JC: 'Yo logré que Morales y Barrera hicieran las paces'

Morales y Barrera han estrechado lazos, al grado de cenar en compañía de sus esposas, algo impensable hace unos meses, luego de que diferencias creadas en un entrenamiento y en una cascarita de futbol los convirtieran en enemigos hace más de 16 años. Cortesía Érik 'Terrible' Morales

MÉXICO - A Julio César Chávez habrá que sumarle otro nocaut, pero éste no sobre el ring.

El tricampeón del mundo puso fin a lo que parecía iba a ser una interminable enemistad entre otros dos grandes del boxeo azteca y ahora se le debería culpar de la amistad que gestaron las figuras Érik ‘Terrible’ Morales y Marco Antonio Barrera.

Hace unos días, en el Thomas & Mack Center de Las Vegas, tuve la fortuna de charlar al final de la función que protagonizaron Manny Pacquiao y Jessie Vargas tanto con Morales como con Barrea.

Al término de la plática, me preguntaron el uno por el otro, porque habían quedado de ir a cenar. ¡Vaya noticia!

Con motivo del duodécimo aniversario de su tercera y última pelea, un 27 de noviembre, la cual, por cierto, ganó el ‘Barreta’ y fue premiada como la mejor pelea del 2004, obviamente lo más sensato hubiera sido recordar el poco cariño y odio significativo que se tuvieron estos dos legendarios peleadores, pero una vez que ello se ha acabado, valdría la pena contar la reciente historia.

“Sí. Yo fui el culpable de que hoy se hablen”, me comentó hace poco Julio César Chávez, de bastante buen humor, como si hubiera logrado una victoria más en su vida, en entrevista que le pude hacer en la presentación de la pelea de su hijo, ‘Julito’, y el alemán Dominik Britsch para el 10 de diciembre en la Arena Monterrey.

“Iba a ser la fiesta de mi hija, Nicole, y quería invitar a los dos, pero sin que se vieran mal”, relató Chávez.

“Días antes de la fiesta los pude reunir, no querían, pero nos reunimos los tres, les pedí que si tenían algo que decirse se lo dijeran, pero que después de muchos años ya era momento de que se acabaran los problemas. Los dos son grandes peleadores y era injusto que no se saludaran. Conmigo acabó la enemistad y nació el amor”, agregó Chávez entre carcajadas.

Barrera y Morales charlaron y acudieron a la fiesta organizada por JC. Semanas después, los dos, acompañados de sus esposas, fueron a cenar a Tijuana y subieron una foto a sus redes sociales que comprobó que la enemistad se había acabado.

Volvieron a cenar en Las Vegas para esa pelea de Pacquiao y esa vez no subieron foto, pero confirmaron que la guerra se había acabado.

A inicios de este año, cuando me tocó la cobertura de la inauguración del Gimnasio José Sulaimán en el Centro Ceremonial Otomí, enclavado en las montañas del Estado de México, platiqué con Érik y con Marco sobre cómo había nacido su enemistad, sin saber que semanas después ello iba a terminar en la lona.

Morales y Barrera “se calentaron” durante una sesión de sparring en el Gimnasio Pancho Rosales de la Ciudad de México antes de que pensaran en enfrentarse por primera vez en el año 2000.

Luego, la animadversión creció cuando ellos y sus equipos de trabajo jugaban una “cascarita”, precisamente en el Otomí, y una dura entrada provocó que casi llegaran a los golpes.

En donde sí llegaron a los golpes fue en el ring y en tres ocasiones.

En la primera, en aquél citado año 2000, en la que protagonizaron la Pelea del Año, Morales derrotó a Barrera en peso Supergallo y en 2002, ya en peso Pluma, fue Marco quien ganó a Érik.

Finalmente, en 2004, hace justamente 12 años, volvieron a ganar la Pelea del Año, pero fue el ‘Barreta’ quien celebró ante el ‘Terrible’.

Una docena de años después de aquel épico tercer pleito, y gracias a JC Chávez, hoy se puede celebrar que Morales y Barrera han limado asperezas y próximamente se les podría ver con proyectos benéficos para el boxeo mexicano.