, sobre todo al final de la campaña de 1983, en la que New York apenas sumó tres victorias.

Los Giants tuvieron que emplear a Taylor como apoyador interno durante gran parte de la temporada debido a distintas lesiones, lo que limitó su producción de capturas, provocando el descontento del defensivo que respondió presentándose tarde a juntas y ausentándose de prácticas durante la temporada baja.

"La gente se lesiona todo el tiempo en el futbol americano, es parte de lo que hacemos", solía señalar Taylor.

En 1985, Taylor fue parte de una de las peores lesiones que se hayan visto en la historia de la NFL, la fractura del mariscal de campo de los Washington Redskins, Joe Theismann.

Durante un partido de lunes por la noche entre Redskins y Giants, Taylor se aproximó por el lado ciego de Theismann para intentar capturarlo y arrebatarle el balón, el mariscal de campo intentó correr para eludir la tacleada, sin embargo, Taylor estaba en el aire y ya lo había sujetado, con la inercia de la jugada el cuerpo de Taylor giró sobre Theismann y aterrizó en la pierna derecha del mariscal, quien nunca volvió a jugar fútbol americano profesional.

Taylor dice que no ha visto la repetición de la jugada y recuerda haber llamado a Theismann al otro día de la lesión, donde el mariscal le explicó que le había provocado una doble fractura.

A pesar de la terrible lesión de Theismann, Taylor nunca fue etiquetado como un jugador sucio, sino como un jugador intenso.

"Uno intenta mantenerse dentro de las reglas por el bien del juego", señalaba. "Sin embargo, siempre se puede subir la intensidad.

"Si ellos juegan sucio, entonces juega sucio".

Taylor, de 6 pies con 3 pulgadas de estatura y 227 libras de peso, fue clave para que los Giants ganaran los primeros dos campeonatos de Super Bowl de su historia, pero a la vez que se consagraba campeón perdía motivación por seguir jugando.

"Cuando el Super Bowl terminó todos estaban emocionados, pero yo me sentía deprimido", reconoció Taylor."Había ganado todos los premios, había tenido mi mejor temporada y finalmente ganado el Super Bowl. Estaba en la cima del mundo, pero ¿qué podría ser lo siguiente? Nada".

Las lesiones no fueron problema para Taylor durante su carrera, hasta la parte final, cuando sufrió una ruptura en el tendón de Aquiles que lo marginó del final de la campaña de 1992. Aunque jugó los 16 partidos en 1993 y tuvo seis capturas, Taylor sabía que era momento de decirle adiós a la NFL.

"Cuando te vuelves viejo, todo te duele", sentenció Taylor. "Cuando me levantaba en la mañana, se escuchaba como si estuviera haciendo palomitas de maíz".

Tras poner fin a su carrera, los Giants incluyeron a Taylor en su Anillo de Honor y retiraron el jersey N° 56, también, desde 1999 es miembro del Salón de la Fama de la NFL.

Ya en el retiro, comenzaron los verdaderos problemas para Taylor, en especial por el consumo de drogas, algo que comenzó desde sus años como jugador, donde reconoció que en ocasiones enviaba muestras de orina de sus compañeros como suyas para aprobar los exámenes de droga de la liga.

Debido a dos pruebas positivas de drogas como jugador, la NFL lo suspendió durante la temporada de 1988, lo que provocó que Taylor renunciara a las drogas, al menos temporalmente, antes de recaer ya en el retiro.

Luego de ir a rehabilitación en 1995, Taylor fue arrestado por intentar comprar cocaína de un oficial encubierto; en el 2000 fue sentenciado a arresto domiciliario por evasión fiscal y quizás su acusación más grave llegó en el 2011, cuando aceptó haber contratado a una prostituta menor de edad, lo que costó una condena de seis años en libertad condicional.

En el 2012, uno de los anillos de Super Bowl de Taylor salió a la venta a través de un sitio de subastas por internet.