Mujeres en control: Naomi Osaka y Simone Biles: Pioneras en llamar la atención sobre la salud mental en 2021

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Simone Biles y Naomi Osaka ponen el foco en el tema de la salud mental (2:49)

La gimnasta estoaunidense se retiró de la prueba por equipos y la tenista local se tuvo fue eliminada del torneo. (2:49)

Quisiera proclamar a los cuatro vientos en esta columna de fin de año que gracias a dos grandes del deporte -- la tenista japonesa Naomi Osaka de 23 años y la gimnasta estadounidense Simone Biles de 24 años -- después de su valentía en este 2021, ahora todos lo entendemos: la salud mental es más importante que un trofeo, que una medalla, que unas calificaciones en la escuela, que un proyecto en el trabajo, que una cita social, que absolutamente todo.

A fines de mayo, Osaka dijo que necesitaba ausentarse de las ruedas de prensa del Roland Garros para su bienestar y su salud mental. La WTA entonces la multó por perderse una rueda de prensa y le amenazó con más sanciones si volvía a suceder. Osaka sintió que era injusto el trato ante su enfermedad -- confesando haber sufrido de depresión desde 2018 -- y abandonó el Grand Slam, algo inesperado por parte de la atleta mejor pagada del mundo.

En aquel momento Osaka se convirtió en portavoz de la salud mental. Declaró brillantemente en una entrevista con la revista Time, que este mes la nombró Atleta del Año 2021: "Está bien no estar bien".

Pero cuando volvió a la vista pública en los Juegos Olímpicos de Tokio para encender el pebetero y jugar por primera vez en dos meses, muchos la criticaron cuando perdió en la tercera ronda... aún cuando explicó que sucumbió ante la presión. Imagínense ustedes ser la máxima esperanza nacional en unos Juegos Olímpicos celebrados en su país. De por sí es una propuesta abrumadora, pero para alguien que sufre de depresión y ansiedad -- como Osaka -- lo es aún más.

Basado en lo que vivió Osaka, vamos a añadir un dicho sobre la salud mental: "La depresión no se arregla rápido o de una vez". Está clarísimo que no hay una varita mágica que borre los problemas de salud mental.

Tornando nuestra atención a Biles, llegamos a una tercera premisa que este año nos ha dejado, "La ansiedad y la depresión se imponen y no se dejan posponer".

Al igual que Osaka, Biles llegó a Tokio 2020 como la referente de la gimnasia estadounidense. Nadie la podría detener en su búsqueda por el oro... hasta que se perdió en el aire -- los temidos 'twisties' cuando se pierde la conexión entre cuerpo y mente -- y se retiró de inmediato. Diría luego que su ansiedad se debía al caso Nassar, por las secuelas del abuso que sufrió a manos del ex médico de USA Gymnastics, Larry Nassar. Repito: "La ansiedad y la depresión se imponen y no se dejan posponer".

Reflexionó Biles, en un video donde ella habló con su madre y el cual compartió su patrocinador Athleta después de los Juegos de Tokio: "Sé que ayudé a muchas personas y deportistas a hablar sobre la salud mental y a decir 'no'. ... La mayoría de las veces tienes miedo de sentirte tonta, pero he aprendido a lo largo de los años que no pasa nada por pedir ayuda".

Aunque la postura de Biles, sin duda, sirvió para inspirar a jóvenes y adultos por igual, hubo detractores que la criticaron por 'rendirse fácilmente' y no perseverar en la adversidad, por arruinarle la oportunidad de ganar el oro por equipos a Estados Unidos.

Lección uno: "Está bien no estar bien" -- Naomi Osaka

En gran parte de Latinoamérica existe un estigma social sobre la salud mental. ¿Quién de nosotros no ha escuchado a algún familiar o amigo decir, "Jamás iré a un psicólogo" o "Eso de la terapia no sirve"? En mi opinión, esa forma de pensar es anticuada.

