Djokovic está a pleno y llega como amplio favorito a las Finales ATP

La única deuda: su caída en Roland Garros Getty Images

Con una altísima regularidad, su nivel le abrió las puertas a un año inolvidable, el mejor de su carrera y uno de los más exitosos de los últimos tiempos en el circuito ATP. Novak Djokovic tuvo un gran recorrido en 2015, con marcas de primera.

UN COMIENZO ESPECIAL
El inicio mismo de la temporada no fue, justamente, el más feliz. Es que en Doha hizo cuartos de final y fue, de sus 15 torneos jugados, el único en el que no llegó a la final. Su verdugo fue Ivo Karlovic, el gigante croata, dueño del récord de aces, quien le conectó 21. Lo llamativo, por tratarse de Djokovic, el dueño de la mejor devolución, fue que no pudo generar una sola chance de quiebre.

Esa caída fue dura para él, al punto de que quedó con frente a frente negativo (1-2) ante Karlovic, un caso poco usual para él. Al fin de cuentas, de las cinco derrotas que padeció este año, esa fue la única ante un rival fuera del Top 10, ya que su rival era 27º.

SU "CRISIS DE 20 MINUTOS"
La revancha personal llegó muy rápido: Nole ganó el Abierto de Australia por quinta vez, marca inédita en la era profesional. Con la copa en sus manos, fue interrogado por su estado físico, ya que dejó dudas en ciertos tramos, aunque terminó con un rotundo 6-0 sobre Andy Murray en el cuarto set de la final. Negó haberse acalambrado y sufrir dolores en un tobillo: solo habló de cansancio.

De hecho, el campeón expuso lo que vivió entre el segundo y tercer parcial. "No pedí asistencia médica. Me sentía débil. Fue una crisis física de 20 minutos. Yo no quiero abandonar ni darme por vencido y pensaba que iba a conseguir la fuerza necesaria. Cambié y me permití", explicó. Tras ese lapsus, logró 12 de los últimos 13 games del partido.

Ese desenlace dejó mucha tela para cortar. Martina Navratilova y Mats Wilander criticaron su postura y Bogdan Obradovic, capitán serbio de Copa Davis, salió al cruce: "Deberían estar avergonzados. Les molesta que Novak venga de un pequeño país como Serbia". Y remató contra el sueco: "Si compitiera en esta época, él sería un jugador tipo Dolgopolov, sin chances de ganar un Grand Slam".

LA ESPINA DE ROLAND GARROS
Tras festejar en los primeros cuatro Masters 1000 que jugó, siendo el único en hacer tres veces el doblete Indian Wells-Miami, llegó a París. "Estoy en mi mejor momento", lanzó, feliz con su presente. Sostuvo que este año no se tomaba como una obsesión ganar el único gran torneo pendiente. Tras seis derrotas en Roland Garros ante Rafael Nadal, se desquitó y eliminó al rey del clay en cuartos. Sin dudar, el Nº1 salió a aclarar: "Es una gran victoria, pero quiero el título. A eso vine".

El sueño del Grand Slam de carrera se le frustró ante Stan Wawrinka. La semi contra Murray debió continuar el sábado, la definió en cinco sets y no tuvo día libre previo a la final. "Sacaré las fuerzas que me quedan", dijo, tras sentirse agotado. Le ganó el primer set al suizo, pero luego cayó en cuatro y no pudo ser el octavo hombre en conquistar los cuatro Majors.

Y otra vez apareció Obradovic en escena. Y apuntó sus dardos hacia el equipo de Djokovic. "No me gustó ver a Becker sin reacción, como desinteresado, sin apoyarlo. Conociéndolo a Novak, sé que necesita esa interacción como desafío. Tiene demasiada gente alrededor y eso satura. Va a tener que cortar algunos lazos", aseguró. Luego, el capitán no contó con el Nº1 en la visita -y derrota- en cuartos en Argentina.

DOS ALEGRÍAS ENORMES
La revancha, otra vez, la tuvo a la vuelta de la esquina. Es que se coronó por tercera vez en Wimbledon y novena en los Grand Slam. Djokovic fue consultado por cómo se ve con respecto a las marcas tope, la de Roger Federer de 17, y la de Nadal y Pete Sampras, de 14. "Sería algo increíble. Todavía estoy muy lejos de ellos. Hay un largo camino por delante", dijo quien se ve más maduro como tenista y persona, muy feliz con su hijo Stefan.

Así, dejó atrás el mal trago de París. "Teniendo en cuenta dónde estaba mi estado de ánimo hace cuatro semanas, suena increíble ser otra vez el campeón de Wimbledon", contó tras su victoria sobre Federer. Y, para ir cerrando el capítulo del Abierto de Francia, no dio vueltas: "Nadie sabe qué hubiera sido de mi temporada si ganaba Roland Garros. Todo pasa por algo. No tengo nada para reprocharme", explicó.

Y meses después fue más allá: "Roland Garros siempre es una enorme prioridad. Pero tal vez haber ganado este año me hubiera dejado ya satisfecho. Haber perdido me hizo volver con más ganas en Wimbledon y el US Open". Justo en Nueva York volvió a superar al suizo en la definición, tras la caída en la final de Cincinnati. "Llegué a dos dígitos. Es especial", remarcó con una sonrisa. Y agregó: "Tengo 28 años y voy a seguir adelante con el mismo estilo de vida. Eso me llevó al lugar que ocupo hoy".

LA GRAN RECTA FINAL
"Fueron las dos mejores semanas de mi carrera. Estoy feliz, es mi mejor año, incluso por encima de 2011", contó tras imponerse en Shanghai, y venía de triunfar en Beijing. Así, el serbio ganó 38 de los últimos 39 partidos que disputó en China, con nueve títulos. Es tan inolvidable su 2015 que por primera vez jugó las cuatro finales de Grand Slam de una temporada y fue el único que obtuvo seis Masters 1000 en un año y que disputó más finales seguidas de ese nivel, con nueve al hilo en total (desde París 2014).

El serbio obtuvo 10 títulos esta temporada y ya empató su mejor marca, de 2011. Ahora llega a Londres en busca del 11º, invicto en 22 partidos. Como si fuera poco, logró el récord de premios de un jugador en un año, con 16.700.000 dólares. Y consiguió su marca tope de triunfos en un año y menos caídas: su balance es 78-5. Otro plus de auténtico Nº1: llegó a lograr la mayor cantidad de puntos como líder del ranking, con 16.785, y sacó la mayor diferencia sobre el escolta, de 8.535 sobre Murray el mes pasado.

Ahora llega a las Finales ATP con 14 finales jugadas seguidas, marca inédita de un hombre en un solo año, ya que dos lo superaron pero en tramos de dos años distintos. Ya con la unión con Becker confirmada para todo 2016, el serbio está contento y pisa Londres con plena confianza y un juego muy sólido. Con cuatro coronas de Maestro, incluyendo las tres últimas, es el hombre a vencer. Sin ninguna duda.