Día de la madre: jugadoras que reparten la vida en el futbol americano y como mamás

Son mujeres que alternan el rol de madres con el reto de practicar el futbol americano aplicando los principios de este deporte en la cancha y la vida cotidiana.


Se trata de mujeres que afrontan el rol cotidiano de mamás, altenarnámdolo con la práctica de uno de los deportes más complejosy exigentes: el futbol americano, del cual aplican su filosofía y frases para superar los obstáculos de la vida cotidiana.

Ellas, multiplican el esfuerzo cotidiano para atender las necesidades de los hijos, las parejas y empleos apoyadas en los principios que da el deporte de las tacleadas: la disciplina, el trabajo colectivo, no rendirse, vivir un dia a la vez.

Su desempeño en el mundo de los emparrillados se asemeja al también desarrollado ya por otras mujeres ejemplares en este deporte: Andrea Martínez, la primera jugadora en la historia de la Liga Mayor; Gabriela Martínez, como referí en la NCAA estadounidense; las 12 de Oro, ganadoras de los World Games en 2022, o Ana Garza, la primera coach en el futbol americano profesional de México.

Es por eso que son reconocidos este 10 de mayo, Día de las Madres.

Melissa Valdés: la maternidad y los emparillados como estilo de vida

Melissa Valdés practica deportes de los seis años. Fue precisamente su mamá la que, junto con su hermano, la llevaba a clases de atletismo.

Tras probar en el basquetbol y la natación, entró a la gimnasia ya formando parte del grupo de animadoras de Centinelas, dentro del programa del futbol americano, el cual terminaría siendo su verdadera y más grande pasión.

Su entrada al mundo de las tacleadas se dio en el futbol americano modalidad bikini, o lingerie, como le conocen otros. Y desde hace un año decidió entrar al equipo de Texans Mexico, en el que lo juega en la versión de equipado, lo cual alterna con el equipo Charms de la modalidad de futbol americano bikini.

¿Por qué nació en ti la pasión por el futbol americano?

Recuerdo que de pequeña mi papá llegaba a ver partidos de fútbol americano. Entonces siempre me pareció muy curioso. Entonces el gusto es mío, yo lo traje siempre y un día lo descubrí y pues me gustó.

Luego entré a lo de la porra como en la prepa, yo tenía como unos 16, 17 años cuando lo practiqué. Y el fútbol americano bikini, mi primera temporada la tuve cuando tenía 23, casi 24 años más o menos, y ya de ahí para acá.

¿Enfrentaste comentarios que descalificaron tu intención de jugar futbol americano bikini?

La verdad no. Cuando se lo planteé a mi mamá, que fue a la primera persona a la que se lo dije, no le sorprendió porque ella siempre ha dicho que yo nunca fui una niña de muñecas, siempre fui un poco más tosca. Sí le sorprendió un poco el hecho de que era en bikini, pero yo le llegué por el lado de que las que practican atletismo también usan un uniforme prácticamente igual, ¿no? O sea, la parte de abajo y un top. Del resto, la verdad es que tampoco me preocupaba mucho el hecho del que dirán y pues siempre lo he practicado con mucha naturalidad.

¿Por qué practicas dos modalidades al mismo tiempo? ¿Juegas todo el año entonces?

Pues yo creo que en primera ya me acostumbré. En segunda, pues aquí en casa todos juegan fútbol americano. O sea, mi esposo juega, mis hijos juegan. Yo creo que ya nos acostumbramos y ya lo volvimos un estilo de vida, en el que más bien si no lo hacemos, pues como que hasta nos sentimos como bajoneados.

Entonces, yo creo que todas las personas que practican fútbol americano y que les apasiona entenderán lo que les estoy diciendo. A lo mejor el hecho de ser mamá, de ser pareja, de trabajar, de ir a la escuela, pues sí se vuelve complicado porque son muchas actividades al mismo tiempo.

Y de pronto tener como esa parte del deporte, son dos horas que literal puedo dedicarme a mí, porque aparte, por lo menos a mí mentalmente me funciona demasiado hacer ejercicio en un tema de ansiedad. Entonces, pues yo creo que ya es estilo de vida.

¿El fútbol americano y ser mamá empatan en muchas cosas?

Aquí en casa y otras personas que practican futbol americano te lo van a decir: el fútbol americano es como la vida misma. El fútbol americano te enseña que aunque existan días malos, siempre tienes esa nueva oportunidad de volverlo a intentar y de aprender porque nunca dejas de aprender, pero sobre todo algo que es muy específico del fútbol es que siempre tengas una buena actitud ante las cosas.

Vanesa Soto: arriesgar la vida por ser mamá y jugadora

A Vanesa Soto, convertirse en mamá estuvo a punto de costarle la vida. Durante la cesaría, sufrió una eclampsia que la tuvo una semana en terapia intensiva. Antes, sufrió una lesión en la tibia y que casi le obliga a retirarse de las canchas. Pese a eso, y gracias al apoyo de su pareja y su mamá, alterna la crianza de la pequeña Melisa y su participación con el equipo de Charms, en el futbol americano modalidad lingerie, o bikini.

