Valverde, De Jong y Llorente tienen el dinamismo para marcar la diferencia en la Champions League

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El elenco Culé ajusta detalles pensando en el equipo italiano para la vuelta de octavos de la Champions. Mientras tanto, un rebrote de Coronavirus en España tiene a todos en vilo. (1:14)

¿Oíste el del uruguayo, el neerlandés y el español? Dice así: Casi todos entrarían prácticamente en cualquier equipo distinto del que están, pero todos ellos --en Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid, respectivamente-- han tenido que luchar por la titularidad, por un rol, por una posición específica. Han tenido que luchar por su derecho a soñar con ganar la Champions League.

Ellos son, obviamente, Federico Valverde, Frenkie de Jong y Marcos Llorente.

Valverde podría convertirse en el tercer uruguayo de la historia en jugar de titular y ganar una final de la Copa de Europa, si es que Madrid llega tan lejos. La primera temporada de De Jong en el Camp Nou se vio azotada por lesiones, un cambio de entrenador y un tufillo a decadencia a su alrededor. Llorente se destacó en Atleti tras haber sido empujado a la fuerza del club que apoya (Madrid) en parte por el surgimiento y la importancia de Valverde.

¿Alguno de los tres podría ayudar a su club a poner sus manos en el trofeo de la Champions League luego de la campaña más larga y bizarra en los 65 años de historia del torneo?

Todos son mozalbetes en equipos cuyos jugadores más emblemáticos son una década mayores, o más. Son meros bebés en armas, y aun así son importantes, y cada uno de ellos podría ser profundamente influyente si su club logra avanzar en la fase de Champions de la semana que viene.

Tomemos a Valverde, por ejemplo. Sí, jugó en el conjunto de Zinedine Zidane 43 veces esta temporada, pero cumplió 22 años hace pocos días y tiene un déficit de conocimiento y experiencia de entre 11 y 13 años con respecto a Sergio Ramos, Luca Modric y Karim Benzema. El uruguayo --quien acaba de ganar sus primeros dos trofeos de Madrid en ésta, su verdadera temporada revelación-- se ha convertido en un gran ganador de pelotas, tan inteligente en el aspecto destructivo y creativo de todo lo que los nuevos campeones de España hacen bien que resulta difícil digerir que sólo haya jugado cinco partidos de Champions League de titular hasta la fecha. Es un talento que sigue en busca de su posición perfecta, su rol perfecto, su momento perfecto para emerger y encajar, como las piezas de un rompecabezas.

Para Julen Lopetegui la temporada pasada, Valverde bien podría no haber existido. Una que otra vez salió del banco, pero no tuvo ni una oportunidad en La Liga. Santi Solari apoyó al uruguayo, pero en general dándole no más que unos pocos minutos al final de los partidos. En una lista de espera por lugares en el mediocampo, Lorente --en aquel entonces aún en el Bernabéu-- fue favorecido. Cómo cambian los tiempos, y qué rápido.

Ni bien el dinámico Valverde abrió para Solari, en Real Betis, Real Madrid ganó. Ni bien Zidane tomó las riendas, Valverde comenzó a ser un titular regular. Ahora es influyente, exitoso, ganador de un título y una estrella en ascenso.

"Los mediocampistas modernos tienen que ser una combinación de todo. Volvemos a estar en una época de fútbol total", dijo. "Me encanta la presión de nuestro juego, cómo cortamos los pases, robamos pelotas... Y obviamente repartir asistencias y anotar sigue siendo importante. Pero trato de que mis actuaciones sean un compendio de todas esas cosas".

Valverde realmente mostró su valía en la Supercopa de España el pasado mes de enero. Quedaban cinco minutos en el reloj, nada menos que en un derbi madrileño, y por medallas esta vez.

