¿Quién sentirá mayor presión dentro de cada equipo de la NFL durante el 2020?

La presión que pesa sobre los hombros de un jugador no siempre es igual que la de su compañero de un lado. Es más, ni siquiera es la misma para todas las temporadas, dependiendo en qué punto de su trayectoria se encuentre. Hay temporadas más críticas que otras, en términos de cómo se va configurando la carrera de un jugador, y lo mismo sucede con coaches y ejecutivos.

Echamos un vistazo al individuo de cada franquicia de la NFL que cargará con mayor presión en lo individual durante la temporada regular del 2020.

Arizona Cardinals

Steve Keim, gerente general
Keim se compró mucho tiempo al inicio de su mandato en Arizona, contratando a Bruce Arians como head coach y supervisando a una franquicia que ganó al menos 10 partidos en cada una de sus primeras dos campañas, incluyendo dos viajes a playoffs y una aparición en el Juego de Campeonato de las NFC. La magia se ha diluido desde entonces. Los Cards no han tenido temporada ganadora desde que perdieron el boleto por ir al Super Bowl en la antesala, y Keim fue el responsable del fallido proyecto Steve Wilks-Josh Rosen que duró apenas un año en el desierto, antes de dar paso a Kliff Kingsbury-Kyler Murray como dupla de head coach-quarterback. Murray luce como acierto, y el equipo pegó cuadrangular con la adquisición en canje de DeAndre Hopkins en canje de receso de campaña, por lo que la flecha apunta hacia arriba, pero una lesión o dos pueden descarrillarlo todo para los Cards, y si eso sucede, podría ser el momento de que le toque pagar a Keim.


Atlanta Falcons

Todd Gurley II, corredor
Sano, Gurley es fácilmente uno de los tres mejores corredores de la NFL. Pero la incertidumbre acerca de un "componente artrítico" en la rodilla izquierda --palabras del preparador de Gurley, Travelle Gaines, a CBS Sports previo a la campaña del 2019--, aunado al marcado declive en el empleo del corredor cuando estaba con los Rams, a partir del 2018, no se resolverá hasta que no lo veamos enfundado en los colores de Atlanta, y con el ovoide en las manos. Los Falcons vienen de una campaña miserable en términos de ataque terrestre, ranqueando N° 30 en la liga en yardas por tierra por juego. Atlanta despidió al dos veces jugador de Pro Bowl, y también aquejado por lesiones recientes, Devonta Freeman, para sumar a Gurley, pero todo habrá sido en vano si el Jugador Ofensivo del Año de la NFL en el 2017 no logra impactar positivamente a su ofensiva.


Baltimore Ravens

Lamar Jackson, quarterback
El Jugador Más Valioso del Año en la NFL durante la temporada pasada no tuvo su mejor salida en la Ronda Divisional, y de acuerdo a sus propias palabras, salió confiado ante Tennessee, poniendo punto final a una campaña que pintaba para más. Por bien que jugó Jackson en el 2019, todavía enfrenta a un ejército de críticos en la liga, y en el 2020 Baltimore ya no sorprenderá a ningún rival; todos deben saber exactamente que esperar. El enfoque defensivo estará más dirigido que nunca a detener al quarterback de los Ravens, y seguramente habrá más de un coordinador defensivo que lo retará abiertamente a través de su esquema. Más que un año de mejoría, el 2020 será una temporada donde Jackson debe demostrar su capacidad de permanencia entre la élite de la liga.


Buffalo Bills

Josh Allen, quarterback
Sí, los Bills lograron meterse a la postemporada con Allen en los controles durante la temporada del 2019, pero Buffalo también lo hizo con Tyrod Taylor como quarterback, y eso no impidió que quedara fuera del club. Los números de Allen son francamente pedestres en sus dos años como quarterback de NFL, pero, como en el caso de Taylor, cuentan una historia incompleta. Allen logra cosas muy positivas que no necesariamente aparecen en la hoja de estadísticas. Al otro lado de la moneda, comete errores que no son de jugador profesional. Por el momento, nadie duda de que el quarterback titular es uno de los eslabones más débiles de una plantilla que toma buena forma, particularmente al lado defensivo. Allen no está en peligro de perder su puesto, pero si no muestra una mejoría que lo eleve, al menos, al promedio de quarterbacks de la NFL, la conversación podría ser diferente en 12 meses.