¿Cómo empezaste en el futbol americano?

Tengo 28 años, nací el 13 de noviembre del 97 y llevo aproximadamente 10 años jugando fútbol americano. He jugado en el equipo de Charms desde mis inicios, por la invitación de una amiga.

Previo a eso, estaba involucrada en el deporte por mi papá, con quien iba al gimnasio y mi papá me metió al boxeo. Después de eso, practiqué también MMA. Pero cuando estaba entrenando las artes marciales místicas ya igual estaba jugando fútbol americano. Luego tuve una lesión de tibia y los fisioterapeutas me dijeron que ya no podía pelear.

Cuando me terminaron de operar y seguía con mi rehabilitación, igual me decían que posiblemente ya no podía jugar ni americano. Y pues me aferré, volví a entrar al gimnasio y continué jugando. Y hasta la fecha he seguido con esa disciplina. Y ahorita tengo a mi bebé. Entonces, es un reto muy grande el seguir haciendo lo que más me apasiona, que es ser mamá y ser deportista.

¿Cómo compaginas a diario los roles como deportista y mamá?

Antes de ser mamá, tuve mi licenciatura en administración. Entonces estuve trabajando en un despacho público. Cuando me enteré que era mamá, me dio una gran alegría. Entonces, pues literal, tuve que dejar mi trabajo y jamás me voy a arrepentir de eso porque creo que las etapas que estoy viviendo con mi bebé son muy bonitas.

No lo cambiaría por nada del mundo el tiempo que paso con mi hija Ahora, el fútbol americano es un deporte de muchísima disciplina, te marca muchísimo. Entonces, tienes que entrenar y entregar el corazón. Y creo que esto viene relacionado también a ser mamá. Para darle lo mejor a tu bebé o a tu familia, tienes que entregarlo y hacerlo siempre con el corazón. Siempre tienes que hacer las cosas así.

Mi nena tiene nueve meses, se llama Melissa. Y en el presente me dedico totalmente a ella. O sea, yo ya no trabajo, pero el fútbol americano también. Entonces, ser jugadora y ser mamá es un reto muy grande.

Tengo una pareja (Ismael Cuéllar) que realmente me apoya y estoy muy agradecida con él. Es un hombre que me apoya muchísimo. Hemos ido a los entrenamientos y él es el que trae a la bebé y tras un ratito y si empieza a llorar la nena o quiere pecho, entonces ahí voy corriendo y le doy pecho y, pues, ya mis coaches saben que, pues, tienen que esperarme para atender a la bebé.

¿Cuando empezaste a jugar fútbol americano, no recibiste comentarios que los cuestionaran?

Siempre he tenido el apoyo de mamá. Desde el día uno que yo quise entrar a jugar americano, mi mamá me dijo, vas “te apoyo”. Mi mamá me compró mis tachos. Nunca se me va a olvidar ese gran esfuerzo que hizo.

Yo creo creo el único comentario que me ha importado sea negativo o positivo y que ha impactado en mi vida, es el de mi mamá. Entonces, sí, tengo familiares que me dicen “Te vas a lastimar”. Y ahorita que soy mamá me dicen “te lastimas y ¿qué va a hacer tu bebé?”. En lugar de que te apoyen, ¿no?

¿Hacen comunidad entre las jugadoras que son compañeras, pero también mamás?

Claro que sí. Por ejemplo, tengo una compañera (Melissa Valdés) que también es mamá y hoy en día somos comadres. Entonces el fútbol americano, más allá de ser un deporte, también te da familia. Una familia que no es de sangre, pero sí de corazón, porque te enseñan muchísimas cosas y están cuando nadie más. Y están las conversaciones incluso durante los entrenamientos sobre los hijos, que el cólico, la pomada, los pañales. Es muy bonito.

A las que no son mamás también les aconsejamos que si quieren tener un hijo, deben planearlo, por que luego las cosas se complican.

En mi caso, a mi bebé la buscamos durante mucho tiempo y antes de tenerla, perdimos un bebé. Entonces, pues la llegada de mi bebé sí fue así como el bebé arcoíris. Cuando mi nena nació, terminé en terapia intensiva y entubada. La conocí hasta una semana después. No sabían si yo iba a despertar o no iba a despertar.

Vi nacer a mi bebé, pero derrepente mi cuerpo empezó a sentir frío, los doctores me hablaban y yo no podía responder, empecé a sentir como me manipulaban la herida de la cesaría, convulsione y lo que los doctores me comentaron fue que con mi misma barbilla apreté mi garganta y deje de respirar, me tuvieron en terapia intensiva.

Mi bebé se quedó en la clínica y mi esposo se hizo responsable de ella la primera semana de vida. Fue un papá muy fuerte. Verme a mi internada y estar con su recién nacido solo en casa fue una de las cosas más fuertes ya que yo no tuve a mi bebé sus primeras horas ni días de vida.

