Desde el estadio: Juanfer Quintero y sus nuevos destellos de calidad en la CONMEBOL Sudamericana

MONTEVIDEO-- “Aquí el fútbol no se juega, se baila”, rezaba una bandera de unos hinchas de la Selección Colombia en 2018, y Juanfer Quintero parece decidido a seguir respetando esa máxima, ahora con América de Cali, como demostró este miércoles 2 de abril en el Estadio Centenario de Montevideo jugando por la CONMEBOL Sudamericana 2025.

El pueblo futbolero del Uruguay estaba principalmente atento este miércoles a lo que pudieran hacer Peñarol y Nacional en sus debuts como visitantes por la CONMEBOL Libertadores. Pero a mí el Centenario me llamaba, y dos razones fueron más que suficientes: el ver un partido en vivo antes que por televisión y Juanfer Quintero.

En el fútbol siempre está aquello de la posibilidad de lo histórico que decía el artista argentino Zambayonny en El Gráfico de 2013: “Cuando alguien me pregunta por qué miro partidos absurdos, le explico que en el fútbol está latente todo el tiempo que pase algo histórico. Aunque estés mirando Platense-Atlanta. Un tipo puede hacer un taco desde mitad de cancha, puede haber una remontada de un 4-0 en los últimos veinte minutos, puede inventarse una jugada nueva. Y eso va a ser historia”.

Este partido claro que no era absurdo. Y además, hay jugadores, como comenté alguna vez hablando de Giorgian De Arrascaeta, que prácticamente te aseguran algún suceso, que te regalan la sensación, aunque luego no fuese correspondida con la realidad, de que algo va a pasar.

Con varios futbolistas colombianos me pasa que el suceso está en el detalle, en cómo abren el pie para dar un pase, en un sútil y veloz movimiento de cintura que engañó a un rival, siendo mi continua atención mi humilde contrapartida porque muchos de esos apenas toques de pelota jamás aparecerán en los resúmenes.

En mi caso, creo que en vivo primero fue Gio Hernández también en el Centenario, pero jugando media hora para Colombia por Eliminatorias ante Uruguay en 2009. Por televisión, antes tal vez Totono Grisales, al mismo tiempo el fugaz paso de Gio Moreno en Racing, y más acá fue Quintero en River.

En el Centenario y ante la Selección Uruguaya en 2024, pude ver a Quintero marcar un golazo de tiro libre engañando a casi todos, salvo a quienes ya lo conocíamos y sabíamos de la posibilidad de que ese tiro libre no fuera centro, sino tiro al arco.

Este miércoles por Sudamericana y ante Racing de Montevideo, sus toques torciendo su tobillo izquierdo para sacar el pase aún sin recorrido mantuvieron su encanto, sus movimientos sin pelota le permitieron seguir recibiendo sólo y sin marca, y sus championes naranjas un llamado de atención para cualquier espectador.

Con sus toques como jugando al billar, Quintero manejó los ataques de América de Cali, al minuto 20 intentó dos veces consecutivas hacer un gol olímpico sobre el arco de la Tribuna Ámsterdam (primero al primer palo, y luego al segundo), y a los 32’ asistió para el golazo de Duván Vergara (2-0 de la visita).

Juanfer esconde el pase, intenta un taco sobre el sector de la Olímpica que sale mal, y baila.

El entrenador colombiano Diego Alonso Barragán nos contaba hace algunos años en el programa radial Música al Ángulo: “En Colombia hay un dicho: ‘El buen jugador, es buen bailador’; los colombianos fuimos campeones mundiales, campeones mundiales de la salsa”.

Seguramente mi fascinación por el futbolista colombiano se relacione con mi admiración por aquellos que bailan bien, por los que cautivan mi atención por saber moverse con gracia. Incluso en su golazo ante Boca Juniors en la final de la Libertadores 2018 en Madrid, además del rápido armado del sensacional remate, lo que también recuerdo es el inicio de su carrera en el festejo de gol, corriendo lateralmente, como bailando.

Quintero regala esos destellos, esos trucos de magia convertidos en movimiento, esa forma de seducir a la pelota y al espectador.

En la entrevista citada, Alonso Barragán también hablaba del juego como espectáculo: “Generalmente vas a ganar con una filosofía y con un principio de agradar, agradarse a uno mismo y también saber que hay personas que pagaron una entrada y deben salir contentas”.

Los aplausos de los 700 hinchas visitantes retribuidos por el capitán y número 8 colombiano al final del partido tenían aroma de lógico agradecimiento y un sincero maravillarse por aquel que juega bien.

Quintero, que el año pasado ganó la Sudamericana con Racing de Avellaneda, seguirá bailando por el continente, esta vez con la casaca de América de Cali. Si tiene la oportunidad, vaya y disfrute del espectacular detalle.