Se jugaron todos los partidos de ida de los octavos de final de la Champions League y algunos equipos ya tienen el boleto en la bolsa para los cuartos
MIÉRCOLES


Real Madrid vs. Manchester City
Fede Valverde alimenta un nuevo milagro
Cuando solo aquellos que apelaban al poder de la historia del Real Madrid en la Liga de Campeones, al orgullo del rey herido, concedían alguna opción ante el Manchester City, un recital de compromiso a imagen y semejanza de Fede Valverde, en la noche soñada del uruguayo, autor del primer triplete de su carrera, alimentó lo que se antojaba un milagro con un 3-0 que incluso pudo ser mayor si Vinícius no hubiese perdonado un penalti (3-0).
Al libro de los imposibles en la Liga de Campeones, el Real Madrid le añadió un nuevo capítulo. Con siete bajas de la dimensión de Mbappé o Bellingham. Con un equipo unido en el esfuerzo que sintió que toda la temporada se la jugaba en un duelo desigual, ante un City repleto de estrellas, cuyo brillo se apagó un día más en el Bernabéu... En la grada, la mutación pasó de la insatisfacción permanente al orgullo máximo por la imagen de su equipo.
El triunfo que necesitaba Álvaro Arbeloa. Valiente sosteniendo a un chico de 18 años, Thiago Pitarch, en un duelo de tal dimensión, fortaleciendo el centro del campo condicionado por las circunstancias y las lesiones. Entendió que atacar de forma directa al equipo de Pep Guardiola era un suicidio y jugó sin 9. Con Gonzalo en el banquillo. En esta ocasión, el factor sorpresa que tanto gusta a Pep saltó en su contra.
Con el traje de batalla puesto, el Real Madrid entendió que la única forma de llegar con vida al Etihad era vaciarse en cada acción. Las ayudas fueron constantes, no hubo distinción entre jugadores a la hora de correr y pelear. Con sacrificio, la distancia en calidad se recortaba, y en el Bernabéu siempre aparecen oportunidades de golpear. No las desaprovechó cuando las tuvo y, sin Mbappé, apareció un goleador inesperado.
Los días grandes piden el paso al frente de los líderes y el indiscutible, por carácter, orgullo, casta, espíritu competitivo y calidad, fue Fede Valverde. Su nombre retumbó en cada rincón del Bernabéu con una exhibición sin precedente. Igual que aparecía en el lateral para rebajar el agua que le llegaba al cuello a Trent con Doku, lanzaba una carrera por banda derecha que no podía culminar con centro por la ausencia de un rematador, situación que decidió solucionar él mismo siendo también el goleador.
El City desató su inestabilidad por su falta de contundencia defensiva. Carente del colmillo competitivo que exhibió el Real Madrid, que, lejos de intimidarse cuando Doku se iba de todos en su primera carrera, lanzaba dos centros al corazón del área que no encontraban rematador, cuando Savinho chutaba blanda la primera y Bernardo Silva la enganchaba cerca del poste, ejecutó a la perfección el plan de Arbeloa.
El éxito debía nacer desde una buena defensa. Huijsen, la única novedad del once del equipo que tiró de casta en Balaídos, recuperó la confianza perdida frenando una carrera que era estampida de Haaland. Y el paso definitivo, hacer sentir el peligro de un Real Madrid impulsado por el Bernabéu en una de esas noches especiales europeas, lo debía dar Vinícius. Picó un balón a Brahim que, con la punta y escorado, probó los reflejos de Donnarumma como aviso a una noche que no esperaba.
A la desesperada salió intentando frenar la jugada más básica, y a veces la más efectiva, que rompió el partido. Un pase en largo preciso de Courtois a la carrera de Fede Valverde provocó un grave error de O’Reilly, que midió mal. El uruguayo se hizo un autopase ante el portero, que quitó las manos quizás con miedo de salir del área, y derrotado en el césped vio cómo su rival empujaba el esférico a la red.
El partido soñado por el madridismo tomaba forma en siete minutos a añadir al historial del clásico moderno del fútbol europeo. El tiempo, entre el 20 y el 27, que tardaba Fede en volver a golpear, atacando la zona del 9 para chutar cruzado el pase de Vinícius tras su arrancada pegado a la banda izquierda. El 2-0 ya no era fruto de la casualidad.
Al City le pudo el Bernabéu. Empequeñeció sus virtudes y ejerció desde entonces un dominio improductivo. Rodri y Bernardo Silva, los jugadores de mayor experiencia, no pudieron imprimir el ritmo que demandaban Doku o Semenyo. El peligro estaba en los costados, pero el sistema de ayudas tejido por Arbeloa encontró siempre respuestas. Y así, a tres minutos del descanso, Fede ponía el broche al partido de su carrera.
Un gol para enmarcar el tercero. El balón picado con calidad por Brahim a la nueva aparición como delantero de Valverde, que inventó una 'delicatessen'. Sombrero a Guéhi y, sin dejar caer el balón, golpeo de exterior ante Donnarumma. El éxtasis en el Bernabéu. El retorno de la imagen más competitiva del Real Madrid en un curso repleto de irregularidad.
