Pros y contra de la actividad física en tiempos de coronavirus

La mascarilla, nuevo accesorio para correr Getty Images

Casi tres meses de cuarentena, sin poder dejar el hogar más que para comprar víveres o ir al banco. Esa es la situación de casi todos los peruanos. En este contexto, el Estado emitió un decreto ley que permite salir a correr desde el 3 de junio, en el que menciona la utilización obligatoria de la mascarilla y la prohibición de alejarse a más de tres kilómetros del domicilio.

Desde esa fecha, este servidor ha salido a correr cuatro veces por la ciudad de Lima y en todas ha respetado las normas indicadas por el Estado. En estos días corriendo, he notado que no es lo más cómodo el uso de la mascarilla, pero no es imposible correr con ella. Es vital en mis actividades buscar un momento para salir a correr porque la realidad es que la sensación que genera ejercitarse al aire libre tras estar tanto tiempo sin tener mucho movimiento ha sido tan satisfactoria que logra que la incomodidad del uso de la mascarilla pase a un segundo plano.

Para entrar en detalle, usé mascarillas de tela que son avaladas por el Ministerio de Salud (MINSA). El primer día corrí cinco kilómetros, de los cuales dos y medio fueron por el malecón, donde hay gente ejercitándose, montando bicicleta, patinando o paseando niños, pero no es un tráfico incómodo. Cuando me cruzo a una persona trato de girar la cabeza para no respirarle en la cara o no respirar lo que ellos exhalan. En el primer recorrido, fue imposible no encontrar espacios sin gente y bajar la mascarilla para tomar alguna bocanada grande de aire -esto lo hice tres veces-, pero sin duda era algo más psicológico por el sudor que se generaba en ese sector, que por alguna asfixia verdadera.

Luego, la incomodidad fue disminuyendo tanto que, en el cuarto día, corrí siete kilómetros y no tuve necesidad de bajar la mascarilla en ningún momento. Pero sí sentí la necesidad de caminar un buen tramo de esos kilómetros por el tema de la falta de correr en los últimos tres meses. Quizás la vida ahora es muy complicada y correr o ejercitarse nos cuesta por todo lo que vivimos, pero creo que tratar de acercarnos más a lo cotidiano dentro de las medidas de seguridad y salubridad es algo que nos puede servir mucho para afrontar esta terrible situación.

Por eso, si pueden, recomiendo que intenten salir a correr. Si están inseguros por el contagio, pues ubiquen una hora muy temprana o nocturna, algún parque vacío y corran un poco. Particularmente, debo aceptar que pensé que iba a tener miedo de cruzarme a gente porque había leído que hay chances de quedar contagiado por correr, ya que si alguien cerca de ti expulsa el virus puedes adquirirlo, pero en la práctica no sentí en ninguna ocasión que pueda ocurrir eso, ya que siempre mantuve distancia de otras personas y cuando me cruzaba con alguien, siempre había una forma mutua de que uno se aleje unos metros a la izquierda y el otro a la derecha y, adicionalmente, yo giraba la cara un poco. De lo que sí estoy seguro, es que los cuatro días después de correr, mi mente fue otra.

Cabe resaltar que yo no habituaba correr constantemente, por lo que conversé con dos personas que sí lo hacen. El primero fue Roberto Vidaurre, de 54 años, corredor amateur habitual que mencionó que no siente que sea recomendable correr con mascarilla, que la oxigenación no es la mejor de esta forma para lo que se necesita al correr, pero que él eligió salir muy temprano a una zona sin gente y que cada vez que podía, cuando estaba solo, se bajaba la mascarilla para poder respirar de mejor forma. Roberto también contó que correr después de tanto tiempo le ha significado demasiada alegría, que ha bajado la intensidad para poder acomodar los músculos y las piernas, pero que sintió la sensación de correr, las endorfinas y sobretodo la de volver a practicar una actividad que realizaba constantemente.

Además, le pregunté sobre el miedo de contagiarse por salir a correr, pero coincidió en lo mismo que sentí yo: si sigues las recomendaciones de las mascarillas, distanciamiento y sentido común, no hay temor de contagiarse. Por último, Roberto recomienda correr con el debido cuidado y aconseja que, si hay temor de salir a correr, lo hagan en horas muy tempranas o en zonas donde no habitúa correr nadie si es que uno necesita tranquilidad de no contagiarse.

También conversé con Maitte Torres, una de nuestras máximas representantes de atletismo en Perú y, seguramente, una de las personas que más kilómetros tiene corriendo en el país. Ella mencionó que buscó una de las mascarillas más livianas para tratar que entre la mayor cantidad de aire que ella necesita al correr y, aunque fue un poco difícil hacerlo, cree que podrá adaptarse rápido. Sobre la sensación de salir a correr después de mucho tiempo, comentó que se sintió demasiado bien de estar al aire libre con la naturaleza, sintió liberación de mucha carga del encierro y no negó que sus músculos aún están muy oxidados después de tres meses sin correr, pero valió la pena el esfuerzo y el dolor momentáneo.

A Maitte también le pregunté si sintió temor de contagiarse cuando salió a correr y me respondió que no, que buscó una hora sin mucha gente y un lugar amplio para no cruzarse con nadie y que fue muy tranquilo. Por último, ella también recomienda a las personas que corran, para que así puedan liberar la carga y el estrés que genera el confinamiento, siempre y cuando sigan las recomendaciones para evitar algún tipo de contagio. Hay que ser conscientes de que seguimos batallando con este virus.

Es así como trato de contarles un poco las sensaciones de tres personas, dos que si corren en distintas exigencias y este humilde servidor que no tenía catalogado correr como una de sus actividades favoritas. Espero que si tenían ciertas dudas de salir, pueda ayudarlos a tomar una decisión.