Por qué el partido contra Argentinos marcará el futuro de River

River atraviesa su momento más delicado desde la llegada de Coudet, con una secuencia negativa que ya dejó marcas históricas, dificultades para convertir y un Monumental que expresó su malestar. El duelo ante Argentinos, líder de la Zona B, puede convertirse en un punto de inflexión para cambiar el rumbo o profundizar un escenario que ya encendió todas las alarmas.

Argentinos, un partido que puede marcar un antes y un después

El Millonario recibirá al Bicho por la quinta fecha de la Zona B del Torneo Clausura 2026, este domingo 16 de agosto en el Monumental. El encuentro se podrá ver en vivo por ESPN Premium en Argentina a las 18:00 (ARG, URU), 17:00 (CHI) y 16:00 (COL, PER, ECU).

El compromiso tendrá una carga especial para el conjunto dirigido por Coudet. El líder de la zona será el próximo obstáculo de un elenco que llega en medio de una crisis futbolística y de resultados y que ya generó un fuerte malestar entre sus hinchas. Por eso, el choque frente al equipo de La Paternal aparece como una oportunidad para reaccionar, pero también como un examen que puede agravar todavía más el panorama si vuelve a terminar con una derrota.

La caída ante Tigre, la sexta consecutiva, dejó al conjunto de Núñez en una situación límite. El 0-1 en Victoria lo dejó último en la Zona B y sin goles después de cuatro jornadas.

Por eso, el duelo del domingo representa mucho más que una nueva fecha del campeonato. Está en juego la posibilidad de sumar por primera vez en el certamen, frenar una seguidilla que ya entró en los registros históricos y llegar a la competencia internacional con otro estado de ánimo.

La semana que Coudet necesitaba

El calendario original contemplaba para esta semana el viaje a Colombia para disputar ante Independiente Santa Fe la ida de los octavos de final de la CONMEBOL Sudamericana. Sin embargo, el terremoto ocurrido en el país cafetero obligó a suspender el encuentro y la serie recién comenzará la próxima semana.

La modificación tuvo una consecuencia inmediata: Coudet dispuso de una semana completa de trabajo, algo que venía reclamando. Sin un partido en el medio ni el desgaste de la logística hacia Bogotá, el cuerpo técnico pudo concentrarse en corregir aspectos del funcionamiento y trabajar con los futbolistas que tenía a disposición.

Uno de los principales focos estuvo puesto en Thiago Almada, quien podría tener su debut este domingo. La llegada del mediocampista le ofrece al entrenador una alternativa diferente justo cuando necesita encontrar soluciones para un equipo que todavía no convirtió en el Clausura.

El tiempo adicional permitió preparar mejor el próximo compromiso, pero también postergó una seguidilla exigente que comenzará la semana próxima con la Sudamericana. En ese contexto, la vuelta del público al Monumental después de la última derrota como local será otro de los factores que estarán en juego.

El Monumental ya mostró su enojo

La última presentación en Núñez fue ante Rosario Central. El Canalla se impuso por un gol en contra de Nicolás Otamendi y aquella noche el estadio protagonizó una de las mayores muestras de disconformidad desde el comienzo del ciclo de Coudet.

La reacción comenzó incluso antes del partido, cuando los hinchas silbaron al entrenador durante el tradicional aplausómetro. La desaprobación continuó durante el entretiempo y aumentó a medida que el conjunto local no encontraba respuestas para revertir el marcador.

En los minutos finales, el reclamo se dirigió directamente hacia la dirigencia. “Que se vayan todos” y “la comisión se va a la p...” fueron algunos de los cánticos de una noche en la que los futbolistas, entre incorporaciones y juveniles, quedaron en segundo plano frente al malestar de una hinchada que exige una reacción.

Del River ganador de Coudet a un equipo sin respuestas

El contraste con los primeros meses del ciclo es evidente. Coudet asumió después de que Marcelo Gallardo no pudiera encontrarle la vuelta al equipo y cerrara su segundo período en el club. En aquella primera etapa, el entrenador consiguió resultados, energía y una importante cuota de jerarquía. El elenco de Núñez aprovechó sus oportunidades, sumó puntos tanto a nivel local como internacional y quedó a pocos minutos de consagrarse campeón.

Mientras los resultados acompañaron, las dificultades quedaron en un segundo plano. Pero cuando esa dinámica se quebró, comenzaron a aparecer problemas que antes podían disimularse.

La decisión de la dirigencia de marginar a 15 futbolistas, inicialmente respaldada por una parte de los hinchas, terminó convirtiéndose en otro elemento de un escenario complejo. El famoso “container”, donde fueron enviados los jugadores que quedaron fuera de consideración, se fue vaciando de manera progresiva, aunque todavía no se concretó ninguna venta.

