Conclusiones tras el triunfo de 49ers sobre Packers en Final de NFC

Los San Francisco 49ers aplastaron a los Green Bay Packers para obtener su pasaje a Miami, donde enfrentarán en el Hard Rock Stadium a los Kansas City Chiefs en el Super Bowl LIV.

Aquí vamos con las conclusiones del juego:

1. La fórmula más vieja para ganar en la NFL sigue viva. Los Niners apostaron todo en su plan de juego a poder correr el balón y a defender exitosamente para ganar. No lo pudieron haber hecho mejor. Incluso después de perder por lesión a Tevin Coleman --situación que habrá que seguir de cerca en los días próximos--, Raheem Mostert corrió círculos alrededor de los defensivos de los Packers, acumulando 220 yardas y cuatro touchdowns para San Francisco. Al otro lado, la defensiva le interceptó dos pases a Aaron Rodgers, recuperó uno de los tres balones sueltos que ocasionaron del pasador --aunque uno puede cambiar en el registro más tarde porque ocurrió en el intercambio desde el centro-- y capturaron tres veces al quarterback, más que suficiente para neutralizar los dos pases de touchdown que lanzó. Esta defensiva está construida con un número de seleccionados de primera ronda al frente, pero también, con un grupo de jugadores de rol que han sabido dar el paso al frente cuando se les requiere. Tienen nombres, pero también tienen hombres de suma importancia para el esfuerzo colectivo.

2. A-Rod sigue debiendo. El talento natural de Rodgers ha hecho que muchos lo designen como el mejor quarterback de la NFL en este momento, y hay quienes han ido tan lejos como para mencionarlo como el mejor de la historia. No estoy de acuerdo. Rodgers no perdió solo, pero una vez más tuvo un partido menos que ideal cuando su equipo requería otra clase de actitud, no simplemente andar con los hombros caídos. Es muy complicado reprocharle algo a Rodgers cuando el peso de la franquicia ha estado sobre sus hombros por más de una década, pero este año tuvo un elenco más completo que en el pasado, y no fue capaz de dar una mejor actuación ante los Niners. Su primera intercepción fue fundamental para dejar el partido fuera del alcance de Green Bay, y por talentoso que sea, es complicado pedir a sus compañeros seguir el ejemplo del quarterback cuando su lenguaje corporal es tan pobre, más allá de los números. No vi esta actitud en Russell Wilson la semana pasada, por citar apenas un ejemplo.

3. Hablando de quarterbacks franquicia... Todavía no sé si Jimmy Garoppolo es capaz de echarse el equipo al hombro en un partido donde hay tanto en juego como la postemporada. La realidad, es que no importa. Garoppolo lanzó apenas ocho pases en el juego, completó seis de ellos, y la mitad de esos pases completos fueron atrás de la línea de golpeo. Solamente uno de sus envíos exitosos viajó más de 10 yardas en el aire. Green Bay jamás tuvo el menor indicio de que debía preocuparse por Garoppolo esta noche y, reitero, no fue necesario. Tenían las manos llenas con Mostert. Lo que es cierto es que sirve como confirmación de que no se requiere ascender a los primeros cinco turnos del draft para conseguir a un quarterback capaz de guiar a un equipo al juego grande. Se puede construir a un equipo suficientemente bueno en todas sus líneas como para no necesitarlo. ¿Ganarlo? Vamos a ver qué sucede en un par de semanas.