Ahí va este CASI: titubeante, batallador, arrollador, indeciso, incisivo y fulminante. Todo le cabe a este equipo que sorprende por donde se lo mire, porque contra Belgrano, en el triunfo 27-25 por la 23° fecha del URBA Top 12 Copa Macro, volvió a mostrar esa doble cara ante un férreo rival que sufre del mismo síntoma, pero más acentuado. La Academia tiene un don que lo mantiene ahí arriba y exhibe 10 triunfos en los últimos 11 partidos, de los cuales 4 son en fila para esperar por el SIC el próximo sábado.
Ese corazón con arritmia encuentra la cura para todos los males en una entrega enorme que se infla con el correr de la adversidad para transformarse en el oxígeno que vuelve todo a la normalidad. Es el mismo CASI de los primeros 10 minutos que perdía 14-0 que aquel que en el final fue una topadora en el maul, receta que le dio dividendos a lo largo de la tarde bajo el sol radiante que brilló en San Isidro para iluminar la Catedral, y que a la postre significó la victoria. “Para ganarnos nos tienen que matar. Si nos van a dejar a medias, que se cuiden porque la vamos a pelear hasta el final, Así fue y ganamos. Es importante seguir ganando”, afirma el medio scrum Joaquín Sánchez.
El torneo, a falta de tres fechas, tiene solamente a Newman (99 puntos) con su boleto asegurado para las semifinales. Atrás viene el CASI (82), que la próxima fecha tendrá que ir hasta Boulogne para jugar el clásico ante el SIC (75), que también pugna por un lugar entre los cuatro mejores. Alumni (76) e Hindú (74) se frotan las manos al ver que uno de los dos (o ambos) dejará puntos en el camino en la feroz lucha de grandes.
“Tenemos que hacer foco en el juego. Creo que ahí tenemos mucho para mejorar y lo bueno que sabemos hacerlo. Pero me llevo también la actitud del equipo, de no bajar los brazos, creo que es muy importante en esta instancia”, analiza el salteño Juan Akemeier, que con su patada fue el héroe el pasado sábado, y agrega que se viene “una semana muy linda”.
Como en plena primavera, donde la naturaleza renace tras la tormenta, en San Isidro florecen las certezas justo a tiempo: reverdece la ilusión y el equipo saca a relucir su linaje en las situaciones límite. “Podemos tener altibajos, podemos ser los primeros, podemos ser el equipo que empieza perdiendo 14 a 0, puede ser el equipo que te lo da vuelta faltando 5 minutos, pero somos el CASI y vamos a ir adelante”, afirma Joaquín Sánchez y define lo que sostiene al equipo en el segundo lugar del torneo: “el físico, las formaciones fijas y la defensa es lo mejor que tenemos y después cuando tenemos la pelota en la mano nos largamos a jugar y somos buenos y no nos pueden frenar”.
La semana ya empezó y será distinta: el clásico monopoliza todas las charlas hasta el sábado. Ignacio Larrague (autor del try del triunfo ante Belgrano) tiene en claro que no es un partido más, pero también ve dónde tiene fortalezas su equipo. “Uno de los grandes detalles que capaz nos hace la diferencia es tener una intermedia que es buenísima y tener desde el banco jugadores que vienen y empujan al equipo y lo hacen mejor”.
“Si hay algo que no puede fallar en el clásico es la actitud”, describe Larrague a la hora de ir a visitar al zanjero, y añade que también es muy importante “la toma de decisiones en términos de hacer lo que en la semana nos dicen los entrenadores que en general es siempre lo que pasa en el partido y estar concentrado de hacer eso. Cuándo patear, de qué forma, cómo jugar los line, cómo jugar los ataques. Es eso, estar concentrado”.
La previa comenzó a vivirse con el pitazo final y el festejo desatado tras la victoria ante el Marrón. Toda la Catedral ya vibraba en sintonía con el choque que se viene; allí fueron los jugadores a celebrar con su gente para que el idilio vuelva a florecer en esta primavera de rugby. El CASI sabe que depende de sí mismo y que, si logra imponer en Boulogne la actitud y el juego demoledor que mostró en el final ante Belgrano, tendrá los argumentos necesarios para sortear un escollo importante y continuar su camino.