Carolina Panthers

Teddy Bridgewater, quarterback
La salida de Cam Newton de la franquicia no se dio en las mejores circunstancias, y una reciente encuesta en las redes sociales del club preguntando por el mejor jugador en la historia de la franquicia, donde se omitió al Jugador Más Valioso de la NFL del 2015, no cayó muy bien entre algunos aficionados al equipo. Esos son los zapatos que debe llenar Bridgewater en Carolina. Desde luego, tendrá la atenuante de dirigir a un equipo en franca reconstrucción, y la gente comprenderá que no ha iniciado los 16 partidos de una campaña en cinco años. Pero es un hecho que los Panthers dieron un enorme salto de fe con Bridgewater como titular, y contratar al sustituto de otro equipo para titular propio suele ser una receta para el desastre (pregunten a los Jags).


Chicago Bears

Mitchell Trubisky, quarterback
Si fuera una competencia, probablemente nadie tiene más en juego en el 2020 que Trubisky. El pasador de tercer año se juega algo más que solamente la titularidad de los Bears; podría estarse jugando su carrera. La franquicia contrató a Nick Foles para presentarle competencia por el puesto, pero si Trubisky pierde --y el modo en que pueda perder esa batalla por el puesto titular-- podrían conducirlo a la banca por el resto de su carrera de NFL, sea el tiempo que dure esa carrera. Ejemplos sobran de pasadores jóvenes que nunca pueden recuperar la titularidad con ningún equipo después de perderla con su equipo original ante un veterano.


Cincinnati Bengals

Zac Taylor, head coach
Cuando los Bengals contrataron a Taylor como head coach, luego de que fungiera como coach de quarterbacks bajo Sean McVay en Los Angeles, la franquicia ciertamente no esperaba que el resultado fuera la peor marca de la liga. Desde luego, se entiende que los Bengals no pudieron contar con su mejor arma en todo el año, A.J. Green, pero nadie aspira al último lugar. Con Joe Burrow a bordo, y el regreso de Green, Taylor no tendrá las excusas de su primer año en el caso de que Cincy no camine en la temporada del 2020.


Cleveland Browns

Odell Beckham Jr., receptor abierto
Hace apenas tres años, OBJ parecía tener una trayectoria hacia el título de mejor receptor abierto de la NFL y, por qué no, a Canton. Después, vino una lesión que acabó prácticamente con la totalidad de su campaña del 2017, y un par de temporadas buenas --una con los Giants y otra con los Browns-- que, sin embargo, están lejos de lo que enseñó en sus primeros tres años en N.Y. A Beckham no se le ha olvidado cómo jugar, y parte del motivo por el cual no tuvo el mejor de los años en el 2019 fue la terrible decisión de Cleveland de elegir a Freddie Kitchens como head coach. El nuevo entrenador en jefe, Kevin Stefanski, deberá hacer un mejor trabajo a la hora de explotar las habilidades de OBJ, quien sentirá mucha presión para justificar su salario promedio de 18 millones de dólares anuales. Hablando de números, el 2020 es el último año de su contrato con dinero garantizado, así que cortarlo o canjearlo en el siguiente receso de temporada representaría nulo "dinero muerto" para los Browns.


Dallas Cowboys

Dak Prescott, quarterback
Eventualmente, Prescott recibirá su dinero, se convertirá en el quarterback mejor pagado de la liga, o el segundo, y eso durará unas semanas o meses, en lo que Deshaun Watson y Patrick Mahomes firman acuerdos más jugosos. Simple y sencillamente, es su turno en el carrusel de los contratos. Eso no solo convertirá a Prescott en un millonario, sino en un blanco mayor de lo que ya es ante los críticos, una etiqueta inescapable para cualquier quarterback que porte una estrella en el casco (Tony Romo puede hablarles de eso). Sobre el campo, Prescott es uno de los mejores seis quarterbacks en la liga, pero su nivel tendrá que dar un salto en el 2020, sea que firme su extensión inminente en esta temporada baja o la siguiente. Dallas invirtió mucho dinero y capital de draft en Amari Cooper y CeeDee Lamb, y Jason Garrett ha dejado de ser una excusa para lo que no resulta en el rancho.


Denver Broncos

Garett Bolles, tackle ofensivo
A pesar de la evidente necesidad de talento en la posición de receptor abierto durante el pasado draft --una necesidad que quedó solventada con la selección de Jerry Jeudy en primera ronda y KJ Hamler en la segunda vuelta--, no fueron pocas las voces que pedían un tackle ofensivo para Denver. Nadie puede negar que Bolles es uno de los tackles ofensivos izquierdos más flojitos que hay en la NFL, y se trata de una posición crítica cuando se está en el proceso de desarrollo de un quarterback joven, como Drew Lock. Los Broncos declinaron la opción al quinto año de contrato de Bolles, como recluta de primera ronda, y esa es una señal de que el equipo, al menos, considera un futuro cercano sin él.


