No es un trabalenguas ni un juego de palabras. Es la pura realidad y es tan cercana que sorprende. En Turín, Stefanos Tsitsipas podría llegar a tope. Es decir, en la cima del ranking mundial. ¿Cómo es eso? Lo tiene a tiro si gana las Finales ATP de manera invicta. Significa que depende de sí mismo. No es imposible y lo sabe.
Campeón en Monte-Carlo por segundo año consecutivo, la temporada del griego no fue de las mejores en tres de los cuatro Grand Slams, cumpliendo solo en el Australian Open, al llegar a semifinales. Se vio sorprendido por la estrella naciente de Holger Rune en Roland Garros y ofreció una mala imagen tanto en Wimbledon, perdiendo contra Nick Kyrgios en tercera ronda, como en el US Open, donde el colombiano Daniel Galán evidenció sus fragilidades.
Sin embargo, el jugador que más partidos jugó en todo el año (82) y también el que más victorias consiguió (60) se presenta en Italia con la inesperada opción de terminar el año como número 1 del mundo algo que lo pondría de cara a una posición de honor verdaderamente histórica.
