Derek Carr parece ser ya el QB que Jon Gruden deseaba para los Raiders

Después de tres años de sudor y sangre, de discusiones en las bandas, de esas miradas de pocos amigos características del coach de Las Vegas Raiders, parece que, finalmente, Derek Carr se desarrolló como el quarterback que Jon Gruden deseaba.

La marcha invicta de los Raiders en la actual temporada, y que expondrán este lunes por la noche ante Los Angeles Chargers (ESPN Deportes, (8:15 p.m. ET) tiene como principal argumento el desempeño de Carr, quien parece estar listo para desplegar un potencial que, por una u otra razón, no ha podido alcanzar desde que llegó a la NFL en la segunda ronda del draft de 2014.

Luego de tres semanas de temporada regular en 2021, Carr suma 1,203 yardas por aire, cifra que lo tiene como líder de la NFL y que, además, es el total más alto para un quarterback de los Raiders luego de los tres primeros juegos de una temporada y el cuarto mayor en el mismo periodo para cualquier pasador en la historia de la liga.

En la actual campaña, Carr luce como un quarterback con más confianza, más atrevido a explotar su ataque aéreo con más pases profundos y que se entiende mejor con sus receptores, principalmente con Henry Ruggs III y el ala cerrada Darren Waller.

El pobre desempeño en general ha mantenido a los Raiders lejos de la relevancia y Carr tuvo su parte de responsabilidad al no saber administrar bien a su ofensiva ni llegar a un entendimiento con sus receptores, además de, en varias ocasiones, no contar con objetivos de calidad en el juego aéreo.

Al final de la temporada 2016, Carr sufrió una fractura en la pierna derecha de la que se recuperó, pero que generó dudas sobre su recuperación y posibilidad de regresar a un nivel aceptable para ser titular en la NFL, pero los Raiders no dudaron y mostraron su fe en el quarterback al darle un contrato por cinco años y $125 millones, 40 de ellos garantizados con $12.5 millones en un bono por firmar.

Ese año, los Raiders terminaron con marca de 6-10 y la presión comenzó a crecer. Entonces, llegó Gruden en 2018, los de negro y plata sólo ganaron cuatro juegos y Carr, quien no mostró estragos por la lesión, fijó una marca personal en yardas por aire (4,049), pero también el menor número de pases de touchdown en su carrera (19).

En los poco más de tres primeros años de Gruden al frente de los Raiders, los altibajos de Carr han sido la norma, lo que ha llevado a ambos a tener discusiones en varios juegos que, aunque no han pasado de eso, de intercambios de opiniones, han hecho parecer que ni el quarterback ni el coach están en sintonía.

Después de tres años bajo la tutela de Gruden, el trabajo del coach parece comenzar a dar resultados contundentes con un Carr que luce más confiado en el sistema ofensivo de los Raiders y una prueba clara es la forma en que ha distribuido sus pases. En la victoria de la Semana 1 en lunes por la noche sobre los Baltimore Ravens, Carr buscó en 19 ocasiones a Waller, pero en los siguientes dos juegos, sólo le ha lanzado siete veces en cada uno al ala cerrada.

Recurrir a Waller ya no es el sistema de juego aéreo para Carr sino un recurso para explotar en momentos determinados.

Con esa confianza y buen desempeño, Carr tiene a los Raiders a un triunfo de iniciar una temporada con cuatro victorias por primera vez desde 2002, cuando llegaron al Super Bowl.

Usar las palabras “Raiders” y “Super Bowl” en la misma frase es raro, pero es síntoma del buen paso que tienen los de negro y plata en 2021 y Carr es principal responsable de ello.