Detroit Lions

Kerryon Johnson, corredor
Saliendo del draft del 2018, los Lions fueron de los equipos más aplaudidos, en específico, por la selección de Johnson. Finalmente, de acuerdo al sentir generalizado, había llegado al equipo un corredor suficientemente explosivo y confiable como para brindar consistencia en el backfield. No ha sido el caso. Dos temporadas repletas de lesiones le han impedido ser mayor factor, pero quizás lo que más preocupe es que sus números bajaron significativamente en el segundo año, particularmente en las yardas por acarreo (de 5.4 como novato a 3.6 el año pasado). Detroit seleccionó al espectacular D'Andre Swift en el draft de este año, y su ascenso hasta el puesto titular parece solo una cuestión de tiempo. Johnson podría estar destinado a convertirse, entonces, en un nombre más a una larga lista que incluye a promesas como Ameer Abdullah, Mikel Leshoure, Jahvid Best, Kevin Smith o Kevin Jones.


Green Bay Packers

Davante Adams, receptor abierto
Aquí, nada tiene que ver con la calidad probada de Adams. En realidad, es todo lo contrario. Los Packers --sorpresivamente-- ignoraron por completo la posición de receptor abierto en el pasado draft, con todo y que se trataba de una de sus carencias más obvias. Eso significa que Adams va a enfrentar, posiblemente, la mayor cantidad de coberturas dobles en la NFL, al tiempo que Aaron Rodgers lanzará plegarias en busca de ser respondidas por los Allen Lazard, Marquez Valdes-Scantling, Jake Kumerow y Equanimeous St. Brown de este mundo. ¿Significa que tengo muy poca fe en la adición de agencia libre, Devin Funchess? Es correcto.


Houston Texans

Brandin Cooks, receptor abierto
Los Texans, de la mano del head coach y gerente general de facto, Bill O'Brien, básicamente intercambiaron --en términos de personal-- a Hopkins por Cooks. Buena suerte con eso. Hopkins ha sido elegido a cuatro Pro Bowls, incluyendo los últimos tres en fila, cuando también obtuvo nombramiento como All-Pro de primer equipo. Cooks se ha convertido, básicamente, en un nómada que está por jugar para su cuarto equipo de NFL en siete años en la liga. Para ser claro, Cooks no es precisamente basura: del 2015 al 2018, hiló cuatro campañas de al menos 1,000 yardas en recepciones. Simplemente, no está en el mismo código postal que Hopkins, y lo que es peor, viene de su peor temporada estadística como profesional.


Indianapolis Colts

Philip Rivers, quarterback
Rivers no ha participado en una sola jugada con los Colts, pero cualquiera que haya visto su desempeño en la temporada pasada, lo entiende. El juego en el Estadio Azteca es particularmente memorable por todas las razones equivocadas. Indy apostó a un veterano en claro declive en lugar de seguir tratando de desarrollar a Jacoby Brissett o elegir a un quarterback en la parte alta del draft. Ahora, depende de Rivers demostrar que los Colts no apostaron al equivocado, y evitar que el cierre de su carrera se parezca a la de Joe Namath.


Jacksonville Jaguars

Leonard Fournette, corredor
Los roces entre Fournette y el ex vicepresidente ejecutivo de operaciones de los Jags, Tom Coughlin, fueron bien documentadas. El despido de Coughlin en diciembre del año pasado puede darle una segunda oportunidad a Fournette para ganarse a la organización, después de que la opinión generalizada fuera, por algún tiempo, que tenía los días contados en Jacksonville. El equipo declinó la opción contractual en su acuerdo de novato para el 2021, pero una repetición de su actuación del 2'17 obligaría a la franquicia a replantearse su relación con el corredor.


