De la gloria en la URBA al duelo por el Súper Rugby Américas: el reencuentro de Newman en la Catedral

Caminaron juntos, abrazaron la gloria y escribieron la página más dorada de la historia de su club. Todo lo bueno que el rugby puede ofrecer, Lucas Marguery y Santiago Marolda lo vivieron codo a codo en 2025. Sin embargo, el profesionalismo suele escribir guiones inesperados, y esta vez les propuso uno de caminos encontrados: un reencuentro bajo los palos de la Catedral en el triunfo de Pampas ante Peñarol por 34-3 el viernes, por la fecha 7 del Súper Rugby Américas 2026.

El escenario no podía ser más simbólico. La última vez que habían pisado juntos el césped del CASI, se retiraron con los brazos en alto y una vuelta olímpica grabada en las pupilas tras vencer al SIC. Ese día, le regalaron a Newman el primer título de su historia en su 50° aniversario. Hoy, el destino los devolvió al mismo pasto, pero con camisetas diferentes y la misma hambre de siempre.

Marguery comanda hoy el juego de un Pampas donde se siente como en casa, rodeado de socios de siempre como Faustino Santarelli y Jerónimo Ulloa. Enfrente, con la entrega que lo caracteriza, estuvo Marolda, asumiendo el desafío de ser la chispa del Carbonero uruguayo. Fue un bautismo de fuego: 80 minutos donde los hermanos de camiseta tuvieron que aprender a ser rivales de franquicia.

“Yo creo que por ahí el resultado opaca un poco lo que fue el desarrollo del juego", analizó Marolda con la hidalguía de quien no se rinde. "No hicimos un mal partido. Al final se escapó cuando se abrió, pero hay mucho para corregir y saber que estamos en el camino”. Marguery, desde la base, coincidió en que la paciencia fue la llave: “El equipo estuvo bajo control. Cuando se destrabó lo fuimos a buscar y en esos últimos 20 minutos, con todo el laburo previo, se abrió un poquito más”.

Pero más allá de los puntos, el roce profesional dejó sus marcas y sus aprendizajes. Marolda, con la frescura de quien descubre un nuevo mundo, soltó sobre el SRA: "Los contactos son un poco más duros. El ritmo es un poco más rápido. Igualmente la URBA creo que tiene equipos muy aceitados con muchos años de ruedo y el nivel está bastante a la altura".

Del otro lado, la responsabilidad pesaba diferente. Marguery, quien portó la cinta de capitán en Newman durante cuatro temporadas, ahora hereda el mando en la franquicia argentina ante la adversidad: "Lamentablemente por la lesión de Juan Cruz Pérez Rachel me toca ocupar el rol de capitán. Intento ser lo más genuino y lo más auténtico posible y todo lo que viví en el club, intentar traerlo a Pampas, con mi forma, con mi personalidad y creo que es un poquito el desafío".

Al final, cuando el silbato apagó la intensidad, aparecieron las sonrisas. Porque la Catedral siempre guarda un eco de los momentos felices. “Haber salido campeón acá siempre te deja un gustito especial", confesó Marolda mirando las tribunas. “Estuvo muy divertido”, acotó Marguery, recordando cuando se vieron frente a frente durante el juego: “Tuvimos ahí un cruce en una patada que por suerte no me intentó pisar porque me dejaba pagando; me intentó venir así de guapo y no pasó”.

Marolda no se quedó atrás y recordó, entre risas, esa jugada típica que el nueve suele intentar en el club: “Hizo una que hace siempre en Newman, en los 5 metros intentó mandarse y lo mandaron para atrás”. Al cierre, la postal fue inevitable. Santarelli y Ulloa se sumaron para que el grupo de chat de Newman tuviera su prueba fehaciente. En esa charla digital, esta vez, fueron tres contra uno. “Sí, lo liquidamos”, bromeó el capitán de Pampas mientras posaba para la foto, esa que servirá para recordar la noche en que la Catedral los volvió a unir, aunque sea por un rato, en veredas opuestas.