Lo más difícil lo había conseguido y en el segundo acto, su principal y casi única labor debía ser conservarlos sin encajar. El City quiso dar un paso al frente buscando un gol que aumentase la opción de remontada en el Etihad, pero ante un Real Madrid dispuesto a darlo todo hasta el último suspiro, lo que acabó corriendo fue el riesgo de ver sentenciada la eliminatoria.
Porque las mejores ocasiones fueron de un Real Madrid que disfruta corriendo al contragolpe y castigando los espacios. Brahim la tuvo, tras un recorte de dibujos animados, pero se topó nuevamente con Donnarumma, y en las botas de Vinícius estuvo la goleada.
Otra vez desde un grave error, impropio de un equipo que aspira a ser campeón de Europa, el pase errático de Khusanov siendo último hombre, con bote, que encontró a Güler en su camino. No dudó el turco en lanzar el balón al espacio, a la velocidad de Vinícius, que fue derribado en el mano a mano por Donnarumma. Sin Mbappé asumió el lanzamiento, con parada y blando, adivinado por el portero italiano.
Con el orgullo herido, tras pedir perdón con la mano en el pecho, Vini buscó su particular revancha. Le faltó puntería en las tres que generó. Sin acierto, pero importantes para que el City no muriese en área rival. Defendió con fuerza su ventaja el Real Madrid. Courtois solo fue exigido por Semenyo, ayudado en una gran acción defensiva de Rüdiger, cuando Haaland estaba en boca de gol para marcar, y dejando otro día más la parada milagrosa, en un exceso de confianza de Thiago.
La valentía del canterano que levantó el aplauso minutos antes, lanzando un amago dentro de su área a la presión del rival, de cara a su portería, rozó la tragedia la segunda vez que lo realizó. El robo de O’Reilly, cerca del área chica, se dirigió a la portería y Courtois sacó una pierna que dejó en blanco al City. No empañó su recital físico que tanto ha dado al Real Madrid en sus dos últimos encuentros como titular.
La diferencia de efectivos entre banquillos no cambió el escenario. Los cambios de Guardiola, con la entrada de Reijnders, Cherki o Marmoush, no aumentaron la dinamita arriba y el Real Madrid dio por bueno un 3-0 impensable para casi todos antes del inicio.
- Goles y asistencias:
3 - Real Madrid: Courtois, Trent (Carvajal, m.83), Rüdiger, Huijsen, Mendy (Fran García, m.46); Tchouaméni, Fede Valverde, Thiago (Manuel Ángel, m.76), Güler (Camavinga, m.70); Brahim (Mastantuono, m.76) y Vinícius.
0 - Manchester City: Donnarumma; Khusanov, Ruben Dias, Marc Guéhi, O’Reilly; Rodri, Bernardo Silva (Ait-Nouri, m.70), Savinho (Reijnders, m.46), Semenyo (Cherki, m.70), Doku y Haaland (Marmoush, m.82).
Goles: 1-0, m.20: Fede Valverde. 2-0, m.27: Fede Valverde. 3-0, m.42: Fede Valverde.


Paris Saint-Germain vs. Chelsea
Estocada de campeón
La fe inquebrantable, el principal atributo del campeón de Europa, volvió a marcar la diferencia para que el París Saint-Germain se llevara una ventaja casi decisiva en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones ante un Chelsea que le plantó cara, pero pecó de falta de contundencia.
Un último cuarto de hora desatado, con un Kvaratskhelia hambriento, acabó por dar al PSG una ventaja excesiva para lo que se había visto en el campo.
Los de Luis Enrique no mostraron su mejor cara, pero se plantarán la próxima semana en Stamford Bridge con una renta jugosa.
El PSG se tomó la revancha del pasado Mundial de Clubes y recuperó algo de optimismo, que le había abandonado en los días previos a este duelo por los malos resultados y las deficiencias en el juego.
El Chelsea no mereció tanto castigo. La cuarta derrota de Liam Rosenior desde su llegada al cargo, tras las tres sufridas contra el Arsenal, fue más dura de lo que dejó su equipo ver en el campo ante un rival de la talla del PSG.
El quinto de la liga inglesa amagó incluso con llevarse un buen resultado del Parque de los Príncipes, pero se desmoronó en el cuarto de hora final, tras un error del meta Jörgensen que dio rienda suelta a la voracidad del campeón.
Hasta entonces, el partido había sido de tú a tú. La constatación de que a este PSG le faltan los vatios del año pasado, pero mantiene la confianza en el proyecto y que, pese a que sus jugadores no están a tope de forma, hay mimbres para construir.
El equipo logró una ventaja decisiva con un tridente totalmente renovado, un desatado Kvaratskhelia que no había sido titular y que logró los dos últimos tantos que dejan los cuartos a tiro de piedra.
PSG no es la pila eléctrica que el año pasado fundía a sus rivales, pero tuvo rachas de juego intenso, fogonazos que trajeron a la memoria el recuerdo de aquel conjunto memorable que convertía los partidos en ciclones y se lo llevaba todo por delante hasta alzar la copa.
Pero fueron solo momentos sin continuidad, que dejaron paso a otras fases planas en las que el Chelsea, un conjunto pensado para la verticalidad al más puro estilo inglés, le colocó contra las cuerdas y no le castigó más por la mala puntería de sus atacantes.
