El Titán volvió a la octogenaria categoría después de su intempestiva salida de la del equipo Juncos Hollinger Racing y se presentó en el autódromo de Buenos Aires. “No lo esperaba”, aseguró.
Mientras IndyCar acelera en Madison, por la fecha 13 de su calendario, Agustín Canapino está a 8.943 kilómetros, sentado en un rincón de la oficina del equipo Canning de Turismo Carretera. Así como extraña y casi alocada fue su llegada a la categoría de monopostos estadounidense, también lo fue su intempestiva salida tras la carrera de Toronto. El comunicado del equipo Juncos Hollinger Racing habló de una rescisión de mutuo acuerdo para el cierre del vínculo. En la mochila, el Titán se llevó de su excursión en Estados Unidos una gran temporada debut y un segundo año en el que mostró aprendizaje y potencial, pero sin lograr un gran resultado final. Todo, sazonado con la polémica decisión del team de bajaron de la carrera de Road America en la que fue bajado del coche a 45 minutos del arranque de la actividad, tras una semana de dimes diretes y redes sociales cargadas tras el accidente de Detroit con Théo Pourchaire.
Después de girar en el segundo entrenamiento de la décima cita del Turismo Carretera en el Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires, Canapino volvió a su rincón en la oficina del equipo, instalada en el fondo del box. Ni al baño fue, tanto que hizo pis en una botellita. Ante el pedido de ESPN.com, el Titán acepta la charla. Y, por supuesto, la primera consulta se caía de madura: ¿qué pasó?
“Ya pasó, para mí ya pasó. Mi cabeza está puesta en el TC. Ya di vuelta la página, agradezco a los que me dieron la oportunidad, a la categoría y ya estoy acá. Estoy bien”, arranca Canapino la charla.
-¿Cómo te enteraste de la noticia?
-Fue una resolución de mutuo acuerdo que firmamos y es todo lo que puedo decir.
-¿La confidencialidad son los motivos o simplemente porque son celosos de los contratos?
-Es que no hubo motivos, ni problemas ni novela. Está todo bien.
-¿Estás decepcionado con algo o alguien?
-No, porque fue todo mucho más de lo que imaginé. Obviamente que lo de Road America y cómo se terminó la temporada antes de tiempo, no lo esperaba. Estoy decepcionado por no haber terminado el año, pero así se dio y yo ya di vuelta la página. No hay novela ni problema.
-Si Ricardo Juncos fuera el dueño de la totalidad del equipo y el financista, ¿vos hoy estarías en IndyCar y no acá en Buenos Aires?
-Eso hay que preguntárselo a él, porque a mí Brad Hollinger me mandó un mensaje hermoso, agradeciéndome y hasta invitándome a continuar juntos en algún momento, para ser mi sponsor; un mensaje espectacular. Así que hay cosas que ni yo sé qué pasó.
-Te la cambio, ¿si Hollinger era el único dueño del equipo, hoy estabas allá?
-No lo sé, hay cosas que ni yo sé qué pasó. Yo estaba trabajando, me plantearon unas cosas confidenciales para rescindir el contrato y estuve de acuerdo.
-¿Hiciste autocrítica, pensás que tal vez afuera del auto cometiste errores?
-Hago autocrítica todos los días de mi vida. Puede ser, hoy no me interesa hablar de eso. Pero soy una persona que se equivoca.
-Si se presentara otra chance de ir a IndyCar, ¿la aceptarías?
-Me gustaría volver a correr. Todo sería muy diferente en muchas cosas si lo hiciera de nuevo, nada puntual. Pero me apena no haber podido aprovechar el mejor momento que estaba pasando y usar todo el sacrificio enorme que hice y aprovechar todo lo aprendido. Pero si no se da, al mismo tiempo me sirve porque ahora soy un piloto más completo y una experiencia de vida enorme.
-¿Viste la clasificación de Madison de IndyCar?
-No, pero sí el resumen. Estoy pendiente porque me gusta el automovilismo y soy un fanático. Es parte de la vida, hay cosas muchos peores. Lo importante para mí era la continuidad en el trabajo. A mí me gusta manejar autos de carrera, es mi pasión, es lo que hago, es mi profesión.
-¿Teniendo en cuenta el golpe que significó la salida de IndyCar, no hubiera sido mejor meter una pausa y no estar ya arriba de un TC?
-No, porque yo necesito trabajar para ganar mi plata. De todas maneras, no lo hubiera hecho ni que fuera multimillonario. Porque yo amo estar arriba del auto de carrera, quiero ganar esta fecha. A mí me alimenta la competencia y el automovilismo.
-¿Tu futuro es el automovilismo argentino?
-No sé. Hoy es el TC. Nunca imaginé en mi vida subirme a un IndyCar y mirá hasta dónde llegué, vengo de pelear mano a mano con un tipo como Grosjean. Ahora me enfoco acá, pero si vuelve a aparecer una chance de IndyCar la analizaré.
-¿Hubo ofertas de Estados Unidos, tal vez de otras categorías?
-Hubo algunas posibilidades, pero nada concreto. Pero a mí no me desespera buscar una oportunidad afuera porque el automovilismo argentino me da mucho, es de alto nivel y me encanta. Hoy mi lugar en el mundo es este, mi prioridad es el auto de carrera. Es mi trabajo, yo no vengo de una familia millonaria.
-¿Extrañabas en Estados Unidos el cariño de la gente?
-No extraño nada de todo eso, porque no es mi foco. Yo me hago cargo de todo lo que pasa, me encanta, lo disfruto y le doy todo el tiempo posible, pero mi foco es ser piloto de autos de carrera.
Para el cierre, quedó un tema doméstico, porque su vida estaba armada en Estados Unidos y debió hacer la mudanza de vuelta a la Argentina. “Me traje casi todo, la mayoría ya está. Me ayudó Palou con sus contactos en DHL. Tenía muchas cosas en casi dos años”.
Después de la charla, el Titán se sube a su Chevrolet y clava el segundo mejor tiempo en la clasificación. Casi como si nunca se hubiera ido.
