Johnny Báez, leyenda del Real Madrid Básquetbol, fallece a los 86 años

Johnny "El Indio" Báez, con el balón, fue el mejor anotador de los Panamericanos de Chicago en 1959. Suministrada

Johnny Báez, uno de los mejores jugadores puertorriqueños de todos los tiempos, que ayudó al Real Madrid a ganar dos títulos de liga, una Copa de España y a establecer "un nuevo concepto de pívot" en el basquetbol español, falleció el jueves en Puerto Rico, según varios reportes. Tenía 86 años.

Conocido en la isla caribeña como 'El Indio', Báez, jugó 17 temporadas con los Cardenales de Río Piedras en la Liga Superior de Baloncesto de Puerto Rico, a quien ayudó a ganar cuatro campeonatos (1955-57 y 1963), según informó el historiador Carlos Uriarte. Fue tres veces campeón de anotaciones y Jugador Más Valioso en 1957, 1963 y 1964.

A nivel internacional, fue miembro del equipo de Puerto Rico en dos Juegos Olímpicos, incluyendo el que finalizó en cuarta posición en Tokio 1964. Además, fue el mejor anotador de los Juegos Panamericanos de Chicago 1959 con 24.3, en donde Puerto Rico consiguió su primera medalla de plata a nivel continental y figuró en el equipo que logró bronce cuatro años más tarde en Sao Paulo 1963.

Jugó tres años con el Madrid, en donde fue pieza clave en los equipos que ganaron la liga en 1958 y 1960, además de la Copa de España en 1960. La página de basquetbol del equipo apunta que su presencia "marcó un antes y un después en el baloncesto español".

"Rápido, coordinado, dotado de un gran salto, con facilidad en el tiro y muy elegante. Así se podría definir a Juan Ramón Báez Mariño, Johnny Báez, cuyo juego nada tenía que ver con el de la mayoría de pívots de la época", lee el portal de basquetbol del Real Madrid.

"La salida del Real Madrid de otros puertorriqueños como (Freddy) Borrás y (Willo) Galíndez dejaba a los blancos ávidos de una nueva figura para relanzar al equipo. El propio Galíndez recomendó a Báez tras ver una exhibición suya con el Río Piedras en Puerto Rico... Al margen de los títulos, el legado del caribeño reside también en los nuevos conceptos del juego que aportó. Demostró que un pívot podía hacer muchas más cosas que simplemente coger rebotes".