Entre enero de 2014 y julio de 2016, Radamel Falcao García (No. 46 en el ranking World Fame 100 de ESPN) jugó 1857 minutos oficiales y marcó cinco goles. Tras destacarse como uno de los mejores delanteros de Europa durante los años anteriores, el Tigre había fracasado en su paso por Manchester United y Chelsea debido a las lesiones y a la falta de continuidad. Entonces, decidió retornar a Monaco, el club dueño de su pase. Esa fue la mejor decisión de la vida de Falcao.
“He pasado por momentos difíciles; unos se quedaron ahí para apoyarme, otros no, pero esto es para todos. Estoy muy orgulloso de este equipo, de estos jugadores, finalmente podemos decir que somos campeones. Es un sueño para mí, estoy muy feliz", afirmó tras levantar el trofeo de campeón de la Ligue 1 el último miércoles. El crack samario capitaneó a un equipo que desde el inicio mismo de la temporada supo que podía romper la hegemonía de PSG. Y lo hizo de manera lujosa.
El 27 de julio de 2016, Monaco jugó su primer partido de la temporada frente a Fenerbahçe, por la fase previa de la UEFA Champions League. El entrenador Leonardo Jardim sorprendió e incluyó como titular a un futbolista que había jugado desde el inicio solo dos partidos durante el año anterior (y no lo hacía desde octubre). Nadie esperaba demasiado del colombiano, pero a los 42 minutos marcó en su primera ocasión clara y dio muestras de recuperación. Una semana después, en el partido de revancha, volvió a convertir y las miradas desconfiadas se transforaron en respeto.
Luego, con el correr de los días y los partidos, se puso en evidencia lo que solo él sabía: su impresionante carácter y su fuerza de voluntad eran capaces de todo. Entonces, Falcao volvió a hacer lo que mejor hace: goles. Los hizo en la Champions, en la Ligue 1, en la Copa de la Liga y en la Copa de Francia. Fue el máximo goleador de uno de los conjuntos más goleadores de Europa. El Tigre, cuando nadie lo esperaba, estaba de vuelta.
En abril, se publicó un dato impresionante que sirve para describir la trascendencia de este atacante. En el partido de octavos de final de Champions League contra el Manchester City de Pep Guardiola, llegó a 43 tantos en competencias internacionales y se convirtió en el jugador que menos partidos (48) necesitó para llegar a ese número. Por ejemplo, Cristiano Ronaldo tardó 88 encuentros y Messi 64. Radamel los superó a ambos.
"De hacer goles el futbolista no se olvida y es algo que todos llevamos por dentro. La cirugía y la etapa de recuperación quedaron atrás y hoy estoy bien, estoy sano, porque de jugar no se olvida uno y es algo natural que sale de adentro. Nunca pensé en abandonar el fútbol". Pocos deportistas de elite han pasado por una inactividad tan larga y han vuelto al primer nivel de la forma en la que lo hizo Falcao. Su coraje y amor propio le permitieron dejar atrás los malos momentos y su gran talento es la razón de su renacer futbolístico.
En la temporada 2016/2017 de la Ligue 1, Falcao anotó 21 goles en 29 partidos (22 como titular). En promedio, es un tanto cada 92 minutos. Finalizó como el máximo artillero de su equipo y en el tercer lugar de la tabla general del torneo francés, detrás de Edinson Cavani y Alexander Lacazette. Además, marcó dos tantos en las Copas francesas y siete en la Champions, para un total de 30. Son cifras de su juventud.
Además de los fríos números, el crack samario supo reverdecer su idolatría en Colombia. Durante toda la temporada, los televisores de su patria se encendieron para ver a Monaco como si fuera la Selección. El país celebró como propia la conquista de la Ligue 1 y el momento en el que levantó el trofeo fue una especie de redención colectiva. Como si su regreso fuera en realidad un triunfo del fútbol nacional al completo.
Otro aspecto importante de su extraordinaria temporada fue su rol de líder en Monaco. Capitán indiscutido desde el comienzo del ciclo, condujo a un plantel que comenzó con objetivos más modestos pero que comprendió muy rápido que era capaz de ir por todo. También, aconsejó y enseñó a una de las nuevas estrellas del fútbol mundial. El propio Kylian Mbappé lo explica muy bien: “Creo que soy el jugador más afortunado de nuestro equipo porque estoy en el inicio de mi carrera y puedo jugar junto a un delantero como Radamel. Ha marcado la historia del juego y ha marcado muchísimos goles".
