Carlo Confalonieri dejó el retiro para ser el mejor receptor de la ONEFA

Carlo Confalonieri supo reponerse a los momentos complicados para llegar a ser estrella de Borregos CCM y el mejor receptor de ONEFA


Cuando Carlo Confalonieri se sintió listo para volver a jugar futbol americano, lo hizo convencido de que, finalmente, había salido victorioso de la batalla más complicada: la de vencerse a sí mismo.

Confalonieri Wallace, jugador de Borregos Campus Ciudad de México (CCM), es en la actualidad el mejor receptor de la Conferencia de los 14 Grandes de la Liga Mayor, lo que ha logrado a pesar de que durante dos años y medio decidió alejarse de los emparrillados.

¿La razón?

“Me sentía frustrado, desinteresado en entrenar y sin ganas de comprometerme conmigo mismo”, asevera Carlo, en entrevista con ESPN Digital, previo al partido que este viernes disputarán Borregos CCM contra Aztecas de la Universidad de las Américas (UDLA) de la semana 6 del calendario.

Hoy, Carlo es líder en yardas por recepción (511) y yardas combinadas (645) de la Conferencia en apenas su segundo año de elegibilidad, esto consecuencia de un renovado compromiso.

Ahora, Carlo enorgullece con sus actuaciones a una familia muy cercana al futbol americano, en la que se incluye a su abuela, Isabel Miranda de Wallace, una activista ganadora del Premio Nacional de Derechos Humanos 2010.

De las exitosas infantiles a las complicadas juveniles

Carlo comenzó a jugar futbol americano a los siete años en la liga Gamos de Cuemanco, al sur de la Ciudad de México, al igual que Mauricio Martínez, linebacker de Borregos Monterrey

Su delgada complexión siempre generó la expectativa de que tarde o temprano saldría lastimado.

“Comencé a jugar porque el futbol americano por mi papá, aunque en realidad lo que a mí me encantaba era ir a entrenar porque ahí me divertía con mis amigos”, rememora Confalonieri.

“Mucha gente le decía a mis papás que estaba muy chiquito y que me iba a lastimar, pero eso nunca me molestó, sino que me motivaba para mostrarles lo que podría hacer en el campo”.

En sus primeros años, Carlo fue corredor, y ya en la categoría de Falcons lo hicieron receptor: “Una de las ventajas que siempre tuve es que soy muy veloz”.

Fueron, también, las temporadas en que llovían los títulos y las sonrisas: Carlo formó parte de una generación en Gamos Ponys que fue pentacampeona de FADEMAC y que venció al campeón de ONEFA, Pumas, el cual incluía a un grupo de muchachos que sumaba seis campeonatos en infantiles.

Luego vino la etapa en juveniles, tiempo en el que las cosas se complicaron, al grado tal que Carlo pasó el amargo trago de perder dos finales, una de ellas más dolorosa por haber fallado en un momento definitivo, aunque también le sirvió para unirse con su padre, Agostino Confalonieri.

“Cuando perdimos la final de Juvenil de AA contra Redskins, dejé caer un pase en las series extras que nos pudo dar el triunfo. Salí destrozado. Lloré mucho. Por fortuna, cuando llegué con mi papá fue como estar en un lugar seguro, me dijo que todo iba a estar bien y me hizo sentir su apoyo”.

Fue entonces que Confalonieri quiso poner fin a su vínculo con el futbol americano. No se sentía con el ánimo para seguir jugándolo, de seguir entrenando o de ir al gimnasio.

Pese a tener las condiciones físicas, el talento deportivo y el apoyo familiar, Carlo había perdido la batalla contra él mismo.

Había extraviado la confianza.

El camino a Liga Mayor gracias a un coach de Texas Tech

Los meses posteriores a la decisión guiaron a Carlo a continuar sus estudios en Derecho y saciar la actividad física practicando flag football.

Pese a eso, la inquietud por volver al futbol americano le inquietaba. Practicarlo nunca se le fue del todo de la mente. Mucho menos del corazón.

Fue entonces que vino una conversación definitiva con el coach Diego Ortiz, actualmente responsable del control de calidad de los corredores de la universidad de Texas Tech, integrante del Big 12, en la NCAA.

“Yo creo que el motivo principal para volver a jugar fue una plática con el coach Diego Ortiz. Le conté mis motivos y él me hizo darme cuenta de que yo no era realmente esa persona, todo lo contrario, me dijo que él veía en mi lo necesario para volver a jugar con base en recobrar el autoestima”, relata Carlo.

A la par de esto, se dio el regreso del programa de futbol americano de Liga Mayor al CCM. Confalonieri conversó con el staff del head coach, Hugo Lira, y tuvo la oportunidad de unirse al equipo, ahora con una mentalidad y actitud renovada.

“Tuve que apostar varias cosas, como tener que reiniciar la carrera en Derecho. Además, comencé a ir al gimnasio como nunca. De una temporada a otra subí nueve kilos para estar en condiciones de competir a este nivel”, señala Carlo.

En 2022, terminó como líder de la Conferencia de los 14 Grandes en yardas de regreso de patada, pese a que sufrió una lesión en la semana tres.

Para 2023, Carlo está convertido en el receptor número uno, no sólo de su equipo, sino de la liga, aspirando a mantenerse así en los tres años que le restan de elegibilidad.

Las inspiraciones fuera del campo

Antes de cada partido, Carlo se da tiempo para mirar la película Woodlawn, basada en una historia real sobre un equipo de futbol americano universitario de los años setenta.

“La veo siempre antes de un partido porque de ella he aprendido que la confianza es fundamental. Se sintetiza en una frase que resaltan mucho: creer y no temer”.

Además de la gran influencia de su padre, para Carlo también es fundamental el apoyo que le brindan su mamá, Claudia Wallace; su hermana, Renata y su hermano, Lucca.

“Con mi mamá tengo un ritual: siempre me da la bendición antes y después de los partidos. Después de ella, el segundo abrazo es para mi hermana, con quien tengo una relación muy cercana. Somos como uña y mugre”.

Otro pilar lo es Aranza Iriarte, su novia, con la que lleva más de tres años de relación y quien le brinda críticas constructivas tras cada partido: “ella siempre me dice la verdad acerca de cómo me desempeñé en el campo. Le dedico todos mis touchdowns”.

--¿Más allá de lo deportivo, que lección de vida te dejó volver al futbol americano?-- se le pregunta a Confalonieri.

Carlo toma dos segundos para meditar la respuesta. Asienta con voz firme:

“Que debo creer y no temer. Confiar en que que soy capaz de vencer todos los obstáculos, incluso los que yo mismo me ponga”.