Entendiendo que mamá lo serás por siempre ¿hasta cuando jugarás futbol americano?

Hasta donde me dé el alma. Es un deporte que me ha salvado de mucho y va a ser hasta donde me dé el alma, hasta donde mis piernas se cansen. Yo creo que hacer deporte te ayuda emocionalmente, te libera, te salva. Quisiera también volver a trabajar en un mediano plazo, para demostrarle a mi hija el valor que tiene el ganarse la vida y ser un ejemplo para ella, pero va a ser hasta que existan las mejores condiciones para ella.

Estrella Piña: comparte la pasión con las hijas en la cancha

Laura Estrella Piña Pérez tiene 42 años y antes de jugar futbol americano, practicaba zumba. Una de sus hijas la invitó a entrar al mundo de los emparrillados y ahora lo hace como integrante de la línea ofensiva de la categoria femenil equipada de Texans México.

Lo más singular es que juega en el mismo equipo que sus hijas: Andrea y Pamela, por lo que su rol de mamá cotidianadamente se transforma en el de compañera de entrenamientos y partidos.

¿Cómo empezaste a jugar fútbol americano?

Yo inicié jugando americano viendo a mi hija la mayor (Andrea Vargas). Ella fue la que realmente nos inspiró a sus hermanos y a mí. Antes practicaba voleibol, después me dediqué a dar clases zumba. Mi hija Andrea empezó a jugar en el club Acereros, después la siguió mi hijo, Mauricio y ya después mi hija la mas chica, Pamela y hasta el último entre yo.

Después de jugar en Acereros nos pasamos a otro equipo, que llamaba Navy. Pero más tarde nos salimos de ahí, y dejamos de jugar hasta ahorita que entramos al Texans, ya jugando las tres en la modalidad de equipo.

Del futbol americano me gusta que me saca mucho el estrés, además de el contacto, el tener contacto con otras personas es padre. Por eso es que lo comparto con mis tres hijos, contando que mi hijo se encuentra en el equipo de la categoría Intermedia de Texans.

Nunca me imaginé que yo en algún momento lo iba a llegar a practicar. Ahora que estoy dentro de él, he aprendido a superar varios retos, como el hecho de practicar en un equipo, porque todos tenemos un carácter diferente y como mujeres más. Entonces pues a mí me ha ayudado a sobrellevar la situación, a escuchar a las muchachas, porque realmente son más chicas que yo. Entonces es padre tener relaciones con diferente tipo de personas, diferente tipo de edades.

En todos los equipos nos han dicho que dentro del campo somos una familia y así nos hemos comportado, como una familia dentro del campo y a defendernos.

¿Cambia la relación de ustedes cuando de mamá e hija y luego son compañeras de equipo?

No, pues realmente como las tres tenemos posiciones diferentes, en los entrenamientos pues cada quien se dedica a entrenar. Obviamente ya en algún partido pues siempre existe el temor como mamá de que las lleguen a lastimar. Y ellas igual, siempre me lo han dicho: “a nosotras nos da miedo que te lastimen”. Entonces realmente afuera y dentro del campo y en la casa la relación sigue siendo la misma.

Andrea va a la universidad, va en quinto semestre. Está en Ingeniería de Administración de Empresas. Y Pame la está en segundo de secundaria. Entonces, al menos que tenga demasiada tarea es cuando no puede ir a entrenar, pero de ahí en fuera también tiene disposición para los entrenamientos.

¿Qué cosas identifica que tiene como jugadora, parecidas a las que tiene como mamá?

Cuando ya te empiezas a equipar es así como que tu chip totalmente cambia y tienes que entrar con todo. No saber qué tipo de rival te tocará enfrente, si será buena o mala, pero uno tiene que entrar con ese tipo de mentalidad de que tienes que superar cualquier cosa y, en mi caso, por mi posición, tratar de que no lleguen a mi quarterback.

¿Qué opina su familia que se haya decidido entrar a este deporte?

A todos les gusta el americano, lo que es mi pareja, mis papás, mi hermano, a todos les gusta el americano y a todos les gusta siempre irnos a ver.

Siempre nos dicen “que padre, que juegues eso” y pues uno pues se siente muy padre. Cuando nos dicen “¿están jugando las tres?” sentimos que les asombra y cuando los invitamos a un partido y llega la familia a vernos, siempre nos apoyan mucho.

¿Qué fue lo que pensó el día que su hija le dijo “métete al equipo”?

La primera vez que ella me dijo, yo le dije, ¿estás loca? ¿Cómo crees? Y si me lastimo. Pero ya cuando uno está dentro de ahí, realmente le llegas a tomar mucho cariño al deporte. A mis hijas les encanta el americano. A las dos les gusta golpear, a las dos les gusta entrar con todo. Ellas son apasionadas al americano.