La reducción del plantel también expuso al equipo en el día a día: Coudet cuenta con menos alternativas y debe encontrar soluciones con una combinación de incorporaciones, juveniles y jugadores que todavía no lograron consolidarse.

A fines de 2025 y comienzos de 2026, el River de Gallardo había igualado o superado algunas marcas negativas que llevaban cerca de un siglo sin repetirse. Parecía difícil que el club volviera tan rápido a quedar expuesto ante registros similares. Sin embargo, el actual ciclo volvió a llevarlo a una situación excepcional.

Coudet y Di Carlo, entre la autocrítica y la necesidad de reaccionar

El propio entrenador sabe que el compromiso frente a Argentinos tiene un peso enorme. Después de la caída ante Tigre, Coudet fue contundente al referirse al presente y evitó esconderse detrás de las dificultades que atravesó el plantel.

“Sé lo que es River, sé que este semestre de no ganar un título va a ser complicado. Lo principal es cortar esto. Si veo que no se empiezan a dar los resultados no le voy a hacer mal a River ni a los hinchas, ni a esta dirigencia que confió en mí. Soy el más autocrítico, pero estamos demasiado salados, nos ha tocado perder con un tiro o dos tiros al arco. El fútbol argentino es muy difícil, es importante abrir los partidos”.

Luego, dejó otra definición que adquiere especial relevancia de cara al domingo: “Hay que hacerse cargo. Hemos hecho un grandísimo mercado, de los mejores en mucho tiempo. El club apuntó a una reconstrucción, eso lleva tiempo porque esta es la primera semana que podemos tener tres prácticas. No nos acompañaron las lesiones ni el tiempo de trabajo, pero en este lugar no busco excusas. Hay que asumir la responsabilidad y hay que ganar”.

En esa misma línea, agregó: “Primero hay que ganar, tienen que acompañar los resultados, difícil de un día para el otro vamos a encontrar un funcionamiento como lo que queremos. Los resultados te marcan y hay que salir a ganar”.

Del otro lado, el presidente de River, Di Carlo, intentó poner la actualidad dentro de un contexto más amplio. “Esto que nos pasa no es de los últimos cinco partidos. Venimos en una situación de declive hace bastante tiempo. Todos los grandes equipos del mundo han tenido baches después de momentos superexitosos. Todos sabemos cómo es el fútbol y si ganás cinco partidos seguidos parece que no hay problemas. El contexto torna todo más negativo de lo que es”.

El dirigente también reconoció la gravedad del presente: “Queremos dar tranquilidad en un momento delicado y complejo, estamos todos juntos. Esta racha no es aceptable para River”.

Una crisis que ya no admite otra postergación

Los números ayudan a dimensionar el momento. Con la derrota frente a Tigre, River llegó a seis tropiezos consecutivos entre torneos y copas de AFA y, por primera vez, perdió cinco encuentros seguidos por la Liga de Primera División. Además, acumula 29 presentaciones sin poder revertir un marcador adverso.

El comienzo del Clausura es todavía más preocupante: el Millonario marcha último en su zona, después de cuatro fechas no convirtió y suma 360 minutos sin marcar, la peor sequía de su historia al iniciar una Liga.

En cuanto al ciclo, Coudet dirigió 23 partidos, con 13 triunfos, 2 empates y 8 derrotas. Aunque el balance general continúa siendo positivo, la actualidad modificó por completo la percepción sobre su gestión y lo colocó ante el desafío más complejo desde su llegada.

Ahora aparece Argentinos, líder de la Zona B, como el próximo rival y con el Monumental nuevamente como escenario. El entrenador tuvo la semana de trabajo que necesitaba y podría contar con Almada, pero ya no alcanza con esperar una evolución: el equipo necesita mostrar una respuesta concreta dentro de la cancha.

Una victoria permitiría cortar la inercia negativa, recuperar confianza y afrontar los octavos de final de la Sudamericana desde otro lugar. Una nueva caída, especialmente en Núñez, aumentaría el descontento con el plantel, pondría en duda la continuidad del cuerpo técnico y volvería a poner la lupa sobre la dirigencia.

Por eso, Argentinos no llega como una fecha más: llega como una frontera. Después de una sucesión de derrotas históricas, un comienzo de campeonato sin goles, el malestar de los hinchas y un entrenador que ya asumió públicamente la responsabilidad, el Millonario necesita demostrar que todavía puede cambiar el rumbo.

El domingo no estará en juego solamente un resultado: estará en juego la capacidad de este equipo para recuperar credibilidad antes de que una crisis de resultados termine convirtiéndose en una crisis aun peor.