Álvaro Morata llegó al arco asistido por Saúl, y Valverde -100 por ciento cínicamente- bajó al delantero desde atrás. Le levantaron la tarjeta roja, hubo un tumulto y no hubo gol en el consecuente tiro libre (la entrada fue astutamente calculada justo antes de que Morata llegara al área) y, a los pocos minutos, Los Blancos ganaron la tanda de penales, después de lo cual Valverde fue nombrado figura del partido.

Así que el valor del uruguayo y el respeto de Zidane por su puño de hierro y su guante de seda están claros, pero Valverde se cansó durante los últimos partidos posteriores al reinicio, empezó a ver su nombre en la lista de suplentes un poco más a menudo, y la formación de 4-3-3 de Zidane --en la que Modric, Casemiro y Toni Kroos suelen ser titulares-- empezó a adquirir estatus de referente.

Contra Manchester City la semana que viene, 2-1 abajo y sin el capitán Sergio Ramos, ¿Valverde será titular? De ser así, ¿en qué posición? ¿Sus potentes carreras, su capacidad de ganar la pelota y de hacer daño arriba les darían a los ganadores de 2017 y 2018 una oportunidad contra el City de Pep Guardiola? ¿Quizá como suplente de impacto?

No lo descarten.

De Jong es un caso diferente. Apenas un año mayor que Valverde, las estadísticas del neerlandés marcan un fuerte contraste.

De Jong, veterano de una final de la Europa League, ha brillado en triunfos contra Schalke, Benfica, Tottenham, Juventus, Real Madrid, Internazionale y Borussia Dortmund en torneos de la UEFA. Móvil y atrevido, con la capacidad de colarse a través del rival o de organizar los pases desde el fondo, aún hay gran entusiasmo con respecto a lo que este joven será capaz de hacer a medida que madure. De las recientes mega compras de Barcelona (Ousmane Dembélé, Philippe Coutinho, Antoine Griezmann), De Jong fue quien recibió menos críticas, pero si realmente es un futbolista de primer nivel --y en Ajax y en la selección de los Países Bajos ese parece ser el caso-- ¿cuándo empezará el club a cosechar los frutos de su gran inversión?

Lo que es cierto es que cuando estaba logrando el éxito en Europa y ganando en el Bernabéu y el estadio de Juventus la temporada pasada, De Jong estaba jugando como uno de los dos mediocampistas organizadores en una formación 4-2-3-1. No sorprendería a nadie que el superado Quique Setién utilizase una formación así para deshacerse del insistente asedio de Napoli directo a los tobillos de Barcelona la próxima semana. El enfrentamiento está empatado 1-1 pero el escuadrón de Gennaro Gattuso, que superó a Juve para ganar la Coppa Italia con una actuación que le hubiese dado escalofríos a los fanáticos de Barcelona, llegará con menos problemas.

Alrededor de De Jong, no por primera vez, hay algunas escenas caóticas.

Arthur, que está por sumarse a Juve, ha desertado - desde Brasil y ha dejado en claro que no tiene interés en ayudar al club que está por dejar. ¿Arturo Vidal? Ha disfrutado de un corto descanso después de que Barcelona perdió el título de la liga y está suspendido para el partido de vuelta con Napoli después de la tarjeta roja en Italia el... ¿alguien recuerda cuando se jugó el partido de ida? Fue hace mucho tiempo. Sólo para sumar más cuestiones problemáticas para un equipo de Barcelona que, hay que reconocer, no ha perdido en 35 partidos de Champions League en casa, Sergio Busquets también está suspendido, lo que significa que, salvo que haya alguna lesión en los entrenamientos, una sociedad compuesta por Ivan Rakitic-De Jong hoy por hoy es una certeza. En el fondo, Barcelona está intentando que Clement Lenglet se recupere de su lesión en la ingle para sumarse al siempre sólido Gerard Piqué, mientras que Sam Umtiti estará ausente en la lista de lesionados y Ronald Araujo también, ya que sufrió un esguince de tobillo el pasado fin de semana.