Kansas City Chiefs

Eric Fisher, tackle ofensivo
Como dijimos arriba, Mahomes no tarda en convertirse en el quarterback mejor pagado en la historia de la liga. Eso significa que los Chiefs necesitan hacer un mejor trabajo para cuidar no solamente esa inversión, sino también al propio Mahomes, el activo más importante con que cuenta el equipo. A lo largo de su carrera profesional, el primer recluta global del draft del 2013 ha tenido una trayectoria de altibajos, alcanzando incluso el Pro Bowl en el 2018. Pero, el año pasado, apenas inició ocho encuentros de temporada regular debido a lesiones, y en algún punto de su carrera había perdido la titularidad por el lado izquierdo. Los Chiefs recibieron el susto de su vida el año pasado, cuando Mahomes sufrió una dislocación de rodilla que le obligó a perderse un par de partidos de temporada regular y que definitivamente incidió en su desempeño cuando volvió, aunque Fisher nada tuvo que ver en aquella jugada. Pero a futuro, es el encomendado a proteger el lado ciego del jugador más importante en la posición más importante de la liga.


Las Vegas Raiders

Jon Gruden, head coach
Cumplidos dos años de un contrato por 10 años y 100 millones de dólares, los resultados que ha entregado Gruden al frente de los Raiders están por debajo de lo que esperaba la expectante afición. El equipo acumula una marca de 11-21 en ese par de años, sin postemporada. Típicamente, se dice que un proyecto de reconstrucción de NFL puede tardar tres años, y eso significa que viene una temporada crucial para Gruden. No obstante, no debemos perder de vista que 'Chucky' no heredó un programa en ruinas, sino un equipo que Jack Del Rio había metido a los playoffs en la campaña del 2017, con un quarterback de Pro Bowl en los controles. La mudanza a Las Vegas puede servir como un buen impulso anímico para la franquicia, pero Gruden necesita exprimirle mejores resultados a este cuadro para desquitar los más de 24 millones de dólares que contabiliza el sitio de internet isgrudengoneyet.com se ha embolsado al momento.


Los Angeles Chargers

Austin Ekeler, corredor
En su nueva era, los Chargers no solamente deben encontrar cómo reemplazar al quarterback que ha iniciado la totalidad de partidos de la franquicia desde el 2006 --Rivers--, sino también al corredor de Pro Bowl que le acompañaba en el backfield. Melvin Gordon vestirá ahora los colores de los Broncos, y Ekeler ha quedado con la misión de aportar la mayor parte de la producción sobre el campo, así como brindar liderazgo en el vestidor. Ekeler nunca ha iniciado más de ocho partidos en un año, nunca ha anotado más de tres touchdowns terrestres en una temporada, y jamás ha alcanzado las 600 yardas terrestres en una campaña. Si la ofensiva de los Chargers ha de caminar en el 2020, será porque Ekeler habrá logrado superar con holgura sus récords personales.


Los Angeles Rams

Jared Goff, quarterback
Luego de una poca inspirada salida en el Super Bowl LIII cuando completó solamente el 50 por ciento de sus pases sin touchdown y con una intercepción, los Rams recompensaron a Goff, quien venía de dos temporadas consecutivas de Pro Bowl, con un oneroso contrato por 134 millones de dólares y cuatro años. La recompensa para los angelinos fue una caída estadística para Goff en yardas por pase, porcentaje de pases completos y pases de anotación, contra un alza en pases interceptados el año pasado. La marca de 7-9 no fue responsabilidad total de Goff, pero es indudable que su nivel de juego contribuyó a que los Rams no pudieran defender su título de conferencia en postemporada. Este año, Goff perdió a dos armas probadas en Cooks y Gurley. Tendrá, más que nunca, que llevar el peso de la ofensiva desde su puesto de quarterback, además de la misión de justificar uno de los salarios más altos en la historia de la NFL.


Miami Dolphins

Brian Flores, head coach
La afición de Miami se vio castigada con una de las temporadas más miserables en la historia reciente de los Dolphins durante el 2019, por más que el equipo cerró la campaña al alza. Todo ello, supuestamente, para poder disponer de recursos suficientes en cuanto a espacio bajo el tope salarial y capital de draft, para dar un salto cuantitativo en el segundo año del nuevo régimen. Armados con un racimo de selecciones altas, y entregando numerosos contratos caros de agencia libre --después de deshacerse de jugadores jóvenes prometedores como Kenyan Drake, Laremy Tunsil y Minkah Fitzpatrick--, aparentemente ahora sí, Flores tiene exactamente lo que quería. Si eso no se traduce en un total de victorias mayor que las cinco del año pasado, se multiplicarán algebraicamente los cuestionamientos respecto a la dirección de la franquicia.


