Serena vs. Venus: la rivalidad que marcó una época

Las hermanas Williams se adueñaron de las luces del circuito durante largos años. Protagonizaron batallas individuales, compartieron espacio en dobles y levantaron copas a montones en todas las competencias y modalidades posibles.

En individuales, la rivalidad entre Venus (17 de junio de 1980, California) y Serena (26 de septiembre de 1981, Miami) se extendió en una historia con más de treinta capítulos: de los 31 partidos que disputaron a lo largo de sus memorables carreras, 19 decantaron a favor de la menor de ellas y 12 para la mayor.

Quien abrió el conteo fue Venus en 1998. En la segunda ronda del Australian Open superó en sets corridos a su hermana y se dispuso a estirar la racha durante dos encuentros más. Poco tiempo pasó desde entonces hasta que Serena se cobró la revancha. En la primera definición que se cruzaron, en la Grand Slam Cup, aquella competencia a la que llegaban las mejores jugadoras de la temporada, apabulló las esperanzas de su hermana mayor con una victoria a tres mangas.

Sin embargo, de todos esos capítulos de colección, lo que más destaca son los encuentros en finales de Grand Slam. La primera de las nueve disputas en terreno de gloria fue en el US Open 2001. Dos años atrás, Serena había inaugurado su palmarés allí mismo pero desde entonces no había podido pisar otra instancia de tal magnitud. En una circunstancia completamente diferente se encontraba Venus, que llegaba a esa final con tres de sus siete títulos ganados durante el período 2000-2001.

En Nueva York, la entonces múltiple campeona se quedó con la primera gran cita decisiva pero no sabía lo que tenía preparado el destino de cara al futuro. Luego de esa batalla, Serena revirtió la situación y venció a su hermana en cinco finales consecutivas desde 2002 hasta 2003. Años después, el círculo se cierra de manera asombrosa: ambas se derrotaron mutuamente para levantar sus últimas coronas de Grand Slam: Venus en Wimbledon 2008 y Serena en el Australian Open 2017.

A los 31 encuentros que las tuvieron como protagonistas de cada lado de la pista, se sumaron también los títulos como equipo en dobles. Una hermandad competitivamente inquebrantable que levantó 14 campeonatos en eventos Major, repitió oro olímpico en tres ocasiones -Sídney 2000, Beijing 2008 y Londres 2012- y que, al igual que en singles, ocupó el trono en el ranking doblista a lo largo de unas cuantas semanas, ratificando el dominio y la fortaleza que acarrearon en todas las categorías posibles.