Cada vez son más los deportistas que se animan a hablar sobre la salud mental. Esta vez, la griega Maria Sakkari (5° del mundo) se animó a contar su propia experiencia.
Sakkari dijo que comenzaron los “días más oscuros” cuando llegó al N°3 del ranking, su mejor ubicación histórica: “Fue una situación nueva para mí este año porque, obviamente, viniendo de un país que es muy pequeño, tienes todas las expectativas, todos los ojos puestos en ti y luego sientes que tienes que actuar todas las semanas, así que vas a los torneos pensando: 'Tengo que ganar todos los partidos´”.
Tom Hill, su entrenador, dio detalles de cómo se sentía en aquel momento: “Comenzó a tener ataques de pánico y se alejó de todo su juego, olvidó por completo cómo se suponía que debía jugar, se alejó de sus rutinas, se distanció de todos. No quería salir de la cama. Ha sido un momento muy difícil para ella”.
Luego del WTA de Ostrava, la tenista griega decidió retomar con una psicóloga deportiva a la que ya había acudido en el pasado: “Creo que probablemente fue la mejor decisión que he tomado. Ella me ha ayudado mucho en el pasado y ahora me ha ayudado nuevamente solo para superar este lugar difícil y oscuro en el que me encontraba. Es increíble. Ella me ha ayudado mucho en muchas cosas, solo para encontrar mis rutinas y simplemente para encontrarme a mí misma de nuevo. Estoy muy agradecida de tener una persona como ella a mi lado”.
La peor parte parece haber pasado y ahora Sakkari disfruta de su presente. En el WTA 1000 de Guadalajara hizo una promesa: si se clasificaba a las WTA Finals, su madre y su abuela se unirían a ella para acompañarla en este certamen. Finalmente, lo logró y en Fort Worth no solo disfruta de su tenis (se tomó revancha de la final en Guadalajara ante Jessica Pegula), sino que también disfruta de la compañía de su familia.