Minnesota Vikings

Mike Hughes, esquinero
La limpia entre los esquineros de Minnesota fue comprehensiva. El equipo se despidió en la temporada baja de Xavier Rhodes, Trae Waynes y Mackensie Alexander, sus tres mejores jugadores en la posición por los últimos años. Eso deja a Mike Hughes, recluta de primera ronda del 2018, como la voz de la experiencia en un grupo que sumó a tres esquineros vía draft en Jeff Gladney, Cam Dantzler y Harrison Hand. Con apenas cinco partidos iniciados en dos años, y una rotura de ligamento anterior cruzado en octubre del 2018, lo primero que necesita demostrar Hughes es confiabilidad. Lo mismo puede decirse para Holton Hill, esquinero que firmó como agente libre no reclutado en el 2018, y que ha iniciado cuatro partidos de NFL, pero que ha cumplido ya en este breve lapso con dos suspensiones de cuatro partidos cada una, por violar la política de sustancias para la mejora en el rendimiento de la liga.


New England Patriots

Josh McDaniels, coordinador ofensivo
Difícilmente hay una trama que genere mayor expectativa para el inicio de temporada que ver cómo lucirán los Patriots sin el N° 12 detrás de centro. Por ahora, los Pats insisten en que la titularidad es para Jarrett Stidham; la alternativa de Brian Hoyer tampoco es que luzca muy alentadora. Hay piezas interesantes a la ofensiva, particularmente en el backfield, donde la colección de corredores es interesante. La línea ofensiva recupera al centro estelar David Andrews, y el recluta de primera ronda del año pasado, N'Keal Harry, deberá dar un salto de calidad en su segunda campaña. Sin embargo, el encargado de que todo cuaje favorablemente será McDaniels, quien hizo trabajos admirables en años pasados para mantener al equipo competitivo pese al recambio anual de jugadores y las mudanzas de prioridades ofensivas.


New Orleans Saints

Drew Brees, quarterback
Dejando a un lado el número de récords de la NFL que posee, que no son poca cosa, el hecho de que Brees se pueda retirar con solamente un anillo de Super Bowl sabe a poco. A sus 41 años de edad, no hay ninguna garantía de continuidad por una o dos temporadas más. La ventana se cierra. Si no logra volver a un Super Bowl, no habrá nada que reprocharle a Brees, pero espero que no se sienta presionado a forzar jugadas a sabiendas que las oportunidades se agotan.


New York Giants

Nate Solder, tackle ofensivo
Los Giants pagaron una millonada a Solder cuando lo contrataron como agente libre hace dos años, y hasta el momento, los réditos han sido menos de lo proyectado. Solder pasó de ser un tackle confiable en New England a un jugador del montón en New York, excepto que ahora cobra un salario promedio anual de 15.5 millones de dólares. Daniel Jones tiene toda la confianza de la organización como quarterback a futuro, y los Giants han invertido en brindarle una línea ofensiva de calidad, incluyendo al recluta de segunda ronda del 2018 Will Hernandez, el recluta de primera ronda del 2020, Andrew Thomas, y el veterano Kevin Zeitler. Pero todo debe comenzar con la consistencia al lado ciego, y hasta ahora, Solder no ha lucido en el puesto.


New York Jets

Adam Gase, head coach
Alguna vez considerado un genio ofensivo, Gase fue el responsable de uno de los peores ataques que la NFL ha visto en años recientes en la NFL. El progreso de Sam Darnold en su segundo año fue minúsculo, y Le'Veon Bell fue el talento más desaprovechado en la liga durante el 2019. Encima de todo, la lista de jugadores que han logrado levantar sus carreras post-Gase es importante: Drake, Ryan Tannehill, Devante Parker, Damien Williams. La elección de Gase como head coach en New York, en principio, no parecía la mejor de las ideas, y una repetición del 2019 seguramente verá a los Jets nuevamente en el proceso de entrevistas para el puesto de head coach.


Philadelphia Eagles

Carson Wentz, quarterback
Lo primero que hay que entender sobre Wentz, es que nadie se lesiona a propósito. Habiendo dicho eso, Los Eagles ciertamente quisieran ver a su multimillonario quarterback iniciando y terminando una temporada completa, incluyendo playoffs, sin contratiempos. La selección de Jalen Hurts en el pasado draft no debe ser motivo de ruido para un Wentz sano, pero una nueva lesión podría terminar abriendo una de esas puertas que terminan significando la salida del club, a la Drew Bledsoe.