Si alguien sufre de ansiedad o depresión, lo primero es reconocerlo. Si no lo reconoce la persona misma, un ser querido o colega le podría hablar y echar la mano. Y la ayuda profesional puede ser importantísima para mejorar. Biles, por ejemplo, se dio cuenta en Tokio que tenía que regresar con su terapista para seguir hablando del trauma que sufrió a manos de Nassar.

Los estigmas culturales y sociales salieron a relucir cuando Biles sufrió los 'twisties' porque mucha gente opinó que ella debió seguir compitiendo pese a su ansiedad, ya que las mujeres negras tienen que trabajar el doble de fuerte que las mujeres blancas para que no piensen que son unas fracasadas. O sea, el estigma social no les dejó ver a ellos que Biles estaba sufriendo de ansiedad.

De forma similar, hay que echar a un lado los estigmas en nuestra cultura que equiparan la palabra 'psicólogo' con 'estar loco'. Una depresión sin tratar es una depresión que solo va a empeorar. En otras palabras, "Está bien no estar bien".

Lección dos: "La depresión no se arregla rápido o de una vez"

No me cabe duda que al principio cuando salieron estas noticias, como aficionados del deporte, nos costó un poco comprender su duración, su cronología. Es parte de lo que Osaka y Biles nos han estado enseñando a lo largo de este año, que tal vez van a volver a sentirse mal una y otra vez -- y no podemos asustarnos o frustrarnos. Su recuperación es un proceso y debemos apoyarlo.

Tal vez alguien pensó: si Osaka ya dejó Roland Garros, ¿por qué no vuelve varias semanas después para disputar Wimbledon?... o, si los abusos a Biles ocurrieron hace años y Nassar ya está en la cárcel, ¿por qué ella no se tranquiliza y compite en los Juegos Olímpicos?

La respuesta es simple: porque "la depresión no se arregla rápido o de una vez"... De hecho, la ansiedad y la depresión pueden durar muchos años. Los síntomas desaparecen y reaparecen con mayor y menor intensidad.

DeMar DeRozan de los Chicago Bulls y Kevin Love de los Cleveland Cavaliers en la NBA comenzaron en 2018, ambos, a compartir sobre las dificultades que han sufrido al lidiar con la depresión a lo largo de sus respectivas carreras. El ex nadador Michael Phelps, atleta olímpico más condecorado de todos los tiempos, no solo contó sobre su depresión, sino que confió que tuvo pensamientos suicidas después de Londres 2012.

Osaka y Biles, valientemente, le pusieron nombre y apellido femeninos al problema que ya conocíamos entre atletas masculinos desde hace varios años: la ansiedad y la depresión entre los atletas que compiten al más alto nivel. Y por supuesto, no se limita a los deportistas sino que ataca a todas las personas por igual sin importar la edad.

Lección tres: "La ansiedad y la depresión se imponen y no se dejan posponer"

Los ataques de ansiedad no avisan. Biles no recibió una advertencia cuando se vio azotada por los 'twisties'. Su entrenador se dio cuenta que en pleno salto en el aparato del caballete, ella lo simplificó durante el vuelo y en vez de ejecutar dos giros y dos volteretas, solo hizo un giro y una voltereta.

Igualmente, para Osaka era imposible únicamente hacer de tripas corazón, competir en Roland Garros, y lidiar con su ansiedad después del torneo. La ansiedad no dice, "Con permisito"; solo te grita cosas como, "Llegué" y "Bum". Y a veces te quiere tumbar por días y semanas a la vez.

Así es, "la ansiedad y la depresión se imponen y no se dejan posponer". Lo que hace falta para luchar contra la depresión y la ansiedad es un ejército de gente que entienda estos trastornos y les diga, "Sé lo que estás tratando de hacer, pero no te vas a vencer".

Encuesta

Concluyo que, gracias a dos grandes del deporte -- la tenista japonesa Naomi Osaka y la gimnasta estadounidense Simone Biles -- y su valentía en este 2021, sí acepto que la salud mental es más importante que un trofeo, que una medalla, que unas calificaciones en la escuela, que un proyecto en el trabajo, que una cita social, que absolutamente todo. Y ustedes, ¿concuerdan o no?