El área del campeón de Europa era una coladera en la que se mascaba el peligro, con Hakimi y Nuno Mendes lanzados a la ofensiva y dejando huecos en su retaguardia por los que se colaron Neto y Palmer.
El equipo de Luis Enrique añora demasiado a Fabián Ruiz y el centro del campo fue un campo de batalla en el que Caicedo y Enzo Fernández supieron contrarrestar el dominio francés.
El primer cuarto de hora fue parisiense. Una parada de Jörgensen, el gol de Barcola y un trallazo al palo de Dembélé llevaron la esperanza a la grada.
El ex atacante del Lyon aprovechó en el 10 una buena cesión de cabeza de Joao Neves para conseguir de media volea su primer tanto en esta Liga de Campeones y encadenar un tercer partido consecutivo marcando.
Cinco minutos más tarde, Dembélé hizo temblar el palo inglés y ahí se apagó el impulso francés.
Avisó Neto en el 17, pero fue el Malo Gusto quien en el 28 consiguió el empate en un mal repliegue defensivo del PSG, que durante todo el primer tiempo había mostrado las debilidades de su zaga.
Las mismas que en el 37 obligaron a Safonov a mostrar su talento tras una buena combinación del Chelsea que remató Palmer solo desde dentro del área.
El rechace del meta ruso originó el contragolpe francés, lanzado por Doué y que dejó a Dembélé en posición favorable, cara a cara con el defensa Fofana, que en su intento de despejar desvió algo el balón para descolocar a su portero y permitir al Balón de Oro conseguir su segundo tanto en la competición esta temporada.
Pese a la ventaja en el marcador, el PSG siguió sin atar el control del partido, con un Chelsea que supo hacer temblar al campeón. La intensidad del juego de los ingleses ponía en aprietos al equipo de Luis Enrique, como demostró en el 57 Neto robando un balón en el área y sirviendo para que Enzo Fernández consiguiera el empate.
Fue la fe la que volvió al rescate de los de Luis Enrique. El Chelsea jugaba con fuego en cada salida del balón y Jörgensen acabó por cometer un error fatal, dejando el balón a Barcola, que sirvió para que Vitinha dibujara una hermosa vaselina que devolvía la algarabía al Parque de los Príncipes.
Luego llevó el festival de Kvaratskhelia, que tomó el puesto de Doué y que consiguió dos tantos que se antojan decisivos para encarar la vuelta en Londres.
- Goles y asistencias:
5- París SG: Safonov; Hakimi, Marquinhos, Pacho, Mendes; Zaïre-Emery (Lucas Hernández, m.78), Vitinha, Joao Neves; Doué (Kvaratskhelia, m.62), Dembélé (Lee, m.69), Barcola (Mayulu, m.78)
2- Chelsea: Jörgensen; Malo Gusto (Garnacho, m.88), Fofana, Cholobah, Cucurella; James, Caicedo; Palmer (Lavia, m.83), Fernández, Neto; Joao Pedro (Delap, m.83)
Goles: 1-0, m.10: Barcola; 1-1, m.28: Gusto; 2-1, m.40: Dembélé; 2-2, m.57: Fernández; 3-2, m.74: Vitinha; 4-2, m.86: Kvaratskhelia; 5-2, m.94: Kvaratskhelia.


Bodo/Glimt vs. Sporting CP
Europa se rinde al Bodo/Glimt
El Bodo/Glimt se colocó en la orilla de los cuartos de final de la Liga de Campeones con una exhibición frente al Sporting, derrotado 3-0 con goles de Fet, Blomberg y Hogh que impulsaron a un equipo que es una máquina de generar fútbol, una delicia que brilla con naturalidad en el ecosistema exótico del Ártico.
Hace tiempo que lo del Bodo/Glimt ha dejado de ser una curiosidad. Cada temporada da un paso más hacia delante. Primero, sorprendió en la Liga Conferencia; después, alcanzó las semifinales de la Liga Europa. Y ahora ya roza los cuartos de final en la Liga de Campeones, una barrera que sólo alcanzó un equipo noruego: el Rosenborg en 1997, cuando fue eliminado por el Juventus.
El trabajo de Kjetil Knutsen es espectacular. Sus jugadores juegan como un bloque perfectamente engrasado, con velocidad en las transiciones, dos toques máximo, fluidez, recuperación vertiginosa tras pérdida y, al fin y al cabo, una mecanización de la que presumiría Rinus Michels en su Ajax con Johan Cruyff al mando.
Esa firmeza grupal no desapareció ante el Sporting. El Bodo/Glimt venía de ganar cuatro partidos seguidos a tres equipos de las grandes ligas: Atlético de Madrid, Manchester City e Inter, al que derrotó en dieciseisavos tanto en la ida como en la vuelta.
Parecía que el Sporting sabía lo que se le venía encima, porque se atrincheró atrás desde el pitido inicial. Saltó al césped con la idea de aguantar el dominio al que iba a ser sometido para intentar alguna contra con la que sorprender a los hombres de Knutsen.