Este es un momento para que De Jong, potencialmente de regreso a la barrera defensiva de dos hombres delante de un fondo de cuatro y detrás de un tridente creativo más Luis Suárez como el goleador designado, produzca el impacto clave en su primera temporada. Esta es una oportunidad para recordar los cuartos de final cuando, la temporada pasada contra Madrid, produjo un impacto masivo.

¿Podrá hacerlo? ¿Lo intentará? ¿Setién es lo suficientemente inteligente como para proporcionar a De Jong una plataforma para que pueda ser de ayuda para su club? Pronto veremos si eso sucede.

Y ahora nos queda Llorente.

El último eslabón de una dinastía en el fútbol, su padre, su tío y su tío abuelo (Paco Llorente, Julio Llorente y el gran Paco Gento) ganaron alrededor de 40 trofeos entre todos - y todos con Real Madrid. Paco y Julio eran defensores, el tío abuelo Paco era un lateral irresistible e imparable - uno de los mejores de todos los tiempos - pero Marcos era mediocampista: trabajador, atlético, ordenado y decidido. No ha sido dominante en otro lugar como en su temporada en calidad de préstamo con Alavés, donde fue fundamental en su marcha hacia la zona segura de La Liga y la final de la Copa del Rey bajo el mando de Mauricio Pellegrino.

Llorente ha estado un poco perdido, ha tenido una actuación promedio en el sistema de Diego Simeone desplegado como pivote en el mediocampo, pero ahora el ex hombre de Madrid, que se está convirtiendo en el favorito de los fanáticos de Atleti, se ha transformado en un talismán: un delantero que consigue y marca goles, una invención de Simeone que se está perfilando como un golpe de genialidad. Un ajuste de unos 25 metros en el posicionamiento dentro de la cancha ha hecho despegar a Llorente saliendo del mediocampo y aterrizando en la galaxia de los delanteros donde las súper estrellas juguetean como meteoros.

El experimento comenzó en Anfield, en octavos. Los campeones reinantes estaban 2-0 arriba, amenazando con cortarse solos como los merecedores ganadores del encuentro. Diez minutos después del descanso, Simeone sacó a su único delantero, ignoró a Morata en la banca e hizo entrar a Llorente y le pidió que jugará como un falso nueve. Virgil van Dijk o Joe Gómez no tenían a quien marcar mientras que Atleti quería acercarse al área. La responsabilidad para marcar el gol era de Llorente.

Cuando el arquero sustituto de Liverpool, Adrián, cometió un horrible error y pateó directo a João Félix, Atleti aún parecía lejos de poder marcar un gol. Llorente tomó la asistencia de su compañero portugués y produjo un tiro engañoso de primer nivel al ángulo y el partido cambió de rumbo. Irrevocablemente. Llorente reaccionó de maravillas. Hizo lo mismo en su siguiente oportunidad, mientras que Liverpool quedó al margen, y él con su rapidez mental y la destreza de sus pies, disparó a Morata para el gol y el 3-2.

Luego siguió la suspensión de las actividades, dándole a Simeone tiempo para reflexionar y le declaró a su equipo (y a los medios) que no creía que Morata y Diego Costa podían jugar juntos. Llorente pasó a ser delantero titular en un partido de práctica, marcando el único gol.

Desde ese día en Merseyside hasta este, él se ha transformado.

No sólo se lo ve disfrutar, no sólo ha sumado goles y asistencias a Atlético, sino que además ha inyectado dinamismo a un equipo que, finalmente, parece estar dejando de lado su conservadurismo y jugando con mayor energía y electricidad. Llorente es un engranaje más en la máquina, pero su importancia y sus posibilidades de influenciar el progreso e Atleti hacia su primera semifinal en la Champions League desde 2017 han crecido de manera exponencial.

¿Quizá Zidane y Setién puedan, con algunos ajustes menores para Valverde y De Jong, lograr algo similar?

Aquí viene la Champions League, en la que incluso con pequeñas decisiones tácticas, si funcionan, puedes terminar ganando el premio mayor.