Ruiz-Joshua 2, las teorías del antes y el después

Andy Ruiz y Anthony Joshua se enfrentarán nuevamente. Será la revancha de la increíble batalla que terminó con el contundente KO del californiano de origen mexicano sobre el triple campeón británico. Falta conocer el día y el lugar, pero ello se sabrá en las próximas semanas. De acuerdo con la intención de Eddie Hearn, promotor de Joshua, ese combate debería ser en Londres.

De acuerdo con Joshua, su interés es que sea en el mismo lugar, el MSG de Nueva York. Lo que piense Ruiz, en este caso, no cuenta. Los dueños del negocio y el contrato, o sea el lado A, siguen siendo Hearn, Joshua y Cía.

Las semanas transcurridas desde la victoria de Ruiz, el pasado primero de junio, han sido una celebración ininterrumpida para el mexicano. Para el británico, mientras tanto, ha sido todo lo contrario. Días de luto, de asimilación de la terrible derrota, de revisión de errores y seguramente, de tomar determinaciones importantes sobre su carrera.

El tiempo por llegar nos dirá como procesa esas determinaciones buscando recuperar lo perdido y resolver los problemas que desnudó la derrota ante Ruiz ¿Cambios en su esquina? ¿Cambio en su preparación? ¿Disminución de su masa muscular en bien de un mejor cardio? No hay nada confirmado, pero el ex campeón debe renovarse para volver a ser campeón.

¿Qué esperar de Anthony Joshua?

Anthony Joshua necesariamente debe aprovechar sus ventajas físicas, especialmente la altura y el alcance. Para ello inevitablemente tiene que mejorar el cardio. Contra un rival de pegada dura y que siempre buscará meterse en la zona corta para lastimar con sus madrazos, establecer la distancia como una primera protección es una obligación.

Anthony Joshua tiene esa tarea por delante que en su caso no parece fácil. Ha pasado una vida construyendo una estructura física que en la teoría previa es más útil para exhibirla en una película, que para resolverle una pelea en el cuadrilátero. La realidad le ha golpeado muy fuerte, Joshua habitaba una burbuja que se desinfló de un momento al otro y debe asumir ese presente.

Seguramente en noviembre o diciembre, cuando tenga lugar esa revancha, veremos al británico con menor tonelaje, seguramente tendrá una mayor movilidad en el cuadrilátero y tal vez realizará un curso acelerado de cuerpeo, buscando la receta para pasar golpes anunciados y previsibles de su rival. Especialmente los lanzados a su parte alta.

A Ruiz deberá acosarlo desde los laterales, al menos intentarlo. Si pretende hacer valer sus veinte centímetros de diferencia en los brazos (208 a 188), necesitará espacio para que ese recorrido tenga la explosividad necesaria y, sobre todo, velocidad. Por eso necesita bajar libras, ganar soltura y darle movilidad a sus piernas.

Imaginamos que, a las mejoras físicas, tendrá que sumar un trabajo táctico encima de su boxeo. Quedó claro que, si a Ruiz lo pelea de la misma manera, volverá a ser noqueado. Si al extenuante cambio de estilo le agrega el inevitable proceso de recuperación emocional y anímica que solo un buen psicólogo podrá desarrollar en un atleta que pasó por una derrota de ese tamaño, las cosas para Anthony Joshua no están nada fáciles.

Sus obligaciones, esta vez, serán mayores que en la pelea anterior. Está obligado a cambiar, está obligado a ganar y ni por asomo se puede permitir la posibilidad de perder o menos que eso, ser noqueado. Se juega el futuro, se juega la carrera y por sobre todas las cosas debe ganar para que gran parte del negocio que gira a su alrededor pueda sobrevivir. No es poca cosa.

¿Qué esperar de Andy Ruiz?

Vamos a olvidarnos de la pelea anterior. No se puede imaginar una nueva victoria de Ruiz basándonos exclusivamente en lo que se vio el primero de junio en el MSG. La primera medida de Ruiz y su equipo es asumir que la revancha será otra cosa, que su rival no será el mismo y que hay circunstancias que lo colocan a Andy en otro escenario, con mayores desafíos y peor que eso, una presión que no tuvo en la pelea anterior.

El nacido en California esta vez subirá como campeón, como primer protagonista y con la obligación de ratificar que lo visto en la primera pelea no fue un mero espejismo. En esa posición de privilegio se verá por primera vez en toda su carrera y es una incógnita imaginar cómo será su comportamiento.

¿Veremos al mismo Andy Ruiz Jr., tomándose a la ligera a su rival y sin una pizca de nervios en su actitud? No es fácil responder. El triple campeón de los pesados tendrá presión encima de su desempeño y peor que eso, tendrá desde lo emotivo la necesidad de responder a tanta expectativa. Ruiz se convirtió de una hora para la otra en el símbolo de una enorme porción de la fanaticada e históricamente quien llega a ese punto de su carrera muchas veces teme decepcionar a quienes lo veneran. Inevitablemente tendrá que lidiar con esos fantasmas.

Al considerar ese aspecto, es bueno preguntarse si la forma en que Ruiz ha manejado su nueva condición de celebridad boxística lo beneficia o lo perjudica. Es difícil percibirlo, solo el manejo mental, la concentración y la manera en que responda a las exigencias que le impone el protagonismo nos dirá si fue un error o un acierto.

Además de la presión emocional y la exigencia de las expectativas, el mexicano deberá subir al ring sabiendo que desde lo boxístico tendrá que planificar otra pelea, contra un oponente que llegará con una nueva estrategia. No le será, esta vez, tan fácil entrar a su zona de confort para soltar golpes de poder en corto ni tampoco tendría vía libre para conectarlo a la zona alta de la cabeza.

Quizás sea temprano para imaginar las alternativas a las que podrá recurrir en su plan de pelea para sorprender al ‘nuevo Joshua’, pero es inevitable señalar que Manny Robles, su entrenador, deberá empezar a trabajar temprano en el diseño táctico de esa pelea y fundamentalmente a trabajar en el equilibrio mental y emocional de su pupilo.

Es por el lado de la confianza en sí mismo que Ruiz Jr. asombró al mundo venciendo al gran favorito. Mantener ese sinodal como bandera, sigue siendo la primera clave para volver a ganar, para volver a noquear y demostrarle al mundo que sus tres cinturones de campeón están en las manos correctas.