Solo lo consiguió en una ocasión: robo en su área, pase de Trincao -sin duda el más acertado de todo el Sporting-, y remate de Guilherme salvado por Haikin. No tuvo ninguna más. Su fútbol, demasiado previsible, contrastó con el espectáculo del Bodo/Glimt, que a la media hora llegó a dar 200 pases con solo 11 fallos.
Mención especial para Berg, un jugadorazo. Manejó el juego como quiso, cuando quiso y como quiso. Dio un recital de aperturas al primer toque, una clase maestra de posicionamiento. Y eso que Trincao se pegó como una sombra. Sin éxito. Se libró de él siempre. Y arriba, Hogh, Evjen, Fet, Hauge y Blomberg eran dinamita surfeando el área, con toques rápidos, precisos y desequilibrantes.
En una de esas jugadas vertiginosas en la frontal, Evjen, tras un pase filtrado por Hauge, avisó con un mano a mano que salvó Rui Silva. Después, lo intentó sin éxito Berg desde fuera del área. Y al final, tras otro pasazo entre la defensa de Hogh, Vagiannidis derribó a Fet, que transformó el penalti para abrir el marcador.
El Bodo/Glimt disfrutaba. Era como una orquesta perfectamente afinada que aceleraba y desaceleraba cuando quería. Y, antes del descanso, decidió dar otro golpe: pase de Fet desde el costado izquierdo hacia el corazón del área; toque de primeras de Hogh de vuelta hacia la frontal; respuesta de Hauge de nuevo hacia dentro con toque por el camino de Diomande; y Blomberg, ante Rui Silva, gol. Cuatro toques, 2-0 y descanso.
El Sporting tuvo un arranque de orgullo y volvió de los vestuarios con algo de mordiente. Amasó alguna que otra posesión larga e incluso llegó a disponer de una ocasión clara de Luis Suárez. Pero el Bodo/Glimt también supo sufrir para despertar y asestar el golpe definitivo.
A falta de 20 minutos para el final, Bjortuft abrió con un golpeo exquisito hacia la banda izquierda. Por allí apareció Hauge, que desbordó a su par sin piedad. Su centro, fuerte, lo remató Hogh, que entró como un transatlántico desde atrás para hacer el 3-0 y cerrar el partido.
El Sporting, sin espacios para correr, controlado durante casi todo el choque, no pudo hacer nada más que aplaudir. El Bodo/Glimt firmó un partido incontestable. Nada que objetar a un equipo que no es ninguna sorpresa. Es una realidad que juega, vence, convence y disfruta. Los cuartos, si no hay sorpresa en Portugal, ya tienen dueño y ese no es otro que el combinado noruego.
- Goles y alineaciones:
3.- Bodo/Glimt: Haikin; Sjovold, Bjortuft, Gundersen, Bjorkan; Evjen (Auklend, min. 87), Berg, Fet (Saltnes, min. 79); Blomberg (Maatta, min. 75), Hogh (Helmersen, min. 79) y Hauge.
0.- Sporting: Rui Silva; Vagiannidis (Santos, min. 63), Diomande, Gonçalo Inácio, Fresneda; Simoes (Morita, min. 62), Hjulmand; Catamo (Faye, min. 63), Trincao, Guilherme (Braganca, min. 79); y Luis Suárez.
Goles: 1-0, min. 32: Fet, de penalti; 2-0, min. 45: Blomberg; 3-0, min. 70: Hogh.


Bayer Leverkusen 1-1 Arsenal
Un penalti de Havertz salva al Arsenal de la derrota en Leverkusen
El Bayer Leverkusen y el Arsenal empataron 1-1 con goles de Robert Andrich para el equipo alemán, en el minuto 46, y de Kai Havertz, de penalti, para los ingleses en el minuto 87, cuando el partido ya parecía que iba a concluir con derrota del equipo inglés.
Los dos goles se produjeron en situaciones a balón parado -el de Andrich fue un cabezazo en un córner- lo que refleja la tónica de un partido marcado por la táctica.
Los dos equipos se dieron pocos espacios para atacar y ambos dieron muestras de gran disciplina táctica, lo que llevó a que en la primera parte hubiera pocas llegadas claras.
La mejor ocasión en los primeros 45 minutos la tuvo el Arsenal con un remate de Gabriel Martinelli en el minuto 20 que se estrelló contra la escuadra.
La banda izquierda del Arsenal era la más activa en ataque, mientras que en la otra banda Saka sufría mucho en su duelo personal con Alejandro Grimaldo.
El segundo tiempo empezó con un cabezazo de Terrier, a centro de Grimaldo, que David Raya desvió a saque de esquina. Grimaldo se encargó de sacarlo y puso el balón en el segundo poste, donde apareció Robert Andrich para batir a Raya de cabeza y poner en ventaja al Leverkusen.
El Arsenal buscó el empate ante todo con balones altos al área, la mayoría de los cuales terminaban en la cabeza de los defensas del Leverkusen.
La presión sobre el área del equipo alemán, sin embargo, se fue haciendo más fuerte a través de los minutos y empezaron a producirse faltas y saques de esquina, situaciones en las que la peligrosidad del Arsenal es conocida.
