Análisis: El Barça más allá de los cracks

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Barcelona avanzó a los octavos por la puerta grande (1:06)

Pese a las bajas de Messi, Sergi Roberto, Piqué, entre otros, el equipo azulgrana supo ir adelante con los suplentes y conseguir el boleto directo a los octavos de final de Champions, sobre todo con la gran actuación del joven Ansu Fati. (1:06)

Hubo quien se echó las manos a la cabeza al conocer la alineación al principio y quien al final acabó elogiando las decisiones de Ernesto Valverde. El Barça conquistó San Siro con suficiencia, sufriendo y jugando -a ratos brillante y a ratos inhibido- pero, en general, mostrando que es un colectivo que va más allá de los indiscutibles.

Fue la noche de Carles Pérez y de Ansu Fati. Pero también del recuperado Aleñá, magnífico con el balón, y también de Neto, soberbio en la portería. Y en cierta manera, con alguna que otra laguna, de Todibo, frío y sereno en la salida de balón, como también de Ivan Rakitic, incansable durante la hora que jugó.

El sábado en San Sebastián y el siguiente miércoles en el Clásico regresarán al escenario los cracks. Pero si en Dortmund deben agradecer la victoria del Barça, en Barcelona se deberá dar valor a quienes la protagonizaron.

Carles Pérez ya es jugador de la primera plantilla del Barcelona, de pleno derecho, y Ansu Fati ya es el goleador más joven de la historia de la Champions League. El Barça acudió con los deberes hechos a Milán y salió de San Siro con una victoria de prestigio, con jugadores recuperados... Y dos nombres mayúsculos.

Peter Ofori-Quaye, tenía 17 años y 195 días cuando marcó en un Rosenborg-Olympiakos en octubre de 1997. Al cabo de 22 años Ansu Fati rompió esa marca. Le bastó poco más de un minuto en el campo para recibir un pase en diagonal de Luis Suárez y soltar un remate raso y cruzado desde fuera del área que superó a Handanovic y le metió de cabeza en la historia de la Champions. Ya es el goleador más joven con 17 años y 40 días. Y lo fue en una noche de especial relevancia.

Un Barça de suplentes, un Barça criticado de antemano por no poner todos sus cracks en el campo, se bastó para dejar en la calle a un rival con más ansia que fútbol, mantenido por Lautaro y por Lukaku, pero con un preocupante déficit colectivo e incapaz de mostrar una superioridad que se le suponía tan necesaria por lo que se jugaba como evidente a la vista de la alineación que presentó Valverde.

Un Barça inédito y en el que pocos habrían confiado de entrada acabó por dar un golpe sobre la mesa para demostrar que más allá de los crack el entrenador tiene en quien confiar.