Efraín Juárez recordó el momento que significó su salida de Atlético Nacional y no se guardó nada, revelando que se sintió "irrespetado" ante algunas decisiones que se fueron tomando en el mercado de pases.
El entrenador mexicano actualmente es el encargado de Pumas tras un exitoso semestre en Nacional, donde logró dos títulos entrando a mitad de semestre.
Cuando parecía que él iba a ser el encargado de tomar las riendas para Libertadores 2025, la noticia irrumpió y cambió todo: se fue de Nacional en medio del mercado de transferencias y ni siquiera llegó a comenzar la pretemporada 2025, dando paso a la contratación de Gandolfi.
Ya pasaron varios meses de los hechos, pero el entrenador fue consultado por el tema nuevamente y no dudó en dar su versión de los hechos.
"No me voy por el tema del reto. El reto era la Libertadores este año e iba a dirigir un equipo dos veces campeón de Libertadores, el máximo torneo internacional de América. Se estaba formando un equipo, cuando vimos la serie ante Sao Paulo pensaba que podríamos haber estado. Me terminé yendo por valores y principios", inició.
"Esto es una conjunción, los directivos cuerpo técnico y entrenador debemos ir de la mano. No quiero que me vaya bien a mi y no al club. Cuando planeamos la Libertadores, que el objetivo era pelearla, nos sentamos y pensamos en jugadores. Yo les dije las características de jugadores que necesitaba, pero que ellos trajeran al que quisieran siempre en esos parámetros. No podía ser exigente porque sé que hay presupuestos", agregó de las negociaciones que se fueron dando.
"Cuando se fue acercando el momento de los fichajes, mas allá de lo que trajeran, nunca me preguntaban. Un ejemplo fue Álvaro Angulo, era mi lateral, les dije que había que firmarlo porque se iba libre. Nos había hecho 7 goles en el año y no conocía un lateral con esas características. Nos iba a costar mucha plata traer otro similar. Se fue libre al final, entonces es cuando me doy cuenta que no estoy siendo tenido en cuenta", apuntó en el programa Fútbol de Cabeza.
Y cerró: "Terminamos siendo campeones en un equipo que yo no armé, entonces desde la dirección creyeron que lo hicieron muy bien y que poniendo a cualquier entrenador lo hubiese logrado. Me sentí irrespetado y ahí tome la decisión de que no podía seguir. Iba más allá de escoger, era cuestión de respeto".