Sin embargo, el Leverkusen sorteó bien las situaciones que se presentaban y todo parecía encaminado hacia la victoria cuando, en el minuto 27, se produjo un penalti a favor del Arsenal por un contacto mínimo de Tillmann contra Mandueke. Kai Havertz, que jugó diez años en el Leverkusen, donde inició su carrera, asumió el lanzamiento y logró el empate para el Arsenal.
- Goles y asistencias:
1 - Bayer Leverkusen: Blaswich, Quansah, Andrich, Tapsoba; Poku, Palacios (Fernández, 82), Aleix García, Grimaldo; Terrier (Hofmann, 82), Maza (Tillmann, 74); Kofane.
1 - Arsenal: Raya; Timber, Saliba, Gabriel, Hincapié; Zubimendi, Rice; Saka (Madueke, 60), Eze (Gabriel Jesús, 82), Martinelli; Gyökeres (Havertz, 74).
Goles: 1-0, min 46, Andrich. 1-1, m. 87, Havertz, de penalti.
MARTES


Newcastle United 1-1 Barcelona
Barcelona consiguió más de lo que merecía
De penalti, sobre el final y tras no merecer nada durante todo el partido, el Barcelona logró un empate (1-1) y no sabe muy bien cómo ante un Newcastle que fue mejor y creyó que tenía asegurada la victoria en el minuto 87 gracias a un gol de Harvey Barnes.
Un penalti sobre Dani Olmo y transformado por Lamine Yamal con el tiempo cumplido da una vida extra a los azulgranas, que podrán sentenciar la eliminatoria con su gente la semana que viene.
Yamal, prácticamente en su única aparición del partido, solventó el rácano y débil planteamiento de Hansi Flick ante un Newcastle que paladeó la victoria hasta el minuto 96, cuando con el tiempo cumplido se llevó un jarro de agua fría.
De nuevo, como en la fase de grupos, la falta de puntería y un par de chispazos del Barcelona negó a los 'magpies' lo que debería haber sido una merecida victoria.
Sobrepasado por el escenario, como tantas otras veces en la última década, el Barcelona salió a verlas venir. No ayudó la baja en las horas previas de Eric García, que obligó a poner en el campo a Ronald Araújo, ni la completa desconexión de los jugadores de ataque.
Ni Yamal ni Raphinha ni Robert Lewandowski aparecieron por el norte de Inglaterra.
Si el Barcelona se sostenía en pie, ante los golpes del Newcastle, era por la actuación de Joan García, por los achiques de Cubarsí, que despejó un cabezazo de Sandro Tonali en la línea de gol, y por las descargas de Pedri en el centro del campo, que cada vez que tenía el balón era una bombona de oxígeno. Si él no tenía la pelota, el Barcelona sufría.
Así, el Newcastle generaba una y otra vez, pero siempre de forma desviada, hacia Joan García o sin acabar de creerse que podía llevarse la victoria.
El primer aviso serio llegó cuando Anthony Gordon, que había empezado el partido en el banquillo, estrelló un balón en un palo y Joelinton en boca de gol lo empujó a la red. Para suerte del equipo español, era fuera de juego, pero a esa ocasión le siguió el cambio de Pedri, que salió del campo extenuado por el esfuerzo.
Se había lesionado también Marc Bernal, lo que acabó de partir al Barcelona, que recibió el gol en contra en el minuto 87, sin casi tiempo de reacción.
Jacob Murphy tiró una pared en una banda, puso un centro al segundo palo y nadie siguió a Harvey Barnes, que remató a bocajarro y solo. No impactó bien la pelota y esta fue contra el pecho de Joan García, pero la propia inercia la introdujo en la portería.
Explotó St. James' Park y el Newcastle se veía vencedor. Era cuestión de aguantar seis minutos.
Y todo le iba bien hasta que en el minuto 96, Dani Olmo se metió a la desesperada en el área del Newcastle. El centrocampista español dribló y se topó con un torpe Thiaw, que le zancadilleó.
El árbiro italiano Marco Guida no lo dudó. Señaló el punto de penalti y no hubo VAR que salvara al Newcastle. Barnes, ya sustituido, se hundía en su banquillo. Su esfuerzo y brillantez final no había servido para nada.
Porque Yamal engañó desde los once metros a Aaron Ramsdale y se dirigió al público como diciendo "¿Por qué siempre yo?". Incluso en un día que no lo merecía, el Barcelona se llevó un premio de Newcastle, el premio de poder definir la eliminatoria la semana que viene en casa y ante los suyos.
- Goles y asistencias:
1 - Newcastle United: Ramsdale; Trippier (Livramento, m.67), Thiaw, Burn, Hall; Tonali, Joelinton, Ramsey; Barnes (Willock, m.90), Elanga (Murphy, m.67) y Osula (Gordon, m.67).
1 - Barcelona: Joan García; Araújo (Espart m.88), Pau Cubarsí, Gerard Martín, Cancelo; Bernal (Casadó, m.73), Pedri (Olmo, m.70); Lamine Yamal, Fermín (Torre, m.88), Raphinha; y Lewandowski (Rashford, m.70).
Goles: 1-0. Barnes, m.87. 1-1. Yamal, de penalti, m.96.


