Abusar del juego aéreo o no detectar el momento para lanzar sale caro

Es en los momentos de presión cuando un quarterback veterano hace gala de su experiencia o al menos eso se supone.

Que un pasador en su primero o segundo año cometa errores en situaciones así puede esperarse, pero que un quarterback con 15 años en la NFL y dos anillos de Super Bowl como Ben Roethlisberger sea quien los cometa es algo que no puede permitirse.

Es simple: “Big Ben” simplemente no supo qué hacer en esa jugada al final del duelo ante los Denver Broncos y que selló la derrota de los Pittsburgh Steelers.

En descargo de “Big Ben”, desde hace varios años, los Steelers dejaron de ser ese equipo cuya ofensiva era temible por el tradicional y arrollador ataque terrestre que los caracterizó durante cuatro décadas y ese ataque, ahora predicado en el juego aéreo, les cobró una factura que puede salir cara las próximas semanas.

El problema es que lanzar en zona roja no es algo en lo que Roethlisberger tenga mucho éxito en 2018.

De los quarterbacks con más yardas por aire y cuyos equipos están en la pelea por un boleto a Playoffs, Roethlisberger es el que más intercepciones suma en 2018 con 12 y el que tiene más intercepciones en zona roja con cuatro.

El problema de los Steelers en esas situaciones parece ser el momento que eligen para arriesgarse a lanzar dentro de la yarda 20 rival.

En el empate de la Semana 1 ante los Cleveland Browns, con el marcador 0-0, en primera oportunidad y su ataque en la yarda 18 rival, Roethlisberger fue interceptado en el que en ese momento era la quinta jugada por pase consecutiva de los Steelers. Mezclar una o dos acarreos no hubiera sido mala idea.

Ante Denver, la intercepción en zona roja ocurrió en tercera y gol desde la yarda 2. En primera, Roethlisberger lanzó y en segunda, los Steelers corrieron con James Conner. Se volvió un juego de probabilidades, pero dos yardas con un engaño por ahí y Conner pudiera haber anotado por tierra.

En esa acción, la intercepción que sufrió y que selló el triunfo de los Broncos sobre los Steelers, Roethlisberger pareció haber retrocedido 15 años en el tiempo al actuar como novato ante la mala ejecución de la jugada. Ni en 2003, cuando se adueñó del puesto de quarterback titular en Pittsburgh, Roethlisberger lució nervioso o sin saber qué hacer ante la presión como lo hizo el pasado domingo.

La jugada era una opción de carrera/pase. Roethlisberger decidió no darle el balón a Conner, quien llegó tarde al punto de encuentro y ahí comenzó el caos. Roethlisberger decidió lanzar un pase que de no ser interceptado por el liniero defensivo detrás de la línea de scrimmage, hubiera sido interceptado por el defensivo profundo que cubría al receptor.

No es que Roethlisberger no tuviera opciones. Pudo lanzar el balón afuera del campo y darle una jugada más a su ataque o hasta decidir correr. Tiene la corpulencia para intentar correr dos yardas a la anotación.

Simplemente, Roethlisberger cedió ante la presión.

En el duelo del pasado lunes por la noche entre Kansas City Chiefs y Los Angeles Rams, el quarterback de Kansas City, Patrick Mahomes, sufrió dos intercepciones en sus últimas dos series ofensivas por lanzar bajo presión y forzar los envíos, cuando lo que necesitaba era acercar a su pateador a zona de gol de campo para forzar al tiempo extra.

Eso se comprende de un pasador de segundo año como Mahomes, quien ha tenido un año espectacular por su movilidad, pero que aún debe aprender a manejar momentos de presión, la cual aumentará en diciembre y no se diga en enero.

Mahomes, quien ha sufrido sólo una intercepción en zona roja en 2018, está en un proceso de aprendizaje y maduración por el que Roethlisberger ya pasó hace 15 o 14 años y hace imperdonable errores como el que cometió en Denver.

Y por otro lado, los Steelers quizá deban reconocer que, en muchas ocasiones, correr les da más probabilidades de éxito que lanzar.

Por cierto, después de Roethlisberger, los quarterbacks con más yardas por aire en 2018 que han sufrido intercepciones en zona roja son Jared Goff con dos y Matt Ryan, Philip Rivers, Andrew Luck, Eli Manning y Mahomes con una.

Y ya que hablamos de Rivers…
El quarterback de Los Angeles Chargers dio una cátedra de cómo administrar una ofensiva y hacerla eficiente al fijar la marca de más pases completos consecutivos en un juego con 25, la cual es también la nueva marca de pases completos en fila para iniciar un partido, además de un nuevo récord de porcentaje de pases completos (96.6).

Sin embargo, hay que reconocer también el trabajo de los héroes desconocidos, los linieros ofensivos de los Chargers, que le permitieron a Rivers trabajar con casi total libertad para inscribir su nombre en el libro de récords.

Ante los Arizona Cardinals, Rivers completó 28 de 29 pases para 259 yardas y tres touchdowns. Su único pase incompleto se dio en una acción en la que fue golpeado mientras lanzaba. Esa fue la única jugada de pase en la que el quarterback de los Chargers fue golpeado.

El tackle izquierdo Russell Okung, el guardia izquierdo Dan Feeney, el centro Mike Pouncey, el guardia derecho Michael Schofield y el tackle derecho Sam Tevi merecen ser reconocidos por una impecable labor que, injustamente, sólo tendrá el nombre de Rivers en el libro de récords de la NFL.