Este fin de semana se correrá el primer Gran Premio de F1 en la historia del equipo austríaco sin el inglés como máximo responsable.
El Gran Premio de Bélgica, 13ª fecha del ejercicio 2025 de F1, marcará el inicio de una nueva era en Red Bull: el año 1 después de Christian Horner. El equipo de las bebidas energizantes desembarcó en el Mundial en el GP de Australia de 2005 al comprar Jaguar por un euro más los pasivos al cierre de 2004. En aquella primera competencia en Melbourne, la escudería austríaca presentó a David Coulthard y Christian Klien. El estreno fue bueno, con el cuarto lugar del escocés y el séptimo del austríaco, con puntos para ambos en tiempos en los que premiaba a los ocho primeros. Todo se dio bajo la dirección de Horner, un joven inglés, de apenas 31 años, con un opaco pasado como piloto y fundador, luego, del equipo Arden de F3000.
Con la batuta de Horner, Red Bull disputó 405 carreras, ganó 124, consiguió ocho títulos de pilotos y seis de Constructores, festejó 107 pole positions, sumó 287 podios, 31 dobletes y recorrió 36.194 kilómetros como líder de carreras. La era Horner fue extraordinariamente exitosa, pero llegó a su fin después del pasado GP de Gran Bretaña, cuando la marca anunció el despido con efecto inmediato.
Este fin de semana, sin dudas, el campamento de Red Bull será el más mirado y costará no ver a Horner como máximo responsable. Laurent Mekies fue el elegido para llenar los zapatos del marido de la Spice Geri Halliwell. A los 48 años, el francés nacido en Tours llega al cargo máximo del team austríaco después de haber comandado Racing Bulls (la otra escudería de las bebidas) desde 2024. En su CV de F1 aparecen pasos por la división de motores de Peugeot, por Arrows, Toro Rosso, Ferrari y la FIA.
“Es un privilegio unirme al equipo y nos centraremos en asegurar que todos los talentosos aquí tengan lo necesario para rendir al máximo, porque ya son los mejores. Nos centraremos en eso y en asegurarnos de que la energía de Red Bull fluya por todo el equipo. No subestimamos el desafío que tenemos por delante; necesitaremos a todos y lo haremos juntos. Estoy seguro que, con la contribución de todos, superaremos este desafío”, dijo Mekies.
El francés tendrá varios desafíos grandes para afrontar de manera inmediata. Primero, tratar de que técnicamente el grupo de trabajo logre una mejora en el rendimiento del RB21 para que Max Verstappen tenga opciones de luchar por el título, aunque eso ya parece cosa juzgada con la ventaja enorme que tiene McLaren, tanto en puntos como en performance. También, conseguir que el segundo RB21 (el de Yuki Tsunoda) empiece a sumar puntos. Pero el más importante, sin dudas, evitar la fuga del máximo activo de equipo: el tetracampeón.
Mekies será clave en el rearmado pensando ya en 2026. Para Red Bull será un cambio en la forma de trabajar. Hasta Silverstone, todo pasaba por Milton Keynes y Horner. El inglés tenía los súper poderes que había recibido de Dietrich Mateschitz, el fundador de Red Bull, quien creó y financió el equipo, pero que puso a Horner y a su amigo Helmut Marko a controlarlo. El británico controlaba todo, hasta los aspectos comerciales y comunicacionales. Por algo, atrás de Horner, fueron despedidos Oliver Hughes (era el director de marketing) y Paul Smith (director de comunicaciones) dos laderos de Horner.
El exdirector no rendía cuentas a Austria, sede de Red Bull. La muerte de Mateschitz en octubre de 2022 cambió el escenario. El directorio de la compañía dividió el manejo en dos partes, con Oliver Mintzlaff a cargo de la división de proyectos especiales, donde está el equipo de F1. El alemán, hombre del marketing, despidió a Horner y Mekies deberá rendir cuentas a Austria. Habrá que ver cómo caen los cambios en las bases del team.
Mientras tanto, Verstappen dijo: “Volví a la fábrica la semana pasada para pasar un rato en el simulador con el equipo. Tengo muchas ganas de trabajar estrechamente con Laurent". Justamente la posible salida de Max del equipo fue uno de los motivos para sacar a Horner. El clan Verstappen (fundamentalmente papá Jos) tenía rota la relación con el inglés y su despido se dio en medio de fuertes rumores que apuntan al desembarco de Max en Mercedes.
El primer año de Red Bull después de Horner comenzará este fin de semana. Algo así como ocurrió en Manchester United cuando se fue Sir Alex Ferguson.