Atalanta 1-6 Bayern Munich
Exhibición del Bayern camino a cuartos
El Bayern Múnich destrozó este martes al Atalanta con una goleada sin paliativos en Bérgamo, en lo que fue una exhibición tremenda comandada por Michael Olise que cerró el pase a cuartos de final de la Liga de Campeones, salvo hecatombe sin precedentes en Alemania.
El Bayern Múnich saborea ya los cuartos de final. Puede permitirse rotar en la vuelta, experimentar incluso. Cinco goles de rédito obtenidos fuera de casa, que bien pudieron ser más, son una ventaja más que suficiente para saberse clasificado entre los ocho mejores de Europa. Su exhibición en Bérgamo, ciudad de la que salió ovacionado por un público italiano que supo reconocer lo brillante de su juego, bien le brindó esa posibilidad.
Fue una reacción natural de todo el público bergamasco en cuanto encajó el quinto tanto. Un reconocimiento a la evidente superioridad del Bayern y un alivio casi para los propios jugadores 'nerazzurri', entregados durante noventa minutos e incapaces de evitar un resultado sonrojante que deja al fútbol italiano sin representación en la próxima ronda.
Las opciones de la 'Dea' eran pocas sobre el papel antes del inicio del encuentro. La eliminatoria tenía al combinado bávaro como claro favorito. Así lo reconoció incluso Palladino, entrenador del Atalanta que intentó minimizar el peligro alemán con un planteamiento de emparejamiento al hombre. La idea, robar y contraatacar. No funcionó. El Bayern fue un rodillo que dejó en evidencia su total superioridad individual y colectiva.
Entre todo el talento de los de Kompany, el galo Michael Olise brilló por encima del resto con un despliegue al alcance de unos pocos. Imparable, sencillamente. Dos ocasiones claras en los primeros diez minutos en sus botas advirtieron de los tintes de un duelo sin misterio. Porque en el minuto 12 empezó el festival.
Error de la 'Dea' en defensa. Despiste en un saque de esquina. Estaba tomando aire tras esos primeros minutos frenéticos que impuso el Bayern. Y dejó solo al primer palo a Gnabry, que recibió desde el banderín un pase raso. Se giró y encontró en boca de gol a Stanisic para iniciar el festín.
Olise fue un clamor por banda derecha. Desborde, velocidad. Bernasconi solo pudo asistir a su alarde. Y su gol no se hizo esperar. En el minuto 22, un latigazo con su zurda desde el perfil diestro puso el segundo. Y apenas 3 minutos después sirvió en bandeja el tercero a Gnabry, goleador tras una contra perfecta, resarcido tras su disparo previo a la escuadra. El partido murió en esos 25 minutos.
El resto quedó para la segunda mitad. Nicolas Jackson se sumó a la fiesta para marcar el cuarto tanto nada más reanudar, en el minuto 52. Contra magistral, tacón excepcional de Luis Díaz en la frontal y zapatazo del senegalés para superar a un Carnesecchi desbordado, que aun así evitó en varias ocasiones que la goleada pudiera alcanzar las dos cifras.
Roto completamente el Atalanta, el Bayern no quitó el freno del acelerador. Olise se inventó la enésima maravilla de su partido. Recorte hacia fuera y balón a la escuadra en el 64. Ahí el estadio comenzó a aplaudir la exhibición alemana, que solo rescató una nota negativa: la de la lesión de Alphonso Davies, que entró en el descanso y tuvo que abandonar entre lágrimas.
No era suficiente la 'manita' para los visitantes. Upamecano se estrelló con el palo. Y Musiala cerró definitivamente la goleada bajo palos, embocando el pase de Jackson para certificar el pase a cuartos de final. Ni el gol de Pasalic en el 93 pone en riesgo su clasificación... salvo que la diosa bergamasca no obre un milagro inverosímil en el Allianz Arena.
- Goles y asistencias:
1 - Atalanta: Carnesecchi; Zappacosta (Bellanova, m.67), Hien, Kolasinac (Ahanor, m.55), Bernasconi; Sulemana (Samardzic, m.73), De Roon, Pasalic, Zalewski (Musah, m.55); Scamacca (Djimsiti, m.46) y Krstovic.
6 - Bayern Múnich: Urbig; Stanisic (Guerreiro, m.86), Upamecano, Tah, Laimer (Davies, m.46), (Bischof, m.71); Kimmich, Pavlovic (Goretzka, m.68); Olise, Gnabry (Musiala, m.46), Luis Díaz; Jackson.
Goles: 0-1, m.12: Stanisic; 0-2, m.22: Olise; 0-3, m.25: Gnabry; 0-4, m.52: Jackson; 0-5, m.64: Olise; 0-6, m.67: Musiala; 1-6, m.93: Pasalic.


Atlético Madrid 5-2 Tottenham Hotspur
El Atlético roza los cuartos en el esperpento del Tottenham
Una puesta en escena esperpéntica del Tottenham y su portero Antonin Kinsky, exageración absoluta del error no forzado, impropia de la Liga de Campeones, desencadenó la victoria más fulminante (5-2) que jamás ha logrado el Atlético de Madrid en las eliminatorias del gran escenario europeo, rumbo firme, aparentemente invariable, a los cuartos de final con tres goles de renta y la vuelta pendiente en Londres en una semana.