Pittsburgh Steelers

James Conner, corredor
Los Steelers sintieron suficiente confianza en Conner después de su temporada del 2018, durante el boicot de Bell, que dejaron caminar al tres veces seleccionado al Pro Bowl y dos veces elegido All-Pro de primer equipo. Parecía, en primera instancia, un intercambio favorable para Pittsburgh, cuando se incluye el dinero en la balanza. Pero la campaña del 2019 Conner no estuvo a la altura de su desempeño de Pro Bowl del año previo, y su promedio de yardas por acarreo cayó por media yarda. Sí, lesiones fueron un factor para Conner, pero la habilidad de mantenerse sano es el primer paso hacia la confiabilidad. Otro año como el 2019, y Pittsburgh estará buscando corredor en el siguiente draft.


San Francisco 49ers

Jimmy Garoppolo, quarterback
Incluso antes de una poco inspirada actuación en la derrota de los Niners del Super Bowl LIV, Garoppolo ya era señalado en algunos círculos como el eslabón débil del equipo. Y es que cuando un equipo contrata a un quarterback reserva de otro club para convertirlo en su titular, mediante un contrato de cinco años y 137.5 millones de dólares, la exigencia se va a las nubes. Justificadas o no las críticas para el quarterback, está claro que, al menos de inicio, el plan defensivo para los rivales de San Francisco en el 2020 será retar a Garoppolo a que los venza con el brazo. Dependerá de él cambiar esa percepción.


Seattle Seahawks

L.J. Collier, ala defensiva
Hace un año, los Seahawks se deshicieron de Frank Clark, y en el presente receso de campaña, siguen sin Jadeveon Clowney. Se suponía que Collier estaba listo para tener un impacto inmediato en la NFL cuando fue seleccionado por Seattle en la primera ronda del 2019, pero en 11 apariciones, ninguna de inicio, siempre se quedó con el rubro de capturas en blanco. A veces, se subestima el aspecto mental del juego, y aquí juega un papel preponderante la confianza. Un arranque sólido de campaña con números tangibles podría hacer toda la diferencia para Collier en el 2020.


Tampa Bay Buccaneers

Tom Brady, quarterback
Un quarterback seis veces ganador del Super Bowl que es considerado ampliamente como el mejor en la posición en un siglo del deporte profesional no debería tener que probar nada. Pero cuando arribas a un club con armas del calibre Chris Godwin, Mike Evans, O.J. Howard, y a eso le sumas Rob Gronkowski, por supuesto que se esperan muchas cosas. Con la mayor parte de ese reparto, Jameis Winston lanzó para más de 5,000 yardas el año pasado, y conectó 33 pases de anotación, dejando a los Bucs cerca de postemporada. Brady se verá exigido a entregar un mejor resultado. Adicionalmente, la discusión entre si Belichick logró lo que logró por el quarterback, o Brady lo logró por el head coach, será tema a lo largo de toda la temporada.


Tennessee Titans

Ryan Tannehill, quarterback
Un año fuera de Miami fue suficiente para que Tannehill obtuviera su primera invitación al Pro Bowl. El quarterback, y los Titans en general, sorprendieron al resto de la liga, alanzando el Juego de Campeonato de la AFC. Ahora, no van a sorprender a nadie. Como en el caso de los Ravens, la fórmula ya es conocida. Tannehill firmó un contrato por cuatro años y 118 millones para mantenerse al frente de Tennessee, cuando algunos daban por hecho que el equipo firmaría a Brady. Para ser honesto, no creo que Brady hubiera estado realmente cerca de Tennessee en ningún momento, pero los Titans sí eligieron quedarse con Tannehill, quien debe demostrar que no es un "One-hit Wonder".


Washington Redskins

Daniel Snyder, propietario
Aquí, no se trata de una cuestión deportiva. Los debates recientes acerca del racismo sistémico en los Estados Unidos han vuelto a poner los reflectores en el nombre del equipo de Washington, un mote que se considera un insulto racista contra los nativos americanos. Snyder dijo hace años que nunca cambiaría el nombre a su franquicia, pero quizás sea el momento de reconsiderar. El equipo ha hecho un trabajo que se debe aplaudir, retirando el nombre de George Preston Marshall del Anillo del Honor, pero es momento de terminar la tarea. En 1962, fueron necesarias presiones gubernamentales en torno al estadio del equipo para que Marshall cediera e integrara a su plantilla. En este caso, la estrategia podría ser la misma, con la alcaldesa de Washington D.C., Muriel Bowser, señalando que el nombre del club es un obstáculo hacia la consecución de un nuevo inmueble.