De lo más improbable, al título de Serie Mundial: Minnesota Twins, 1987 y 1991

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Jack Morris dominó a los Braves en el Juego 5 de la Serie Mundial de 1991 (1:24)

En el Juego 7 de la Serie Mundial de 1991, Morris lanzó blanqueada de 10 entradas mientras los Twins ganan el título en una victoria por 1-0 contra los Braves. (1:24)

Minnesota Twins fueron dos veces campeones en cinco años. En 1987 vencieron los momios y en 1991, luego de rubricar una racha de 15 victorias en fila que los llevó a la cima divisional revirtieron la campaña de 1990 que resultó catastrófica. Aquí te presentamos a los Twins que, pese a no ser favoritos, alcanzaron la gloria en dos Clásicos de Otoño.

1987

Contra los pronósticos, los Twins conquistaron su primer título de Serie Mundial en 1987, al superar en siete juegos a los St. Louis Cardinals. Se convirtieron en el primer club en conquistar un anillo con sólo 85 victorias en la temporada regular, la cifra más baja de triunfos para un club ganador del Clásico de Otoño desde que Grandes Ligas expandió su rol de juegos a 162 encuentros, en 1961.

En realidad, éste fue el segundo título para la franquicia que se coronó en 1924 con el nombre de los Washington Senators.

El club fue dirigido por el oriundo de Graceville, Minnesota, Tom Kelly, quien se convirtió en el quinto manager en la historia de Las Mayores en conquistar el título en su primera temporada completa como piloto, pues él arribó al timón de los Twins en septiembre de 1986.

Estos Twins tuvieron un récord desastroso en gira de 29-52; sin embargo, marcaron diferencia en casa con 56 triunfos, la mejor cifra de la Liga.

Este equipo contó con el súper estrella Kirby Puckett. Así como con peloteros de primer nivel como Kent Hrbek y Bert Blyleven.

Puckett fue líder de imparables de la Liga Americana, con 207, y concluyó tercero en las boletas de votación como Jugador Más Valioso. Ese año obtuvo su segunda de 10 convocatorias al Juego de Estrellas.

Hrbek era un consentido de la afición, máxime que era originario de Minneapolis. En esa temporada, el primera base fue de los peloteros mejor pagados del club, con $1.3 millones de dólares. En 1987 rubricó su mejor temporada en cuadrangulares, con 34, y produjo 90 carreras, además de un promedio de .285.

En el pitcheo hubo dos ases, el primero de ellos fue el holandés Bert Blyleven, miembro del Salón de la Fama, entonces un veterano de 36 años, quien en la década de los 70 irrumpió en el beisbol con Minnesota y, tras pasar por otras franelas como Texas Rangers, Pittsburgh Pirates y Cleveland Indians, regresó en 1985 al equipo de las ciudades gemelas. En 1987, el derecho tuvo récord de 15-12 con promedio de 4.01.

El otro fue el zurdo Frank Viola, quien en 1987 tuvo marca de 17-10, con 2.90 en el promedio de carreas limpias admitidas. En 1988 tuvo la mejor de sus campañas en Las Mayores, con 24 triunfos y sólo siete reveses, esta temporada comandó el departamento de ganados.

Joe Niekro también fue parte del cuerpo de abridores de aquel equipo. Entre otros nombres se recuerda a Juan Berenguer, relevista panameño de gran experiencia que llegó para la temporada 1987 procedente de los San Francisco Giants.

1991

Los Twins de 1991 resultaron ser un equipo resucitado, luego de la desastrosa campaña de 1990, que concluyeron en el fondo de la división con récord de 74-88.

En 1991, los Twins concluyeron con foja de 95-67, en la cima de la División Oeste de la Liga Americana y se enfilaron a una postemporada memorable que concluyó con una de las mejores Series Mundiales de la historia, al vencer en siete juegos a los Atlanta Braves.

Tom Kelly estuvo de nuevo en los controles de los Twins y contó con siete elementos que estuvieron en el roster del título de 1987: el insigne Kirby Puckett, quien además continuaría labrando su camino rumbo al Salón de la Fama con una gran campaña en la que fue líder de bateo del club (.319) y de carreras anotadas (92). Los otros peloteros que repitieron, fueron: el consentido Kent Hrbek, así como Randy Bush, Greg Gagne, Dan Gladden, Gene Larkin y Al Newman.

El gran baluarte de la rotación abridora fue Jack Morris, quien llegó al club procedente de los Detroit Tigers, club con el que conquistó la Serie Mundial de 1984 y quien fue fundamental en 1991, siendo el Jugador Más Valioso del Clásico de Otoño con dos victorias frente a Atlanta.

Hubo talento joven en ese club como Scott Leius y su versatilidad en el cuadro, Shane Mack en el prado derecho; Scott Erickson con dos decenas de triunfos y el Novato del Año, Chuck Knoblauch, en la intermedia.

Otra de las grandes adiciones al club fue la contratación del jamaicano Chili Davis, quien llegó de Los Angeles Angels y comandó al club en cuadrangulares y carreras producidas, con 29 y 93, respectivamente.

En el pitcheo, Morris fue líder del equipo en ponches (163), Kevin Tapani de efectividad (2.99), Erickson de victorias (20) y Rick Aguilera brindó seguridad en el cuerpo de relevistas, pues consiguió 42 rescates.