En 22 minutos, los primeros 16 con el citado guardameta (cambiado por Igor Tudor con el 3-0), machacó al conjunto londinense, que le obsequió con un inicio de noche tan plácido como inimaginable en el Metropolitano. Cada regalo del equipo inglés, a cada cual más espléndido, lo aprovechó el Atlético como debe, con los goles de Marcos Llorente, Antoine Griezmann, Julián Alvarez y Le Normand para dejarlo todo casi sentenciado.
El 4-0 era mejor que el 5-2 final. Porque, después, Pedro Porro anotó el 4-1 aún en el primer tiempo, Julián Alvarez restableció la ventaja con el 5-1 y Oblak falló también en su portería para el 5-2 de Solanke. La eliminatoria está muy encarrilada. Aún no resuelta.
El comienzo no lo habría imaginado el conjunto inglés ni siquiera en su peor pesadilla. Un despropósito sobre el césped resbaladizo del Metropolitano (ya se quejaron algunos jugadores del propio Atlético sobre el estado del verde hace semanas). Nada ya disimula el momento de los ‘Spurs’. Ni esta Champions a la que acudía como contraposición a su realidad sombría, a un punto del descenso en la liga. Sus problemas son evidentes.
La sucesión de hechos fue bochornosa para el Tottenham, que entregó a toda velocidad la victoria al Atlético. Ni a propósito lo habría hecho tan mal. Quedó señalado de forma inequívoca su portero Antonin Kinsky, apuesta imprevista de Igor Tudor -sólo había jugado dos encuentros este curso, ambos en la Copa de la Liga-, culpable de dos de los tres goles que recibió en cuarto de hora y cambiado después del 3-0. Desolado, al vestuario.
La noche fue aciaga para él. Todo empezó sobrepasado el minuto 5. La primera pifia del guardameta, con un resbalón inoportuno justo en el golpeo del balón, significó el 1-0. La pelota cayó en Lookman, que jugó a su lado con Julián Alvarez, quien a su vez hizo lo propio hacia Marcos Llorente, cuyo tiro con el interior del pie derecho terminó en la red.
Después, Mathys Tel remató a las manos de Jan Oblak, Richarlison envió fuera otro intento... Y volvió a fallar el Tottenham atrás. Otro resbalón. Esta vez fue Van de Ven, el vigoroso central de 1,93 metros de altura, quien patinó sobre el césped cuando recibió una cesión atrás. Lo aprovechó Griezmann, que definió como sabe, tan sutil como imparable.
Minuto y medio después, cuando cualquier aficionado pensaba que ya no podía suceder nada peor de lo ocurrido para el Tottenham, aún fue más allá el equipo inglés y su portero. Jugó hacia atrás Van de Ven, despejó de nuevo fatal Kinsky. Ni siquiera se resbaló. Solo ejecutó horrorosamente mal la secuencia del golpeo. Julián Alvarez pasaba por allí. Gol.
El 3-0 en el minuto 15. Igor Tudor cambió al guardameta; entró Vicario, realmente el titular durante toda la temporada hasta la novedosa decisión este martes del técnico recién llegado hace dos encuentros. Tampoco evitó el 4-0, en el minuto 21 y 44 segundos, cuando Robin Le Normand, sorprendente titular en el esquema de Simeone, cabeceó el rechace del cancerbero a un despeje sobre su propia portería de Pape Sarr. Tremendo.
El Atlético ganaba 4-0 sin acreditarlo. Solo aprovechó los errores rivales, tan grotescos algunos que aparecerán seguro en el resumen del año de despropósitos mundiales. La caricatura de la realidad actual de este Tottenham, que de repente se sintió vivo con el 4-1 de Pedro Porro, tan solo aún en el minuto 26, sobrepasado en defensa Ruggeri, y alimentó su fe con otro remate al poste de ‘Cuti’ Romero, tan deseado en verano por Simeone.
Una advertencia para el Atlético. Había aún eliminatoria... si el equipo rojiblanco se descuidaba. También dispuso Marcos Llorente del quinto gol al borde del descanso, entre el descontrol, la locura de un partido incomprensible más allá de una secuencia de concesiones impensables, sobre todo por tanta acumulación en tan poco tiempo.
La diferencia fundamental estuvo en la portería. No hay ejemplo más concreto y rotundo como el origen del quinto gol del Atlético, que pasó del susto del 4-2 a la apoteosis del 5-1 en trece segundos tan solo. De la estirada de Oblak, salvador, al cabezazo de Richarlison y el despeje de Ruggeri, al primer toque de Griezmann que activó a campo abierto, desde tres cuartos de su terreno, la carrera y la conducción de Julián Alvarez hasta el gol. El 5-1.
Ya relanzada la victoria, cuatro goles de ventaja definitivos, salvo hecatombe en Londres, reapareció Pablo Barrios un mes después, tras una lesión muscular; recibió la aclamación popular y sonora del Metropolitano Marcos Llorente, con un descanso merecido; y compensó Oblak un error de su homólogo en la otra portería, cuando entregó el 5-2, anotado por Solanke. El partido concluyó con un tremendo golpe de cabezas entre Cuti Romero y Palhinha, atendidos sobre el césped. Los dos, aturdidos, abandonaron el terreno por su propio pie. Queda la vuelta en Londres. El remate de la eliminatoria.
- Goles y asistencias:
5 - Atlético de Madrid: Oblak; Pubill, Le Normand, Hancko, Ruggeri; Giuliano, Llorente (Sorloth, m. 69), Cardoso, Lookman (Pablo Barrios, m. 69); Griezmann (Koke, m. 81) y Julián Alvarez (Nico González, m. 73).
2 – Tottenham: Kinsky (Vicario, m. 17); Pedro Porro, ‘Cuti’ Romero, Danso, Van de Ven, Spence (Xavi Simons, m. 83); Gray, Pape Sarr; Tel (Gallagher, m. 46), Kolo Muani (Solanke, m. 46) y Richarlison (Joao Palhinha, m. 68).
Goles: 1-0, m. 6: Llorente. 2-0, m. 14: Griezmann. 3-0, m. 15: Julián Alvarez. 4-0, m. 22: Le Normand. 4-1, m. 26: Pedro Porro. 5-1, m. 55: Julián Alvarez. 5-2, m. 76: Solanke.


Galatasaray 1-0 Liverpool
El Galatasaray golpea primero
El Galatasaray se llevó la victoria por la mínima ante el Liverpool en la ida de los octavos de final de la Champions League gracias a un gol de Mario Lemina en el minuto 7 y forzó a los 'reds' a remontar en Anfield si quieren estar en la siguiente ronda.
El gabonés aprovechó un cabezazo de Victor Osimhen en el segundo palo para emerger en el área pequeña y batir a Giorgio Marmadsahvili, titular en detrimento de Alisson, que no viajó a Estambul por problemas físicos.
Tras el gol, el conjunto otomano resistió las acometidas de los de Arne Slot y mantuvo la ventaja para irse por delante al encuentro de vuelta en Anfield.
El partido pudo tener un rumbo totalmente distinto a los dos minutos de juego, pero Florian Wirtz desaprovechó una ocasión clamorosa y disparó fuera cuando tenía la portería libre tras un fallo de Lemina en la salida del balón.
En los primeros compases del duelo, el Galatasaray no estuvo cómodo desde atrás, aunque los 'reds' no aprovecharon las concesiones claras que ofreció el equipo turco.
A pesar de su inicio dubitativo, los locales fueron los primeros en golpear. Un gran centro de Gabriel Sara, que estuvo muy activo en la primera mitad, propició un remate de Osimhen en el segundo palo que terminó de meter en la red Lemina en el área pequeña.
El Galatasaray continuó creando peligro y rozó el segundo con un centro de Ismail Jakobs que remató Oshimen, pero se topó con Mamardashvili.
Los visitantes reaccionaron y rozaron el empate en primera instancia con un remate de Wirtz que repelió Ugurcan Cakir y un minuto después Konate envió el balón desviado con un potente disparo desde fuera del área.
El encuentro mantuvo un ritmo intenso y todos los balones divididos eran ganados por el equipo turco, que tuvo muy clara la estrategia a llevar a cabo de encerrarse y hacer transiciones rápidas para crear peligro.
Antes del descanso, Oshimen mandó el balón fuera tras un fallo en el despeje de Konate y Wirtz se topó de nuevo con Cakir.
Los segundos cuarenta y cinco minutos comenzaron con un derroche de energía de los de Arne Slot, que de nuevo perdieron dos oportunidades de empatar la contienda.
El húngaro Dominik Szoboszlai se encontró con Cakir, mientras que Alexis Mac Allister desaprovechó una gran oportunidad desde el punto de penalti que mandó muy desviada.
A pesar de ese arreón inicial, el Galatasaray se lanzó al ataque e incluso vio cómo le anularon un gol a Osimhen, que ganó la partida a los centrales 'reds', por fuera de juego previo.
El encuentro bajó revoluciones y el ritmo se pausó. Hasta el minuto 66, no llegó la siguiente ocasión del Liverpool con un mano a mano de Hugo Ekitike en el que el guardameta visitante le ganó la partida.
En el minuto 70, el equipo inglés tuvo la mejor ocasión e incluso Konaté llegó a marcar, pero, tras dos minutos de revisión, el VAR consideró mano del defensor francés.
Hasta el pitido final, el Galatasaray controló el partido y se hizo con una victoria que le da esperanzas de estar en los cuartos de final.
- Goles y alineaciones:
1 - Galatasaray: Cakir; Singo, Sánchez, Bardakci, Jakobs; Torreira (Gundogan, m.93), Lemina (Sallai, m.77); Yilmaz (Elmali, m.93), Gabriel Sara (Boey, m.88), Lang (Akgun, m.77); Osimhen.
0 - Liverpool: Mamardashvili; Joe Gomez, Konate, Van Dijk, Kerkez (Robertson, m.60); Gravenberch, Mac Allister; Salah (Frimpong, m.60), Szoboszlai, Witz (Gakpo, m.73); Ekitike.
Gol: 1-0, min. 7: Lemina.
